El Mensajero (Español)

Posted: November 9, 2011

Indígenas de América Latina exigen voz en uso de sus tierras

Por Barbara J. Fraser
Catholic News Service

LIMA, Perú (CNS) -- La mayoría de las batallas ambientales que lleva el hermano Paul McAuley

parecen interminables: muchos conflictos entre comunidades indígenas y madereros operando en sus tierras o compañías petroleras que han derramado sustancias tóxicas en sus vías fluviales.

A veces, sin embargo, hay una victoria. A mediados de octubre el gobierno peruano revocó una ley que hubiera permitido que el agua de uno de los tributarios principales del río Amazonas fuera desviada para irrigar operaciones agrícolas de exportación en la costa desértica de Perú, medida que los críticos llamaban despilfarro auspiciado por el gobierno.

?No estamos seguros que está muerta, en el sentido de que nunca regresará, pero por el momento ha sido suspendida?, dijo el hermano Paul, de los Hermanos La Salle proveniente de Portsmouth, Inglaterra, quien trabaja con estudiantes indígenas y fundó la Red Ambiental Loretana en Iquitos, en el Amazonas peruano.

Pero él tiene el ojo en otras amenazas a los ríos de la región, especialmente en un plan de construir 20 represas a lo largo del río Marañón, proyecto que inundaría tres comunidades indígenas.

La creciente sed de combustibles fósiles, electricidad y minerales está exprimiendo a la gente indígena de toda la cuenca del Amazonas, quienes en muchos casos habitan tierras ricas en petróleo y gas natural, madera o minerales. A veces zonas indígenas programadas para ser inundadas por represas para producir hidroelectricidad.

Con más frecuencia grupos indígenas están exigiendo el derecho, en muchos casos protegido por las constituciones de sus países y consagrado en tratados internacionales, a tener voz en las decisiones que afectan sus tierras. Pero recursos tales como petróleo, gas y agua son considerados propiedad pública y los líderes políticos argumentan que deben explotarlos para asegurar el crecimiento económico.

En septiembre el gobierno del presidente boliviano Evo Morales, quien es de descendencia indígena aimara, arremetió contra los indios que viven en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure, en las planicies del Amazonas, que marchaban cruzando Los Andes hacia la capital para protestar contra planes de construir una carretera cruzando el parque.

Aunque sin criticar abiertamente el gobierno, los obispos católicos de Bolivia habían pedido que la gente que estaba en la ruta de los marchantes les ayudaran proveyendo alimento y alojamiento.

Un ministro gubernamental renunció en protesta a la violenta acción policiaca contra los manifestantes y el ministro de Interior eventualmente fue obligado a renunciar. Morales anunció finalmente que la carretera no cruzaría el parque, aunque no desechó del todo el proyecto.

Los manifestantes argumentaban que no habían sido consultados acerca de la construcción de la carretera, la cual temían que trajera al bosque madereros ilegales y abriera sus tierras a agricultores que siembran coca, la materia prima usada para hacer cocaína.

Esa vía, así como las carreteras y las represas hidroeléctricas planificadas para el Amazonas peruano, habían de ser financiadas por compañías brasileñas.

El consumo de energía de Brasil aumentó por casi un 8 por ciento en el 2010, impulsado por el consumo industrial, el cual aumentó por más de un 10 por ciento en comparación con el año anterior. Con su ojo en los mercados de exportación asiáticos, Brasil también está financiando la construcción de carreteras hacia la costa del Pacífico a través de Ecuador, Perú y Bolivia.

Uno de los proyectos más polémicos en la región del Amazonas está en el río Xingú, en el norte de Brasil, donde una represa hidroeléctrica grande desviaría el río, reduciría el flujo e inundaría varias aldeas habitadas por gente indígena y familias pesqueras.

Mientras los tribunales deciden una serie de apelaciones en torno al proyecto la construcción ha procedido, trayendo miles de personas a la zona cercana al pueblo Altamira en busca de empleo.

?Nuestras comunidades están sufriendo?, dijo Sheyla Juruna, india juruná que vive en una diminuta comunidad cerca del río. ?Los impactos sociales y ambientales ya se están sintiendo?, según los bosques son despejados y la fauna silvestre se torna escasa, ella dijo.

Aunque los residentes locales quieren carreteras y empleo, en última instancia la represa creará más problemas ambientales y sociales en el estado brasileño de Para, dijo el obispo Erwin Krautler of Xingú.

?El Amazonas es único en el mundo y el desarrollo tiene que adaptarse a la región?, dijo el obispo Krautler, quien defendió apasionadamente la región durante la reunión de obispos latinoamericanos en Aparecida, Brasil, en el 2007. ?Eso no se está haciendo. Se está tratando la Amazonia como si fuese simplemente cualquier estado en el país. Es considerada una zona a ser explotada para beneficio de otros, dejando nada. Eso es un golpe al corazón de la Amazonia?.

Argumentos similares se están levantando acerca de la exploración petrolera en el Amazonas. El gobierno ecuatoriano ha hecho una novedosa oferta de abstenerse de perforar para petróleo en el Parque Nacional Yasuni, zona de alta biodiversidad que también es hogar de dos tribus indígenas que rechazan contacto con el mundo exterior, si los países industrializados, que usan la mayor parte de los combustibles fósiles, le compensan por los ingresos perdidos.

El Programa de Desarrollo de la ONU ha establecido un fideicomiso para los $3,600 millones que el gobierno ecuatoriano está buscando, la mitad de los $7,200 millones que valen los 850 millones de barriles de petróleo localizados bajo el parque.

Pero los críticos dicen que el presidente Rafael Correa está enviando un mensaje mixto al amenazar con continuar con los planes de perforar para petróleo si otros países no contribuyen por lo menos $100 millones antes que finalice este año.

?Queremos salvaguardar nuestro país. Queremos que respeten nuestra nacionalidad, nuestro territorio y nuestro bosque?, dijo Manuela Ima, una de los líderes del pueblo huaorani, pariente de las tribus aisladas del parque. ?Sería mejor si el petróleo se quedara en el suelo?.

El hermano Paul ve los asuntos ambientales como un reto a la gente de fe y encuentra esperanza en los estudiantes indígenas con los cuales trabaja.


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