Antiguanos crean tambores de acero para estudiantes de Rochester

ROCHESTER — Machacando por hasta 12 horas al día, dos hermanos de Antigua y uno de sus hijos construyeron nuevos tambores de acero para la banda en la Escuela Secundaria James Monroe.

Hace casi 20 años Veron Henry construyó los tambores originales que siguen siendo usados por los estudiantes. Esos tambores fueron para la banda de la Escuela Secundaria John Marshall, que cerró hace dos años y donde los estudiantes de la Escuela Secundaria Monroe han estado desde el otoño pasado mientras su escuela es renovada.

Henry y su hermano, Orville, y su hijo, Jawan, pudieron debutar sus nuevos instrumentos con la Banda de Acero Urbana de Monroe durante la casa abierta Retorno a la Escuela en Marshall el 31 de agosto. El trio trabajó en los nuevos tambores todos los días excepto los domingos desde el 10 de agosto, dijo Veron Henry.

Antiguanos crean tambores de acero para estudiantes de Rochester

"Nosotros construimos (los) tambores la primera vez … en este salón", observó Veron Henry durante la entrevista el 23 de agosto. "Fue un placer venir e impartir (este instrumento) en la Escuela Secundaria Marshall".

Su familia ha estado compartiendo este conocimiento por más de siete décadas. Su padre, Eustace Henry, fue miembro fundador de la primera banda de tambores de acero en Antigua, conocida como la Hell’s Gate Steel Orchestra, dijo. Veron y Eustace Henry actuaron con la Hell’s Gate en el 1997 en Rochester a través de una colaboración de Socios de las Américas.

El programa emparejó áreas de Norte América con áreas en Sur América, explicó Lisa Scott, que enseña música y dirige la Banda de Acero en Monroe. Rochester estuvo conectada con Antigua en los años 80, dijo.

Fue durante el viaje de Veron y Eustace Henry a Rochester en el 1997 a través del programa Socios de las Américas que su relación con Marshall empezó, dijo Scott, y ellos construyeron los tambores de acero originales.

La construcción de un tambor requiere trabajo arduo, dijo Veron, y requiere estriar, alisar y quemar el metal. Luego, para afinar el tambor, un tamborilero tiene que martillar la nota, a veces golpeando la nota y luego relajar o apretar el metal para mejorar la nota. Un tambor bandeja principal tiene 29 notas, dijo Scott, y cada uno de los tambores individuales toca una octava por tres notas.

"Veron es un genio", dijo Scott. "Él compone en la marcha. Es un tipo increíble".

Aunque los tambores originales fueron construidos en el 1997, los mismos no fueron usados por los estudiantes hasta el 2000 cuando los Henry retornaron para ofrecer clases. Después de eso, una maestra de música anterior, Mary Taylor, mantuvo el programa de música de tambores de acero, añadió Scott.

Durante la visita de la familia Henry en el verano, ellos también afinaron los tambores principales y las notas en varios tambores para las clases de música y práctica de la banda para los estudiantes de Monroe, dijo Scott, y esos tambores permanecerán en uso para las clases de música y práctica de la banda. El nuevo conjunto que ellos construyeron incluye ocho tambores principales, dijo ella.

"Es algo muy complejo", dijo ella refiriéndose a la afinación de los tambores. "Nunca seríamos capaces de hacer todo esto por nosotros mismos".

La complejidad del tambor de acero también se relaciona con la historia de sus principios y encontrar un lugar en la sociedad, dijo Veron Henry.

Scott observó que Eustace Henry fue un herrero que trabajó a una edad temprana para ayudar a sostener a su familia y escuchó de los tambores por primera vez cuando estaba en Trinidad.

Cuando su padre trajo el instrumento a Antigua para empezar una banda, Veron Henry dijo que la comunidad musical más amplia no lo aceptó, y hasta se inició una petición para hacerlo ilegal en los años 40.

"Él pasó por todas las luchas, pruebas y tribulaciones" dijo Henry refiriéndose a los retos que enfrentó su padre al traer el instrumento a Antigua.

Eventualmente, el tambor ganó en popularidad y ahora se toca por todo el Caribe, incluyendo en iglesias, observó Veron Henry.

"Estoy muy contento de saber que este instrumento que pasó por tanto ahora es apreciado por todos", dijo.

Clifton Wright, 15, dijo que le encanta tocar en la banda de tambores de acero, especialmente porque ofrece a los estudiantes nuevas oportunidades y el chance de tocar en nuevos lugares. Y él está agradecido a los Henry por su compromiso para ayudar a los estudiantes al construir los nuevos tambores, dijo Clifton.

"Los necesitábamos", añadió Malika Myasia, 16.

Eventualmente, Scott espera que sus estudiantes sean parte de un programa de intercambio que fue parte de la colaboración original de Socios de las Américas con la Academia San José en Antigua. En el pasado, los miembros de la Banda de Acero Urbana visitaron a San José cada par de años y viceversa, dijo.

"Cuando Marshall cerró, todo cambió en ambas ciudades", dijo Scott. "Mi meta es restaurar el intercambio".

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