El Mensajero (Español)

Posted: January 17, 2019

En la frontera, las comunidades descargan su enojo con Washington

Por Rhina Guidos/CNS

 
WASHINGTON — No se recogió la basura cerca de algunos de los monumentos más famosos de Washington y el Centro de Visitantes de la Casa Blanca, así como otros puntos turísticos en la capital de la nación, permanecen cerrados mientras el presidente y legisladores se niegan a llegar a un acuerdo para ponerle fin al cierre parcial del gobierno.
 
Los residentes de Washington, los trabajadores gubernamentales y los turistas visitando Washington durante el más reciente cierre —el cual empezó a final de diciembre por un desacuerdo político por los fondos para construir un muro fronterizo con México — no son los únicos que están enfurecidos con el centro político del país.
 
Lejos de la sede del poder político, los católicos que trabajan en las comunidades fronterizas como El Paso, Texas, piensan que ellos también han sido afectados por las pelas políticas de Washington y expresaron su enojo porque experimentan más que inconveniencias diarias del cierre parcial del gobierno.
 
Desde finales de diciembre, muchos han tenido que responder a lo que ellos califican como caóticas escenas de migrantes abandonados por funcionarios federales de inmigración repentinamente en sus ciudades y pueblos cerca de la frontera entre Estados Unidos y México. Comúnmente, Migración y Aduanas de los Estados Unidos, conocido como ICE, les avisa con anticipación a los grupos comunitarios que sirven a inmigrantes cuando los van a liberar, cuantos son y otros detalles.
 
Los grupos entonces les brindan o les encuentran albergue, algunas veces en instalaciones administradas por organizaciones de la iglesia, donde a los inmigrantes se les alimenta y asesora para que puedan reunirse con sus familiares o ir a otro destino en los EE.UU. Pero el caos en plena Navidad reflejaba una situación similar a la que ocurrió justo antes del día de las elecciones en noviembre, cuando no se les informó y los grupos tuvieron que ayudar a cientos de exhaustos y hambrientos migrantes sin ser avisados o al ser avisados de repente.
 
“No sé si esto tiene que ver con el cierre del gobierno”, dijo Dylan Corbett, director ejecutivo del Hope Border Institute en El Paso, Texas, quien, junto con otros residentes de El Paso, pasó Noche Buena y el día de Navidad organizando alimentos y albergue para cientos de inmigrantes.
 
“Estos juegos son inaceptables”, dijo Corbett el 26 de diciembre. “Podemos tratar a la gente humanamente sin importar lo que haga ICE, lo que haga la Casa Blanca. Decir que hay crisis en la frontera … no hay una crisis, más bien hay una (crisis) que ha sido fabricada y está siendo fabricada en Washington, D.C.”.
 
El Obispo Mark J. Seitz de El Paso, por medio de un comunicado entregado a Catholic News Service el 27 de diciembre, confirmó el relato del abandono de los inmigrantes en la ciudad y los alrededores.
 
“Aquí en la Diócesis Católica de El Paso estamos muy preocupados por los cientos de personas que están siendo liberadas por las calles de El Paso, en la terminal de autobuses, en el aeropuerto y en un estacionamiento local”, escribió el Obispo Seitz. “Entendemos que las instalaciones de Seguridad Nacional están repletas, pero la decisión de nuestro gobierno de simplemente botar a la calle a estos niños y familias sin dinero, sin boletos, sin comida, sin acceso a teléfono, es inhumano e inconcebible”.
 
La dejación masiva de los migrantes, que al parecer también sucedió en Nuevo México, ocurrió justamente antes y durante el día de Navidad.
 
“Evidentemente, en esta Navidad el Salvador recién nacido no tiene cabida”, escribió el Obispo Seitz. Los lugares afiliados con la Iglesia Católica, como la Casa Anunciación en El Paso, han estado acogiendo entre 300 a 400 migrantes a diario, “dependiendo de los esfuerzos del voluntariado y los recursos que tengamos disponibles”, pero la repentina liberación sin previo aviso de cientos de ellos dio poco tiempo para prepararse, dijo.
 
Sin embargo, dijo Corbett, los vecinos formaron filas para ofrecer tamales, pizza, agua, albergue, todo lo que tenían a mano para alimentar a la multitud cansada y hambrienta. Las parroquias católicas han puesto a disposición voluntarios e instalaciones para ayudar, dijo el Obispo Seitz, pero él considera que el gobierno también tiene que reconocer su culpa en lo ocurrido.
 
“Nuestro gobierno tiene la responsabilidad, cuando recibe a estos refugiados en custodia, de cubrir sus necesidades básicas”, escribió el prelado. “Hasta por los presos condenados a muerte hacemos lo que podemos. Con las recientes muertes de dos niños pequeños, los relatos de maltrato en las celdas de detención y la cruel expulsión de estas familias, un panorama innegable está a la vista y no es uno del cual nosotros, los estadounidenses, podamos estar orgullosos”.
 
“¿Quiénes de nosotros, si tuviéramos circunstancias similares, no haríamos lo mismo por nuestra familia?”, se planteó.
 
“Pero en vez de ayudar a mejorar la situación en sus países de origen – una situación a la cual nuestra nación ha contribuido de muchas maneras, especialmente por nuestra demanda de drogas ilegales – nosotros maltratamos a aquellos que buscan refugio aquí tan urgentemente, esperando que otros no vengan. La verdad es que ellos están huyendo para salvar sus vidas. Toman los riesgos que sean necesarios. Mientras tanto, nosotros, que somos ciudadanos de la nación más rica del mundo, vamos a tener que lidiar con las consecuencias de nuestros corazones endurecidos”.
 
Algunos culpan a la base política de un presidente empeñado en cumplir una promesa de campaña de construir un muro en la frontera de E.E.U.U. con México, un muro que él dijo que pagaría el país vecino del sur.
 
“La estrategia del presidente en cuanto al muro fue errónea desde el principio, cuando él fracasó en plantear un caso efectivo y se negó a buscar compromiso”, dijo Kevin Appleby, director principal de políticas de migración internacional en el Centro para Estudios de la Migración con sede en Nueva York. “Solo porque el muro funcionó en los mítines de la campaña, no quiere decir que es una buena (manera de gobernar)”.
 
El 27 de diciembre, los abandonos de inmigrantes continuaron, pero para entonces, algunos de los grupos de ayuda fueron nuevamente informados por funcionarios de inmigración en cuanto al número de personas que iban a dejar salir, de modo que pudieron volver a la rutina de prepararse para ayudar a los inmigrantes.
 
A muchos les preocupa, no obstante, que al igual que el cierre del gobierno, los actos constantes contra los migrantes continúen y ellos les piden a los políticos que pongan a un lado sus diferencias para encontrar soluciones a largo plazo a fin de detener el flujo migratorio y el peligro que representa para los seres humanos que encaran las consecuencias de sus políticas.
 
“Ahora quizás el Congreso pueda enfocarse en un paquete (económico) para Centroamérica, que aborde las verdaderas causas de la migración”, dijo Appleby. “Esta es la solución más efectiva y humana al éxodo”.

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