El Mensajero (Español)

Posted: July 11, 2016

Last Updated: July 12, 2016

Foto CNS por Tyler Orsburn

Manifestantes se unen alrededor del Tribunal Supremo de los Estados Unidos en Washington el 18 de abril mientras los jueces escuchan argumentos orales en un reto contra las acciones ejecutivas del Presidente Barack Obama sobre acción diferida a la deportación de inmigrantes indocumentados.

Inmigrantes, intercesores reaccionan a la decisión

Por Annette Jiménez/EMC

NOTA DE LA REDACCIÓN: Los apellidos de algunas de las personas entrevistadas para este artículo se omitieron para proteger su privacidad

Los intercesores locales y las familias inmigrantes se sorprendieron cuando un empate en la votación de la Corte Suprema de Estados Unidos bloqueó programas que habrían permitido que 4 millones de inmigrantes no autorizados siguieran estudiando y trabajando en los Estados Unidos sin temor a ser deportados.

El 23 de junio, la corte emitió su decisión 4-4 en Estados Unidos v. Texas, que se centró en la legalidad de las acciones ejecutivas del Presidente Barack Obama en el 2014 conocidas como Acción Diferida para Padres de Americanos (DAPA) y una versión ampliada de la Acción Diferida para Arribados en la Infancia (DACA) existente. DAPA hubiese protegido a los trabajados de la deportación por cierto lapso de tiempo y ofrecería autorización para trabajar. La versión existente de DACA permite que jóvenes indocumentados soliciten acción diferida para posible expulsión de este país por un período de dos años. El programa ampliado hubiese eliminado el límite original de la edad máxima y hubiese ascendido la fecha para la cual un menor arribó a los Estados Unidos.

Ambos programas DAPA y DACA ampliado han estado suspendidos desde febrero 2015 cuando una corta en Texas emitió un mandato judicial preliminar en el caso, de acuerdo a información del Concejo Americano de Inmigración (http://bit.ly/293fZL2). El empate en la votación de la Corte Suprema permite que el mandato judicial siga en pie.

Wally Ruehle, abogado de inmigración en la Sociedad de Asistencia Legal de Rochester, dijo que la decisión no fue lo que él esperaba después de leer la transcripción de los argumentos orales que tuvieron lugar en la Corte Suprema en la primavera.

"Estaba cautelosamente optimista que la corte anularía el mandato judicial", dijo.

Desde el anuncio del empate en la decisión, él ha estado hablando con agencias locales que trabajan con trabajadores inmigrantes y los indocumentados para asegurarles que el programa DACA anunciado por el presidente en el 2012 sigue en pie.

A través del programa DACA, más de 700,000 inmigrantes jóvenes, llamados también DREAMers, han sido autorizados para trabajar o estudiar en los Estados Unidos, de acuerdo al Concejo Americano de Inmigración.

Sin embargo la votación empatada deja a los padres en limbo, dijo Ruehle, además de causar posible daño a los empleadores.

En un escrito de amigo de la corte (http://bit.ly/290Izb2) sometido en el caso, la California Hotel and Lodging Association, la California Restaurant Association, varias cámaras de comercio, la Universidad de Stanford y la Universidad de California explicaron lo importante que eran las acciones ejecutivas del presidente para la economía del estado.

"(M)ás que cualquier otro estado, California se ha enfrentado a las realidades prácticas de los problemas abordados por DACA y DAPA", el escrito declaró. "California por largo tiempo ha sido el hogar de la población de inmigrantes indocumentados más grande en la nación y ha estado a la vanguardia del debate nacional acerca de inmigrantes indocumentados. La experiencia de California demuestra que DACA ampliado y DAPA sirven el interés público en comunidades más fuertes, seguras y prósperas".

Los programas hubiesen generado 130,000 empleos en California y proporcionado $3.8 billones en impuestos para California anualmente, afirmó el escrito.

Para los agricultores de Nueva York, la certeza que hubiesen tenido al tener una fuerza laboral estable ha sido reemplazada con ansiedad para ellos y sus trabajadores, explicó Steve Ammerman, portavoz del Negociado de Agricultura de Nueva York.

Ammerman dijo que no sabe todavía si la decisión del tribunal tendrá un efecto inmediato sobre la agricultura en Nueva York. Pero los agricultores ya han tenido problemas en preparar sus fincas para la temporada de cultivo este año debido a atrasos en procesar los trabajadores a través del programa de trabajadores huéspedes H-2ª, dijo. H-2A permite a los empleadores de Estados Unidos o las asociaciones de productores agrícolas que reúnen requisitos regulatorios específicos traer extranjeros a este país para cubrir trabajos agrícolas temporeros, de acuerdo a www.uscis.gov.

"Es de esperar, que con un nuevo presidente y cuando la temporada de elecciones ha terminado, el Congreso volverá a trabajar para tratar de encontrar algún tipo de reforma abarcadora", dijo Ammerman. "Un enfoque coercitivo a la inmigración solamente podría ser desastroso para la agricultura."

Quienquiera que sea el próximo presidente tendrá que determinar si continuará luchando contra este mandato judicial (por la corte de Texas) o propondrá la reforma de inmigración", añadió Ruehle, observando que hasta entonces, el status quo permanece para los trabajadores indocumentados afectados por la decisión.

La decisión de la Corte Suprema no condujo al cierre del caso, sin embargo, ahora vuelve a la corte de distrito de Estados Unidos en Texas para decidir si hará permanente el mandato judicial, dijo Ruehle.

A medida que la lucha legal continúa, muchos trabajadores y estudiantes locales siguen confundidos y se preguntan si serán deportados en el corto plazo, observó el Dr. John "Lory" Ghertner, activista local por los derechos de los inmigrantes.

"Nunca parecen estar enojados o molestos con nadie, simplemente confundidos y asustados", dijo Ghertner. "Las esperanzas se han desvanecido tantas veces que ellos se han resignado a una vida que no merecen".

Yéssica fue una de los que no entendieron totalmente el fallo de la Corte Suprema para llegar a una decisión hasta que habló con Ghertner y otros activistas.

Habiendo arribado a los Estados Unidos desde México con sus padres como infante de tres meses, ella ha vivido toda su vida menos un año en Texas o Rochester, dijo. Graduada de la Escuela Secundaria Nuestra Señora de la Misericordia, ella solicitó y fue aprobada para el programa original DACA. La madre soltera de 23 años de edad está estudiando en el Monroe Community College y espera obtener un diploma de enfermería en Nazareth College.

DACA ha permitido a Yéssica obtener empleos para mantener a su niño y ayudar a su madre, que había planeado solicitar para DAPA. Ahora, su madre tendrá que depender de trabajos que paguen bajo la mesa.

"Ella está perdiendo la esperanza de poder hacer algo para sí misma", dijo Yessica. "Ella desea poder proveer para nosotros. ¿Cómo va a hacer eso? Ella no puede trabajar. ... Nada cambia para ella".

 

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