El Mensajero (Español)

Posted: January 15, 2014

EMC photo by Sam Oldenburg

María López, una asistente certificada de enfermera en Blossom North Nursing Home en Rochester, coloca toalles en un carro el 7 de diciembre para distribuirlas a los dormitorios de residentes. López, que trabaja con pacientes que tienen la enfermedades de Alzheimer o Parkinson, se retirará en marzo despuées de 42 años de trabajo.

Organizadora de sindicato retirada seguirá combatiendo injusticias

Por Annette Jiménez/EMC

ROCHESTER -- María López puede tener 62 años y estar cerca de su retiro.

Pero eso no significa que ella haya perdido su celo o deseo de continuar abogando por aquellos que no tienen voz una vez que se retire de su trabajo de asistenta de enfermera certificada esta primavera.

Y si no fuera por su compromiso de luchar por la justicia, un sin número de trabajadores en casas de retiro del área no hubieran recibido la seguridad que viene de un sindicato que López inició hace más de una década, dijeron funcionarios del sindicato.

Por su fuerte dedicación a mejorar las condiciones de trabajo, el sindicato honró a López durante un evento el otoño pasado, dijo Bruce Popper, vicepresidente de 1199 SEIU Cuidadores de Salud del Este Unidos.

"Nosotros hablamos de líderes del trabajo como Cesar Chávez y Dennis Rivera, pero también de nuestra propia heroína de la clase trabajadora: María López", dijo él. "María fue responsable de traer de nuevo en el 1999 la lucha por mejores condiciones para el personal y los residentes de las casas de retiro en Rochester… Su historia es una de perseverancia, valentía y esfuerzo enfocados en la justicia".

Popper conoció a María en 1997, cuando ella le pidió al sindicato que formara un capítulo y negociara con la gerencia para asegurar subidas de sueldo que los trabajadores no habían recibido en la Casa de Retiro Nortonian, que luego fue llamada Jennifer Matthew, y es ahora Blosson North, dijo él.

"María fue una de tres líderes claves, junto con otra asistente de enfermera certificada y una enfermera práctica licenciada", dijo Popper. "Las otras dos se fueron antes de que se terminara el primer contrato, dejando a María como la única líder para sus pares".

López dijo que ella nunca se dio por vencida, hasta cuando confrontó que la dejaran cesante o cuando fue a trabajar cuando hacía un frio helado y las puertas estaban cerradas con llave y ella desafió el frio y una tormenta para volver a aplicar para trabajos en la casa de retiro. López nunca dudó que lo que hacía era lo corrector, dijo Popper.

"Ella estaba guiada por su fe de que las personas debían combatir la injusticia dondequiera que la encontraran", dijo él. "A menudo, la gerencia usa la táctica de desmoralizar a los trabajadores para que se sientan sin poder. María nunca se dejó vencer por esa presión. Ella iba a hacer lo que estuviera correcto, sin importarle las consecuencias".

Toda su vida estaba enfocada en ayudar a los otros, dijo ella, empezando por su hijo que tiene espina bífida. Cuando ella tenía 24 años, se mudó a Rochester después de pasar un corto tiempo en Nueva York a fin de poder criar a su hijo con el apoyo de sus padres, que ya se habían mudado aquí de Cayez, Puerto Rico, explicó López.

Su hijo ha tenido 37 cirugías para aliviar la presión en su columna vertebral. Al tener que aprender a cuidar a su hijo que tiene ahora 42 años se interesó en la enfermería, dijo López.

"El doctor dijo, 'Ud. Lo debe hacer' ", comentó ella.

Cuando se decidió a entrenarse como asistenta de enfermera, acudió a Acción para una Comunidad Mejor, que tenía un programa para entrenar asistentes de enfermeras en esa época. El entrenamiento le dio a López la oportunidad de mantenerse como madre soltera que tenía también otro hijo y una hija, dijo ella.

Hace quince años ella se certificó como asistenta de enfermera, como requería el estado, añadió López. Actualmente ella ayuda a cuidar a pacientes que padecen de Alzheimer en Blossom North, dijo ella. Aunque el trabajo es retador, ella dice que extrañará a los pacientes cuando se retire.

"La gente lo llama el piso loco, pero a mí me encanta", dijo ella. "He pasado 25 años en un piso. No sé cómo, pero me encanta".

El reto más grande que ha experimentado en su trabajo fue lidiar con la mala administración de los trabajadores que vio durante sus primeros años de trabajo, dijo López. La gota que desbordó el vaso fue cuando ella y tres otros trabajadores se encontraron paradas fuera del local cerrado a llave de sus empleadores a finales de la década del noventa. Ella había dejado una nota explicando la situación y sin embargo fueron dejados cesante.

Así que López empezó a tener reuniones con Popper y oficiales del sindicato, pero cuatro años de protestas y negociaciones siguieron, explicó ella. Y casi dos décadas más tarde ella sabe que es todavía la persona clave para el capítulo del sindicato en la casa de retiro.

"Cada vez que hay un desacuerdo, recibo una llamada, 'Te necesito' ", dijo ella.

Los obstáculos que ella franqueó fuero tan pequeños como desafiar una tormenta para volver a aplicar para un trabajo y tan grandes como testificar en un juicio ante la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo. Y ahora recuerda esos días con cariño, dijo ella.

"Fue divertido", López comentó. "Tengo muchos recuerdos".

Sus compañeros de trabajo tendrán que llenar un gran vacío", comentó Popper. Al igual que la administración porque ella siempre era justa.

"Ella obtuvo segundas oportunidades para los que cometían errores sinceros. Pero regañaba a los trabajadores que no cuidaban bien a los pacientes", dijo él.

López seguía la tradición católica de apoyar a los trabajadores, dijo su amigo de muchos años, el Padre Laurence Tracy.

"Parte de nuestra tradición Católica de justicia social es defender los derechos de los trabajadores, como ha hecho María", dijo él.

López dijo también que ella le estaba agradecida al sindicato por proveerle la oportunidad de viajar a otras ciudades como Filadelfia, Nueva York y Washington D.C. para asistir a conferencias.

Y los trabajadores locales le deben gratitud por las innumerables horas que López pasó para tratar de subir su estándar de vida, dijeron el Padre Tracy y Popper.

"María nunca dudó que lo que ella estaba haciendo estaba bien", dijo Popper.
"Ella estaba guiada por su fe de que una persona debe combatir la injusticia dondequiera".

 

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