El Mensajero (Español)

Posted: January 15, 2014

Foto cortesía de Glenmary Home Missioners

La Pascua pasada, el Padre Tim Murphy bautizó uno de los miembros más recientes de la misión de Glenmary San Lucas el Evangelista en Bruce, Mississippi.

Nativo de Ithaca sirve como misionero

Por Mike Latona/EMC

Gracias a los sacerdotes de la Parroquia Inmaculada Concepción de Ithaca durante la turbulenta década de los sesenta, el Padre Tim Murphy, GHM, recibió un mensaje claro sobre cómo debía vivir su fe, ¡involucrándose!

"Yo era un monaguillo, y oía sobre las necesidades de la época relacionadas con los problemas sociales, la guerra y la pobreza… Ellos (nuestros sacerdotes) nos exponían al mundo exterior, diciéndonos que ser católicos no se limitaba a ir a la iglesia", recordó el Padre Murphy.

Inspirado por esas exhortaciones, él se dirigió al área rural al sur de Georgia para hacer un año como voluntario al terminar sus estudios universitarios y terminó dedicando su vida al trabajo de misionero en el Sur profundo.

Este año, el Padre Murphy, que tiene 58 años, celebró su veinteavo año como Sacerdote de la orden Glenmary Home Missioners. La mayor parte de ese tiempo lo ha pasado en Pontotoc, una pequeña ciudad en el noreste de Misissippi donde es pastor de la Misión de San Cristobal, fundada por Glenmary. También sirve como ministro sacramental de la Misión de San Lucas Evangelista, a 35 millas de distancia.

Otras responsabilidades del extenso ministerio del Padre Murphy incluyen capellán de hospicio, capellán de la cárcel, terapista individual y familial para Caridades Católicas, co-organizador de la Comisión de Justicia de Glenmary, miembro de la Junta Directiva de Hábitat para la Humanidad y director del Campamento Glenmary, que ofrece anualmente programas para niños de familias con pocos ingresos como también de niños provenientes de familias católicas del estado que son una pequeña minoría.

En su pastorado, el Padre Murphy sirve a numerosas familias católicas de inmigrantes mexicanos que trabajan por bajos sueldos en fincas y fábricas de muebles. Los domingos él dice una Misa en inglés y otra en español a la que asisten por lo menos 200 personas

La Misa en español se dice en San Lucas, que está situada cerca de las fincas de boniato donde trabajan muchos mexicanos.

"Hay un sentido de aislación", dijo el Padre Murphy. "La iglesia es muy importante para las familias aquí. Es un lugar no solo acogedor sino donde encuentran confort y tranquilidad".

Muchos de los trabajadores cerca de San Cristobal tienen familias que se han establecido en el área y han encontrado trabajo estable en las fábricas de muebles, explicó él. La comunidad ha podido evitar muchos de los problemas causados por la migra que son tan comunes en otras regiones del país, dijo el Padre Murphy.

"La gente está consciente de esos retos", dijo él, "pero el resto de nosotros, por intermedio de Caridades Católicas hemos abogado por la reforma de la inmigración y el Proyecto de Ley Dream Act".

"El apoyo que los trabajadores y sus familias, mayormente de México, reciben de la comunidad angla es muy impresionante, añadió el Padre Murphy

"Considerando los estereotipos relativos a Mississippi, hemos hecho mucho progreso, pero necesitamos hacer más", dijo él. "Hay muchas cosas buenas. Pero la conversión es de persona a persona. Eso es lo que nos dice el Evangelio. La gente es atraída por la persona de Jesús. La bondad personal de la gente y su fe y su fortaleza y compromiso con sus familias y su fe son historias de éxitos americanos.

Él dijo que las relaciones entre blancos y negros – a menudo un problema en la historia de Mississippi – han mejorado significativamente durante su estancia ahí, pero añadió "que todavía queda mucho por hacer y que por eso la presencia de la iglesia es necesaria". También dice que encuentra muchas necesidades en su trabajo como capellán de la cárcel estatal de Mississippi, el único edificio de máxima seguridad del estado. El Padre Murphy hace el viaje de dos horas hasta allí cada dos semanas y es el único sacerdote que visita a los condenados a muerte.

"Es un ministerio de presencia", dijo él. "La mayoría de los presos no son católicos, pero mi visita es muy importante para los prisioneros".

El Padre Murphy dijo que menos del 3% de los residentes del área son católicos, algo típico para la orden Glenmary, que enfoca su ministerio en pequeños pueblos y áreas rurales de los Estados Unidos, donde la presencia católica es pequeña y donde hay muchas personas que no van a la iglesia. Él dijo que la orden es bienvenida en Pontotoc porque su primera meta es ayudar a gente de todas las razas y religiones.

"No estamos aquí solo para ser pastores católicos. Tenemos que estar abiertos a la comunidad general. El trabajo personal y el ejemplo es lo que resulta más efectivo".

Él vuelve a casa durante dos semanas todos los veranos. Su padre, John, va a Misa diaria a la Parroquia de la Inmaculada Concepción. El Padre Murphy combina sus vacaciones con recaudaciones de dinero en diversas parroquias. En agosto del 2013, él fue a San Teodoro en Gates y a Nuestra Señora de los Dolores en Greece. "Las dos iglesias fueron extraordinariamente generosas", dijo él.

El Padre Murphy se graduó de la escuela primaria de la Inmaculada Concepción en 1969. Se graduó de la escuela secundaria de Ithaca en 1973 y de la Universidad de Massachusetts-Amherst en 1977 con una licenciatura en educación. Él le dedicó un año a trabajar con Vista en el sur de Georgia. Se quedó varios años trabajando con Vista para lograr ayuda legal para los pobres.

Entró en el seminario en diciembre de 1985 en Washington D.C. Theological Union y completó sus estudios en 1990 obteniendo también ese año una maestría en consejería de la Universidad Loyola en Baltimore. Fue a Mississippi en 1992 un año antes de su ordenación sacerdotal y continua allí en el presente. Él reconoce que sus días son muy cargados, pero dice que no trabaja más que sus hermanos sacerdotes y mucho menos que los inmigrantes mexicanos en los campos. Dice que hace lo que los católicos están supuestos a hacer.

"El futuro de la iglesia se halla en las comunidades mexicanoamericanas", dijo. "Tenemos muy buen liderazgo laico … en el futuro tendremos la gracia de una iglesia católica fuerte en esta área debido a la gente que vino aquí. Somos muy diferentes. Será su sentido de fe y fidelidad lo que mantendrá a la iglesia activa. Es un crédito para ellos que habrá una presencia muy activa en esta comunidad. El futuro es muy profundo".

Contiene reportaje por Annette Jiménez.

 

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