El Mensajero (Español)

Posted: October 18, 2017

Foto EMC por Jeff Witherow

El estudiante de la Universidad de Rochester Stephen Hassig toma la presión sanguínea de Hubert Wilkenson, miembro de seguridad de la Casa de Misericordia.

Estudiantes de medicina de la Universidad de Rochester ayudan a las personas sin hogar

Por Annette Jiménez/EMC

ROCHESTER — Los esfuerzos para proporcionar atención médica a las poblaciones desatendidas han llevado a los estudiantes de de la Escuela de Medicina y Odontología de la Universidad de Rochester a las calles para servir a las personas sin hogar en Rochester.

Más de 60 estudiantes de la escuela de medicina sirven voluntariamente de forma rotativa para viajar alrededor de Rochester durante la noche para prestar atención a las personas sin hogar del área, dijo Adrienne Morgan, directora ejecutiva de Salud, Educación y Diversidad de la Comunidad del Centro de Intercesión de la escuela de medicina. Al menos una vez a la semana, de tres a cuatro estudiantes y un médico viajan por toda la ciudad usando una camioneta comprada con fondos recaudados por los estudiantes hace dos años. Ellos tratan todo desde congelación hasta condiciones crónicas como diabetes y la hipertensión, dijo Morgan.

Los equipos son pequeños a propósito para no abrumar a los residentes sin hogar, dijo ella.

Cuidar de las personas sin hogar ha dado a Stephen Hassig, estudiante de medicina de segundo año y candidato a maestría en administración de empresas de la Escuela de Comercio Simon, una perspectiva nueva sobre la situación local de personas sin hogar a la vez que le hace sentir gratitud renovada por sus propias bendiciones.

“Todo lo que requiere es una serie de mala suerte y cualquiera de nosotros podría terminar sin hogar, enfermo y sin cobertura”, comentó él. “Esta oportunidad me desafió para ponerme en situaciones incómodas con el objetivo de ayudar a mis semejantes; ¿cómo podría rechazar eso?”

Hassig, oriundo de Binghamton y colíder de la unidad móvil de la escuela de medicina, añadió que lograr la participación de los individuos que encuentran puede ser un desafío.

“Frecuentemente las personas piensan que tenemos algún tipo de agenda o que recibimos paga por hacer las visitas”, dijo. “Cuando explicamos que somos estudiantes de medicina a jornada completa y que ofrecemos muchas horas en las noches de la semana como voluntarios simplemente para hablar con ellos, el cambio en su reacción es difícil de describir”.

Muchos de los residentes sin hogar prefieren permanecer “fuera de la red”, explicó Morgan.

“Ellos no desean que se les haga preguntas o que se le pida identificación”, dijo. “Ellos aprecian el hecho de que la atención que reciben de los estudiantes significa que ellos no están haciendo esas preguntas. Ellos (los estudiantes) están ahí para prestarles atención”.

Hace una década, los estudiantes de medicina desarrollaron programas para ofrecer clínicas médicas en lugares alrededor de la ciudad, dijo Morgan. Hace cuatro años, una estudiante que trabajó como voluntario de AmeriCorps que realizaba actividades de extensión en las calles en Pensilvania sugirió la adición de una unidad móvil para atender las necesidades de las personas sin hogar del área, señaló.

Incluso antes de tener la camioneta, Morgan dijo que los estudiantes salieron a las calles con suministros médicos en mochilas para prestar atención a las personas sin hogar. En el 2015 ellos desarrollaron un plan para recaudar fondos para una camioneta y recibieron una subvención de $20,000 de la Fundación Farash al igual que donativos financieros y en especie de la Fundación Médica Genesee Valley, Mourey Consulting, Iglesia Bautista Monte Olivet, Intervol y Foodlink, dijo. La camioneta está equipada con mesas para examinar y luces de techo, equipo y suministros médicos, alimentos, agua y mantas.

Ofrecer ese tipo de atención reconfortante al igual que la atención médica es importante para el trabajo de la unidad móvil, ya que los individuos sin hogar por todo el país con demasiada frecuencia son echados a un lado, desacreditados y estigmatizaOVERSET FOLLOWS:dos, añadió Hassig. El escuchar sus experiencias uno a uno ha proporcionado a los estudiantes una perspectiva valiosa a medida que ellos continúan su educación, dijo.

“Muchos (de los pacientes sin hogar) han dicho que seremos buenos médicos y que la medicina necesita proveedores que tomen el tiempo para escuchar”, observó Hassig. “La gente también expresa que ellos aguardan por nuestras visitas semanales. Uno de los cumplidos más motivadores o de parte de las reacciones positivas para mí fue un simple ‘Usted me gusta’, que viniendo de este individuo en particular, significó mucho”.

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