NUEVA YORK -- Lo que muchas personas piensan que saben sobre el movimiento espiritual Opus Dei probablemente viene -- desafortunadamente -- de las calumniosas tergiversaciones provistas al público por el autor Dan Brown, en su novela del 2003: "El Código de Da Vinci". Las falacias de Brown fueron perpetuadas por la película del mismo nombre del 2006 dirigida por Ron Howard.
Un buen antídoto a esas invenciones sensacionalistas -- ¿un monje albino asesino?-- consiste en "Hay Dragones" ((Salmuel Goldwyn) una fuerte dramatización de pasajes de la vida del fundador del Opus Dei José María Escriva de Balaguer (1902 -75) representado intensamente por Charlie Cox.
Mientras que un reportero ficticio nacido en España, Robert Torres, (Dougray Scott) investiga la vida de Escriva, se sorprende al descubrir que su propio padre, Manolo, (Wes Bentley) -- de quien Robert ha estado alejado -- fue el amigo de infancia del futuro líder y su compañero de seminario.
Con el tumulto de la Guerra Civil Española, los dos hombres tomaron caminos diametralmente opuestos.
Después de su ordenación, Escriva trabajó para el establecimiento de una comunidad dedicada a lograr la santidad personal por medio del trabajo diario, una organización cuya estructura -- desconocida en la iglesia moderna -- abarcaría a mujeres y hombres, a laicos y sacerdotes.
Tras haber abandonado la fe a favor de un materialismo amargo y cínico, Manolo tiene un papel engañoso en el conflicto que involucra a su sociedad.
Uno de los problemas que Escriva confronta en propagar su "Obra de Dios" (la traducción de la frase latina "Opus Dei") fue el creciente y violento anticlericalismo de los republicanos en la lucha española
Sin embargo, cuando estos izquierdistas comenzaron a profanar iglesias y a asesinar a sacerdotes con sangre fría, Escriba se mantiene neutro, simpatizando con los motivos y aspiraciones de sus adversarios y aconsejando a sus pocos partidarios a que reaccionaran con paciencia cristiana.
Este matizado y caritativo enfoque a la situación contrasta con la reputación que tiene Escriva en algunos círculos de ser un devoto de la visión fascista de Franco.
El sorprendente retrato de un santo de carne y huesos es el punto principal del cuento híbrido del director y escritor Roland Joffe, que presenta la lucha interna de su protagonista para discernir su vocación y para vivir el mensaje cristiano de paz en las circunstancias más difíciles.
Pero el impacto de estos elementos biográficos basados en hechos es matizado por el cuadro ficticio que Joffe ha escogido para encuadrarlos. Un estilo de narración que termina siendo más carga que embellecimiento. Por lo tanto, los argumentos secundarios imaginarios tales como el conflicto entre Robert y Manolo no parecen convincentes, y solo sirven para distraerlo a uno de la historia principal, bien descrita y espiritualmente valiosa.
El significado del argumento principal es tal, que hace a Hay Dragones aceptable para adolescentes mayores.
La película contiene a veces acciones violentas, varias referencias sexuales y media docena de palabras soeces. Los servicios Noticiosos Católicos clasifican la película como PG-13 -- Se aconseja prudencia a los padres. Algunos materiales pueden ser inapropiados para menores de 13 años.
Muldering es miembro del personal de los Servicios Noticiosos Católicos.