Por Carol Zimmermann
Catholic News Service
WASHINGTON (CNS) ?- Se le dieron honores a un grupo de dirigentes de escuelas católicas, incluyendo en el grupo a un estudiante, algunos directores, funcionarios diocesanos de educación y otros representantes de escuelas. La ceremonia tuvo lugar en la Casa Blanca, el 25 de junio, para honrar sus ideas innovadoras y dedicación a su profesión.
Se reconoció al grupo como parte del programa de la administración de Obama, llamado Champions of Change (Campeones de cambio), en el que se distingue a diferentes grupos cada semana por las contribuciones que hacen en su respectiva comunidad. Entre los recipientes anteriores, se cuentan inventores, artistas, personas de acción voluntaria, chefs de cocina, agricultores y trabajadores en beneficio de la salud.
La atención que se les dio a los dirigentes de escuelas católicas se programó para que coincidiera con la celebración de la Semana de Escuelas Católicas, que iría del 29 de enero al 5 de febrero.
En la reunión, Joshua DuBois, jefe de la oficina de la Casa Blanca de Consorcios de grupos fundamentados en su fe y de otros vecinos, alabó a las escuelas católicas no solamente por dar servicio a sus propios estudiantes, sino por ayudar a las comunidades locales.
"Ustedes llegan los primeros a base por todos", dijo, haciendo referencia al ejemplo de cómo las escuelas católicas de Nueva Orleans fueron las primeras escuelas en abrir sus puertas después del huracán Katrina.
Roberto Rodríguez, ayudante especial del presidente Barack Obama en el terreno de la educación, les agradeció a los dirigentes de escuelas católicas por el trabajo que realizan "de día a día" a pesar de recursos y presupuestos limitados.
Aunque un puñado de dirigentes oficiales tomó el micrófono para alabar los logros de las escuelas católicas, los educadores tuvieron la oportunidad en la ceremonia, que duró hora y media, de hablar acerca de los actuales obstáculos y de los éxitos obtenidos.
Paul Krebbs, presidente de la escuela preparatoria All Hallows en el Bronx, Nueva York, fue presentado como dirigente innovador de escuela, pero graciosamente desvió el elogio diciendo que algunas de las prácticas de la escuela no eran con mucho originales; por ejemplo, los administradores de la escuela inician y terminan cada día saludando a los alumnos de mano y preguntándoles cómo van las cosas.
Krebbs dijo que esta práctica es esencial para lo que la escuela es: poder conocer a los alumnos y trabajar con ellos para ayudarles a tener éxito. E hizo notar que la escuela de varones está en uno de los más pobres distritos congresionales, pero que generalmente el 98 por ciento de los alumnos que terminan pasan a estudios superiores de universidad. También señaló que el 70 por ciento de los alumnos necesita ayuda financiera para pagar la colegiatura y que la escuela confía grandemente en la ayuda de los exalumnos.
La mayoría de las personas que recibieron el homenaje habló acerca de contar con recursos limitados y de medios creativos para allegarse fondos. El padre jesuita John Foley, fundador de las escuelas de Cristo Rey, habló del éxito del programa de las 24 escuelas, a través del país, en donde los alumnos de escuela preparatoria ayudan a pagar su colegiatura.
La hermana Rosa-María Ruiz, que pertenece a la congregación de las Hijas pequeñas de María Inmaculada, y superintendente de escuelas de la diócesis de Tucson, Arizona, dijo que en su diócesis hay escuelas de Cristo Rey y que también utiliza la University of Notre Dame Alliance for Catholic Education, conocida como ACE, que coloca a alumnos graduados de universidad como maestros voluntarios en escuelas católicas. Annette Lentz, canciller de la arquidiócesis de Indianapolis, y antigua administradora de escuela católica, habló del éxito de un consorcio arquidiocesano de escuelas que les permite compartir recursos y recorte de gastos.
Joseph Womac, director ejecutivo de la fundación Fulcrum de Seattle, está en la práctica de ayudar a estudiantes para que paguen por su educación católica. La fundación ha reunido $60 millones para ayudar a más de 10,000 alumnos de bajos recursos que asisten a escuelas católicas en Washington.
Y dijo que las personas que recibieron los honores demuestran cómo las escuelas católicas tienen éxito, y que lo que se necesitaba ahora era allegar más alumnos.
Entre otras personas que recibieron honores, se encontraba Bertha Castañeda, recipiente de Opportunity Scholarship Program y que cursa su último año en la escuela preparatoria Arzobispo Carroll en Washington; el padre jesuita Charles Currie, antiguo presidente de la Asociación de colegios y universidades jesuitas; la hermana Jennie Jones, hermana de la Sagrada Familia y directora recientemente de escuelas en Nueva Orleans, junto con Yvonne Schwab, directora de la escuela católica St. James the Less en Columbus, Ohio.
El padre jesuita William Leahy, presidente de Boston College, también fue honrado, pero no pudo asistir a la ceremonia.
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