El Mensajero (Español)

Posted: August 16, 2016

From the Bishop: Bishop Salvatore R. Matano

Jesús es vital para la educación

Agosto 2016

Mis queridas hermanas y hermanos en Cristo,

Qué rápido pasan los meses de verano y muy pronto nuestros niños y jóvenes retornarán a la escuela. Al contemplar la formación y educación de nuestros jóvenes, no podemos dejar de estar profundamente preocupados acerca de la violencia que se ha convertido en una parte regular de nuestra cultura. En nuestras calles, barrios, pueblos, ciudades y estados, nación y el mundo, nuestros jóvenes observan actos violentos como solución de los problemas y los acontecimientos diarios de guerra cercanos y lejanos. Aún más una lección trágica que se enseña es que la vida humana es desechable. Está ocurriendo una erosión rápida del principio fundamental de que toda vida humana es sagrada y que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Aunque existe una gran diversidad entre las personas, nuestra identidad principal, nuestra verdadera fuente de alegría, es que somos una hija y un hijo de Dios; somos Sus hijos y pertenecemos a la familia de Dios.

Jesús, el Primer Maestro, estando muy cerca de la muerte continúo enseñando. En la Última Cena, El justamente llamado Señor, Todopoderoso y Maestro, se puso el delantal de servicio y lavó los pies a Sus discípulos y les dijo que hicieran lo mismo en cumplimiento de la comisión apostólica. Este acto es la culminación de Sus muchas enseñanzas captadas en Sus palabras: "Les doy un mandamiento nuevo: ámense unos a otros. Del modo como yo les he amado, así deben amarse unos a otros" (Juan 13:34). Fue en el Gólgota que las lecciones de Jesús sobre el perdón resplandecieron brillantemente en medio de la obscuridad del Viernes Santo. Clavado en la cruz, Jesús contempló a sus captores y oró a Su Padre Celestial: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34).

Las lecciones que enseñamos a nuestros niños están incompletas sin lecciones de Jesús. Sin el mensaje del Evangelio, privamos a nuestros niños de lo que verdaderamente ellos necesitan para navegar su camino en el mundo y convertirse en líderes positivos y esperanzados en la Iglesia y la sociedad. Nuestras escuelas católicas y los programas de educación y formación religiosa en las parroquias son componentes esenciales de nuestro ministerio diocesano de enseñar como Jesús enseñó. En estos lugares se espera que nuestros niños aprendan a conocer y querer a Jesús y a abrazar la vida cristiana que Él revela en las Sagradas Escrituras. Al igual que toda educación persigue la verdad, la educación religiosa persigue la última Verdad, la Verdad viviente, Jesucristo. En Él, amor y verdad se unen y de esta unión nacen la misericordia y justicia. Jesucristo se convirtió en el estándar por el cual juzgamos nuestras vidas para lograr, en Sus palabras, la meta de todos los esfuerzos académicos: "Sed, pues, vosotros perfectos, así como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto" (Mateo 5:48). Estoy profundamente agradecido a la administración, los profesores y personal de nuestras escuelas católicas y los programas de educación y formación religiosa por su dedicación a este apostolado vital de la Iglesia.

Pero la educación va más allá de los límites de nuestras escuelas y parroquias. En el bautismo de sus niños, se les recuerda a los padres que ellos son los primeros y mejores maestros para sus niños en cuanto a la vida cristiana. Nuestras escuelas y programas de educación religiosa se esfuerzan por ser un gran apoyo para nuestras familias, pero no pueden sustituir a la influencia positiva necesaria de las familias que abrazan la fe, donde la oración es una parte de las actividades diarias de la familia y la asistencia semanal a misa es una práctica habitual.

De hecho, la educación de nuestros niños es un esfuerzo colaborador de parte de los padres, escuelas, parroquias y programas de educación religiosa.

En su poema, "Un Salmo de Vida", Henry Wadsworth Longfellow escribe:

"¡La vida es real! ¡La vida es en serio!

Y la tumba no es su meta;

Polvo eres, y al polvo regresarás,

No fue dicho del alma".

Como todos nosotros, nuestros niños tienen un destino eterno, ¡vida con Dios por siempre! Pero la relación de uno con Dios empieza en el aquí y ahora. La educación es un vehículo principal para desarrollar esta relación con el Señor.

Con gratitud por el don de nuestro niños e invocando las bendiciones del Señor, quedo

 

Devotamente suyo en Cristo,

Reverendísimo

Salvatore R. Matano

Obispo de Rochester

 

Comentarios

Ingrese un comentario
  1. We encourage participation in discussion of the articles on this site. We review — but do not edit — all comments before they are posted. We will not accept comments that are off-topic or clearly promoting a commercial, political or self-serving agenda. Comments must be civil and respectful. Inappropriate language will not be accepted. Comments containing links that lead away from this site will not be posted. To make a comment, please review and indicate your acceptance of our full Terms and Conditions

  2. Leave this field empty

Campo Obligatorio