El Mensajero (Español)

Posted: October 19, 2017

From the Bishop: Bishop Salvatore R. Matano

Alentadores esfuerzos en pro de la vida en Rochester, en otros lugares

Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Una vez más estamos celebrando el Mes de Respeto a la Vida junto con todos nuestros hermanos y hermanas en toda la iglesia en los Estados Unidos y más allá, que están invocando la inspiración del Espíritu Santo para guiar a nuestro país y nuestro mundo a defender el derecho a la vida de cada persona. Por muchos años, he ofrecido homilías y escrito artículos sobre este asunto. Y sin embargo, los ataques contra la vida humana continúan, en algunos casos, aumentados en gran medida. La violencia, el odio, prejuicios y ataques terroristas se encuentran ahora entre las muchas amenazas a la existencia humana. Naturalmente, esto puede causar que uno se sienta abatido. Pero entonces reflexiono sobre las muchas marchas en pro de la vida a las que he asistido en Washington, D.C., y recuerdo haber experimentado una nueva generación de gente joven unida a una generación mayor para alzar sus voces por la protección de la santidad de la vida humana. Estas hermanas y hermanos no se han abatido. Pienso sobre los muchos esfuerzos en pro de la vida en nuestra diócesis y el acercamiento de los fieles a las personas en crisis. Así que, de hecho, estoy animado, y yo continúo marchando con ustedes en proclamar que cada persona es hecha a la imagen y semejanza de Dios.

En estos momentos, nuestra nación continúa buscando soluciones para desarrollar legislación crítica para proporcionar servicios de salud adecuados y costeables para todas las personas. Este es un asunto de vida vital que requiere que los legisladores trabajen cooperativamente para promulgar leyes justas y equitativas que verdaderamente defiendan el derecho inalienable a la vida. Hace varios años el Cardenal Francis George, de amado recuerdo, como arzobispo de Chicago y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB, siglas en inglés), dirigió estas palabras a los legisladores de la nación: “…la legislación sobre los servicios de salud, con todos sus aspectos políticos, técnicos y económicos, se trata de seres humanos y por lo tanto tiene dimensiones morales graves. Nuestra atención se centra en la realidad de las familias con niños, los pobres y los ancianos, la madre que lleva a un niño en su vientre, los que no tienen o tienen medios limitados para acceder a los médicos… Continuaremos alzando nuestras voces en público y en oración; pedimos a nuestra gente que se una a nosotros para hacer la defensa moral de una auténtica reforma de los servicios de salud que proteja la vida, dignidad y conciencias y la salud para todos” (declaración del 17 de noviembre, 2009). A través de los años, la Iglesia Católica se ha mantenido firme en esta opinión, ya que se ha mantenido constante en proclamar una cultura de vida.

Basándose en el tema de San Juan Pablo II de crear una cultura de vida, Benedicto XVI, en su discurso a los que se reunieron para la Jornada Mundial de la Juventud en el 2008, enfatizó: “¿Reconocemos nosotros que la dignidad innata de cada individuo descansa en su más profunda identidad — como imagen del Creador — y por lo tanto que los derechos humanos son universales, basados en la ley natural, y no algo que depende de la negociación o el patrocinio, y mucho menos el compromiso? Y por eso nos llevan a reflexionar sobre qué lugar ocupan los pobres y los ancianos, inmigrantes y los sin voz en nuestras sociedades. ¿Cómo puede ser que la violencia doméstica atormente a tantas madres y niños? ¿Cómo puede ser que el espacio humano más maravilloso y sagrado — el útero — se haya convertido en un lugar de violencia indescriptible?” (Papa Benedicto XVI, Celebración de bienvenida de los jóvenes en Berengario, Sídney, Australia, 17 de julio, 2008). El Papa Francisco continúa el mismo mensaje: “El bien común presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral” (Laudato Sí, No. 157).

En su carta a los Filipenses, San Pablo ofrece sabiduría y buen consejo sobre cómo fomentar el Evangelio de Vida. Pablo aconseja “fíjense en lo que encuentren de verdadero, de noble, de justo, de limpio, en todo lo que es hermoso y honrado. Fíjense en cuanto merece admiración y alabanza” (Filipenses 4:8). El don de la vida humana abarca todo esto y lleva a la culminación toda la creación: ¡La vida humana es un verdadero don de Dios del más alto honor, hermosa más allá de toda comparación, digna de toda gloria y alabanza, para ser defendida y protegida siempre!

