El Mensajero (Español)

Posted: August 16, 2017

Foto EMC por Jeff Witherow

Isabella Guido, que tiene 9 años, juega “Connect Four” durante un programa después de horas en la Escuela Santa Kateri en Irondequoit el 15 de junio.

Programas después de horas escolares enriquecen a los niños

Por Annette Jiménez/EMC

Los programas después de horas escolares ayudan a mantener seguros a los niños, fomentan el aprendizaje.

Los programas después de horas escolares mantienen más seguros a los estudiantes y mejoran sus resultados educativos, de acuerdo a un número creciente de oficiales gubernamentales y educadores.

Además de aumentar los índices de graduación, "Áreas especificas de conocimiento tales como ciencia, tecnología, ingeniería y matemática son identificadas también como componentes claves para ayudar a los estados a ser más competitivos en la economía global", de acuerdo a información de la Afterschool Alliance (http://bit.ly/2uIGZtK). "Se ha demostrado que la (actividad) después de las horas escolares ayuda a mantener a los niños en la escuela. Puede proporcionarles tiempo adicional de aprendizaje para obtener conocimiento y habilidades en áreas tales como ciencia, computadoras, matemática y diseño".

Los distritos de las escuelas públicas en el estado de Nueva York están desarrollando propuestas para programas después de las horas escolares para servir mejor a 22,000 estudiantes con necesidades altas accediendo a los $35 millones de financiamiento adicional anunciado por el Gobernador Cuomo a principios de año. Los programas después de las horas escolares actualmente reciben $65 millones del estado y $88 millones en subvenciones federales, de acuerdo a información de la oficina del gobernador en http://on.ny.gov/2iVQtJv.

Alrededor de 779,000 niños en Nueva York quedan solos y sin supervisión en las horas después de que el día escolar termina, señala la New York State Afterschool Network, (http://bit.ly/2ud0Lg8).

"Muchos crímenes ocurren a los jóvenes o los jóvenes comenten crímenes entre las horas de 3 a 6 p.m.", añadió Kelly Bauman, directora de aprendizaje ampliado del Distrito Escolar de la Ciudad de Rochester. "Esa es otra gran razón por la cual estamos en favor de (aumentar) los programas después de las horas escolares".

Además de la seguridad, el acceso a programas después de las horas escolares de alta calidad ayuda a fomentar el logro académico y el bienestar social y emocional; reduce la violencia juvenil, robo, vandalismo, actividad en pandillas y otros crímenes cometidos por adolescentes y proporciona acceso a la actividad física, de acuerdo a la red estatal de programas después de horas escolares. Bauman observó que muchos programas después de las horas escolares ofrecen también algún tipo de merienda o comida, lo cual ayuda a las familias con ingresos bajos.

Rochester y Elmira estuvieron entre las 16 ciudades de Nueva York elegibles para las subvenciones y están participando en la Iniciativa para la Reducción de la Pobreza Empire State del estado. De acuerdo a información acerca de la solicitud de propuestas estatal en http://on.ny.gov/2tmFxbv, el distrito de Rochester calificó para financiamiento porque 13 por ciento de sus casi 30,000 estudiantes son identificados como aprendices del lenguaje inglés y 91 por ciento son económicamente desventajados. En Elmira, alrededor de 67 por ciento de los más de 6,500 estudiantes son económicamente desventajados, lo cual significa que son elegibles para almuerzos gratis o a precio reducido, o reciben ayuda de servicio social.

El distrito de Rochester está desarrollando una propuesta de subvención para ofrecer programas a estudiantes sin hogar, en hogares de crianza y/o que están aprendiendo inglés, dijo Bauman. La subvención estatal permitiría al distrito ampliar servicios especiales tales como asesoramiento, trabajo social e intervención en crisis, especialmente para estudiantes que han experimentado la pérdida súbita de una familia estable.

El programa Empire State es único ya que las subvenciones comúnmente están disponibles solamente para socios comunitarios en lugar de los distritos que pueden asociarse con una agencia para la subvención, explicó Bauman.

Los socios actuales del distrito incluyen la YMCA, Boys & Girls Club, el Instituto M.K. Gandhi para la No Violencia y la Liga de Acción Iberoamericana al igual que Recreación y Servicios para Jóvenes de la Ciudad de Rochester, que provee actividades en varias escuelas, dijo.

"Estamos tratando de dar a cada cual lo que necesita", añadió Bauman.

Aunque las escuelas católicas del área no pueden acceder al financiamiento estatal, éstas también se están esforzando para ofrecer una gama de opciones después de horas escolares a través de programas de pago por servicio o asociaciones con universidades del área y clubes dirigidos por voluntarios.

La Escuela Santa Kateri en Irondequoit empezó su programa después de horas escolares a base de pago hace 23 años, de acuerdo a la directora Colleen Bradshaw. El programa empezó con una docena de niños y actualmente proporciona ayuda para las tareas escolares, tiempo de juego al aire libre y en el interior y acceso a computadoras a 67 niños, dijo. Las tarifas pagadas por los padres cubren los materiales y meriendas para los niños.

"Este (programa) da tranquilidad a los padres", dijo. "Ellos saben que sus niños están seguros. … Y hay mucha variedad cada día".

La Escuela San Francisco-San Esteban en Geneva provee a los estudiantes un programa de alfabetización gratuito, uno a uno, a través del programa America Reads (América Lee) en los Colegios Hobart and William Smith, explicó la directora Mary Mantelli. Dos grupos de 16 estudiantes en los grados de primero a cuarto se reúnen en el otoño y primavera con voluntarios como parte del programa de estudio y trabajo con fondos federales para estudiantes universitarios. El programa está disponible también para otras escuelas primarias en el área de Geneva, observó Mantelli.

La familias en la Escuela Santa Agnes en Avon tienen la opción de un Programa Quedarse y Jugar similar, que permite a los estudiantes permanecer en la escuela tan tarde como las 6 p.m. Por una tarifa por hora, los estudiantes participan en juegos supervisados, tiempo para jugar, películas, tiempo a la computadora, proyectos de arte y tiempo para las tareas escolares, y también reciben meriendas saludables, explicó Karin Fetzner, asistente administrativa de la escuela.

"Si uno pregunta a cualquier maestro, ellos le dirán que no hay suficiente tiempo en el día para ofrecer a los niños todo lo que les guitaría ofrecerles" añadió la directora Elizabeth Jensen. "En cierta manera, nuestros niños están aprendiendo sin darse cuenta de ello. Ellos exploran, cuestionan, leen más libros de los que ellos se daban cuenta que podían y siguen escribiendo e investigando incluso después de que el día terina".

Bauman observó que los programas después de horas escolares dan a los estudiantes experiencias de las cuales ellos no estaban conscientes o no tenían acceso — tales como boliche, codificación de computadoras o participar en Girls on the Run, un programa de capacitación para niñas jóvenes.

"Queremos darles las mismas oportunidades que tienen los estudiantes suburbanos y que (nuestros) estudiantes no tienen", dijo.