El Mensajero (Español)

Posted: March 21, 2016

Last Updated: April 12, 2016

EMC photo por Jeff Witherow

Tania Arellano (derecha), una estudiante en Roberts Wesleyan College, da una clase particular a niños como voluntaria en la Misión de la Familia de Rochester el 9 de marzo.

Familia migrante da prioridad a la educación

Por Annette Jiménez/EMC

CHILI -- Gloria Jasso nunca tuvo la oportunidad de recibir una educación básica formal, mucho menos vivir la experiencia universitaria.

Casada siendo adolescente en Michoacán, México, Jasso y su esposo, Efraín Arellano, viajaron a los Estados Unidos como trabajadores migrantes. Ella tenía 18 años de edad pero había asistido a la escuela primaria solamente, aprendiendo a leer y escribir con la ayuda de una tía.

Ella siguió como trabajadora migrante por 19 años, muchos de estos años pasados en las Granjas Heberle en Hamlin. En el 2007, los oficiales de Inmigración y Aduana de Estados Unidos detuvieron a la pareja, pero ellos pudieron obtener permisos para trabajar que serán válidos hasta que su hija mayor, Tania, cumpla 21 años de edad. La pareja podrá solicitar las tarjetas verdes en esos momentos, explicó Jasso.

Como la mayor de cuatro niños nacidos en los Estados Unidos, Tania Arellano de 19 años de edad ha presenciado las luchas de sus padres con el sistema de inmigración, dijo su madre.

"Ella está viviendo todo lo que nosotros hemos vivido", comentó Jasso.

A pesar de esos retos, Jasso sonríe con orgullo cuando habla de las múltiples becas que su hija ha recibido para asistir al Roberts Wesleyan College, incluyendo una de la Fundación Bill y Melinda Gates. Tania actualmente es estudiante de primer año en la universidad.

"Estoy muy feliz por ella y por todos porque no se van a quedar con las ganas de estudiar", dijo Jasso durante una entrevista el 22 de enero en la universidad. "También estoy muy orgullosa porque ella decidió ir a la universidad y aquí está y va muy bien".

Arellano dijo que ella fue una de 1,000 estudiantes seleccionados el año pasado para recibir la beca de la Fundación Gates. La mayoría de los beneficiarios son estudiantes universitarios de primera generación con buen aprovechamiento académico.

Graduada de la Escuela Secundaria Kendall en el 2015, Arellano dijo que el estímulo de la consejera escolar Mirjam Bauer y el apoyo de su madre la ayudaron a tener éxito.

"Ella es una de mis mayores inspiraciones", dijo al referirse a su madre.

Arellano es humilde en cuanto a sus logros, observó Jeanne Lauta, amiga de la familia.

"Si usted pudiera ver todos los premios que obtuvo en la escuela secundaria,... ella es modesta por lo que ha hecho", añadió Lauta. "Ella tiene la voluntad y el cerebro para lograr el éxito".

"Tania y su madre comparten el valor de la educación", añadió Bauer. "Su madre es simplemente un ejemplo excelente de cuán importante la educación es para esta familia".

Jasso demostró personalmente el valor de la educación cuando decidió hace tres años trabajar para obtener su GED, el cual recibió el otoño pasado. Recientemente ella consiguió un empleo en Lifetime Assistance, trabajando con estudiantes discapacitados en SUNY Brockport.

"Pues, los años se van pasando entonces y yo decía en 20 años más, ya no voy a poder hacer mi trabajo del campo", dijo Jasso. "Me puse a estudiar".

Su primer paso fue una clase en BOCES ofrecida en Waterport, Condado de Orleans. Ella siguió en la clase por el invierno, pero con solamente una maestra responsable por un grupo grande, ella sintió que no recibía suficiente información para saber si estaba progresando.

Por eso ella contactó a Penny Gardner, a quien conoció cuando Gardner estaba trabajando en el área de Brockport como ministra de migrantes para la Diócesis de Rochester. Gardner ayudó a Jasso a conectar con algunos feligreses de la Parroquia Santa Elizabeth Ann Seton (SEAS) en Hamlin. Estos feligreses proporcionan actividades para las familias migrantes en la parroquia de la familia Arellano, Iglesia Nacimiento de la Santísima Virgen María en Brockport.

Los feligreses de SEAS y otros residentes del área, que son principalmente maestros jubilados e ingenieros, ofrecieron tutoría a Jasso en su hogar en el área de Hamlin cada semana por alrededor de dos años, de acuerdo a Jeanne Lauta. Lauta y su esposo, Frank, fueron parte del grupo que ofreció la tutoría.

"La madre de Tania trabajó incansablemente para obtener su GED, mientras trabajaba y cuidaba de su familia", dijo Jeanne Lauta. "¡Qué impresionante familia"!

Cuando las sesiones de tutoría empezaron, Jasso dijo que ella trabajaba en los campos de 7 a.m. a 5 p.m. y luego se reunía con los tutores a las 5:30 p.m. Dijo que muy pronto se dio cuenta de que el horario era demasiado cargado y dejó de trabajar para centrarse en obtener su diploma.

"Ella es increíble", dijo Jeanne Lauta. "Ella aprendió por sí sola muchas de las destrezas de computadora. Hizo mucho por sí sola. Ella es muy inquisitiva. ... Está prácticamente encaminada".

"Ha sido un placer trabajar con ella", añadió Frank Lauta. "Animo a otros para que sigan nuestro camino. Fue una experiencia maravillosa".

Jasso dijo que está maravillada y honrada de que tantas personas trabajaron arduamente para ayudarla.

"Fue algo muy especial lo que nunca esperaba de nadie menos de alguien que no conocía", dijo ella.

Arellano dijo que tales ejemplos la han inspirado para dar algo a vuelta. Ella se ha unido a un grupo de estudiantes que asisten semanalmente a la Rochester Family Mission, donde ella principalmente ofrece tutoría a los estudiantes. También ella está recaudando dinero para ir en un viaje de misión a Huehuetenango, Guatemala, con el club de estudiantes Anactis de Roberts Wesleyan.

Su meta es recaudar $2,000 para el viaje y el club está vendiendo camisetas y joyas para ayudar a los estudiantes a recaudar fondos, explicó Tania. Durante el viaje, los voluntarios abrirán un restaurante cerca de un orfanato para proveer trabajos a mujeres jóvenes en el área.

"Yo creo que eso (el viaje) sería una buena experiencia", dijo Arellano. "Me gusta trabajar con niños y sólo para devolver algo de lo que he recibido".

Algún día, le gustaría tener un empleo que le dé tiempo para ser voluntaria y continuar el trabajo misionero. Ella dijo que está agradecida por cuán duro sus padres trabajaron, a veces siete días a la semana, y cómo ellos la ayudaron a ver la importancia de la educación.

"A veces fue difícil ver las luchas que mis padres tenían, pero siempre tuvimos todo lo necesario".

Su madre dijo que espera continuar su jornada educativa, pero toma tiempo ahora para centrarse en su trabajo nuevo y sus hijos. Recientemente la familia se mudó a su propia casa en un apartamento cerca de Kendall, y los niños más jóvenes -- Johnny, 15; Princesa, 11; y Diego, 9 – están actualmente matriculados en el Distrito Escolar Central de Brockport.

"Todo es posible", dijo Jasso. "Hay que ser paciente y hacer un esfuerzo".

NOTA DE LA REDACCIÓN: Para comprar una camiseta o hacer una donación para el viaje de misión de Arellano, visite etsy.me/1UFCWDD y envíe un email a taniaarellanojasso@yahoo.com.