Al aceptar y reverenciar el don de vida desde el mismo momento de la concepción hasta la muerte natural, nosotros aceptamos y reverenciamos a Jesús mismo. Al confrontar la oposición al movimiento en pro de la vida, uno debe recordar que mientras el Calvario representa el rechazo de Cristo, el mismo se convirtió en fuente de nuestra salvación para todos los que más tarde seguirían a Jesús y algunos, a través del martirio tal como nuestro patrón, San Juan Fisher, ascenderían a su propio Calvario merecedores de la salvación eterna. Si nuestro mensaje es rechazado, nosotros continuamos en caridad y fe imitando a Jesús y continuamos proclamando que toda vida es sagrada. En ese viacrucis, de la sangre del Cordero que empapó su suelo, nació la esperanza, una cultura de muerte fue transformada en una cultura de vida. Por medio del amor sacrificial del Salvador, una joven madre asustada y abrumada se convierte en la nueva Isabel, y el niño en su vientre salta de alegría; a través de Jesús, los enfermos, los marginados, los forasteros, los refugiados, los olvidados y los perdidos, ven aún aquí en la tierra una visión de la eternidad y repiten “en tus manos, oh Señor, encomiendo mi espíritu”. En Jesús los que se han vuelto físicamente débiles se vuelven internamente fuertes y saben que sus vidas son preciosas, ¡difícilmente una carga para la sociedad!

En este mes de octubre dedicado a sostener el preciado carácter de cada vida humana, nos sentimos alentados al contemplar a Aquel que conquistó la muerte. “Reflexionando sobre las heridas sanadas del Cristo Resucitado, vemos que incluso en nuestras más difíciles pruebas puede ser el lugar donde Dios manifiesta su victoria. Él hace todas las cosas hermosas. Él hace todas las cosas nuevas. Él está siempre con nosotros. Jesús nos prometió esto cuando dio a sus discípulos la misma misión que dio a cada uno de nosotros: “Vayan” (Comité de Actividades en Pro de la Vida de la USCCB, Información de recurso, octubre 2017). Vayamos en caridad a aquellos que miran a nosotros para que traigamos a Jesús, empezando con nuestras familias, luego nuestros vecindarios, escuelas y lugares de trabajo, dondequiera que una criatura de Dios esté sufriendo, sola o abandonada. “Camine uno con el otro. No tema abrazar el don de vida de Dios. No importa las tempestades o pruebas que enfrentemos, no estamos solos. Él está con nosotros” (Ibíd.).

En este Año de la Eucaristía, incorporemos en nuestras parroquias, escuelas, instituciones caritativas y programas de extensión la enseñanza de nuestra iglesia sobre el don de la vida: “Puesto que entrar en la comunión de la Eucaristía nos lleva a una mayor conformidad con Cristo, debemos estar llenos de un amor verdaderamente cristiano por nuestro prójimo que nos lleve más allá de una estrecha preocupación por nosotros mismos y nos mueva a promover el bien común y a defender la dignidad humana de cada persona” (USCCB, Felices los llamados a su cena, Washington, D.C., 2006, p. 5).

Invocando la intercesión de nuestra Madre, María, San Juan Fisher, nuestro Patrón, y rogando por las bendiciones del Señor sobre todos los que oran y trabajan por la vida, quedo

Devotamente suyo en Cristo,

Reverendísimo

+ Salvatore R. Matano

Obispo de Rochester

Comentarios

Ingrese un comentario
  1. We encourage participation in discussion of the articles on this site. We review — but do not edit — all comments before they are posted. We will not accept comments that are off-topic or clearly promoting a commercial, political or self-serving agenda. Comments must be civil and respectful. Inappropriate language will not be accepted. Comments containing links that lead away from this site will not be posted. To make a comment, please review and indicate your acceptance of our full Terms and Conditions

  2. Leave this field empty

Campo Obligatorio