El Mensajero (Español)

Posted: January 15, 2019

Año Nuevo, resoluciones nuevas

Por Maria-Pia Negro Chin

 
¿Ya ha comenzado en sus propósitos de año nuevo?
 
Tal vez esté progresando en su toma de decisiones, o aún esté decidiendo en qué concentrarse en 2019.
 
Algunas de sus resoluciones podrían ser mejorar en los estudios, ser voluntarios, ser más saludables o más activos, reciclar más, aprender algo nuevo, ser modelos a seguir o reducir su uso de las redes sociales. O quizás esté decidido a tomar una posición cuando alguien sufre acoso o cuando el grupo hace bromas que le quitan la dignidad a otros.
 
Quizás está desanimado o está pensando ya no tener resoluciones ya que en el 2018 tuvo muchas ideas y entusiasmo al principio, pero no completó sus resoluciones.
“La mayoría de las personas que dependen solo de la fuerza de voluntad fracasan”, dijo Anne Swinbourne, una psicóloga del comportamiento en la Universidad James Cook, Australia, le dijo a la BBC hace un año. “Para mantener una resolución, tienes que ser aburridamente meticuloso, tienes que planificar”.
 
Anotar lo que se quiere lograr es solo el comienzo. Mantener sus resoluciones requiere planificación, acción y, a menudo, oración. Incorpore un comportamiento saludable a su vida diaria, evite los factores desencadenantes que le hacen retroceder y solicite ayuda cuando sea necesario.
 
“¿Qué clase de persona quiere Dios que seas para finales de este año?” preguntó el padre Mike Schmitz en un video de YouTube. ¿Cree que sus resoluciones lo ayudarán a comportarse de manera que la luz de Dios pueda brillar en nuestro mundo a través de usted?
 
Es hora de actuar.
 
Haga el trabajo necesario, incluso si no ve resultados de inmediato o si comete errores. Aprenda de ellos, revalúe la situación y persevere en sus esfuerzos.
 
Además de hacer que sus nuevos objetivos para 2019 sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y oportunos, asegúrese de que estén arraigados en ser la persona que Dios sabe que Ud. puede ser. Cuando mantener una resolución se convierta en un desafío, podemos recordar por qué nos comprometimos en primer lugar.
 
La escritora Elizabeth Manneh le dio en el clavo cuando admitió que — como muchos de nosotros —ella no tuvo éxito en sus resoluciones porque el depender de sólo nuestros propios esfuerzos para “transformar nuestra vida al establecer nuevos hábitos” no son suficiente.
 
Manneh se concentró en pensar en sus motivaciones para ser una mejor persona. Reflexionó sobre 12 preguntas sobre el año pasado y el año que viene. Algunas preguntas incluyeron “¿En qué áreas de tu vida espiritual has crecido más?” y “¿Dónde has visto ejemplos de oraciones contestadas?” y “¿Qué puedes hacer para ser más consciente de la presencia de Dios?”
Me gusta el método de Manneh. El deseo de cambiar no está arraigado en sentirse inadecuado, sino en la motivación para ser mejor. Su enfoque le permite contemplar con honestidad su vida espiritual y cómo afecta su vida real, lo cual lleva a plantearse resoluciones realistas que valgan la pena.
 
Ser fiel es “cumplir sus promesas — eligiendo al Señor — regularmente” y arrepentirse sinceramente si llega a caer, dijo el Padre Schmitz. Es por eso que “la coherencia (siempre) vencerá la intensidad”.
 
Hace unos años,
 
Mónica Gabriel Marshall escribió que, ya que el 60 por ciento de los estadounidenses abandonan sus resoluciones después de seis meses, lo que necesitaban era “la fortaleza mental y emocional necesaria frente a la dificultad, la adversidad, el peligro o la tentación”.
 
Puede continuar con su resoluciónes incluso después de que la pasión inicial haya desaparecido o se sienta desanimado. Elija priorizar a Dios en el 2019.
 
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Negro Chin es editora asociada bilingüe de la Revista Maryknoll.