Educadora está lista para enfrentar nuevo reto

ROCHESTER — Miriam Cruz-Vázquez nunca se pierde el Festival Puertorriqueño anual.

Incluyendo el de este año, donde la vieron comprando el almuerzo en uno de los restaurantes latinos. Pero no es solo la comida lo que le interesa: Cruz Vázquez le atribuye al festival el haberle dado la oportunidad de encontrar un trabajo de maestra cuando se mudó al área por primera vez en el 1994. Recientemente ella fue nombrada directora de la Escuela Montessori situada en el edificio de la Escuela de Secundaria Benjamín Franklin.

"(En el festival del 1994) caminé por el mismo y dije, ‘Hola’, me presenté y pregunté: ‘¿Cómo consigue uno un trabajo de maestra?" Cruz-Vázquez sonrió cuando contó la historia del festival durante un entrevista el 13 de julio en su nueva oficina. "Y fue curioso, porque me llamaron por teléfono al día siguiente, y alguien me guió durante el proceso de solicitud de empleo".

Como tenía un certificado de maestra bilingüe, Cruz-Vázquez fue contratada para enseñar el primer y el segundo grado en el programa de dos idiomas de la Escuela James P.B. Duffy, Número 12, donde trabajó durante la próxima década. Subsiguientemente, ella se convirtió en especialista de arte del idioma inglés, lo que la ayudó a perfeccionar sus habilidades de liderazgo.

Vicki Gouveia, que era la directora de la escuela en aquel tiempo, fue la que llamó a Cruz-Vázquez después de haber obtenido su nombre por medio de la esposa de un miembro de la junta escolar, con la que Cruz Vázquez había hablado en el festival.

"Ella era y sigue siendo una de las personas más fenomenales del distrito", comentó Gouveia, quien es también presidenta de la Asociación de Supervisores y Administradores de Rochester. "Ella era tan competente y tan fuerte en su clase, y se relacionaba muy bien con los estudiantes y con los padres. Todavía me encuentro con padres cuyos hijos están ahora en la veintena y que tuvieron a Miriam en primer grado y me hablan de ella".

Cruz-Vázquez nació en la Ciudad de Nueva York, de padres Puertorriqueños y supo desde pequeña que deseaba ser maestra.

"Les diré que le dije a mi maestra de sexto grado, que fue una gran inspiración par mí, que quería ser maestra de sexto grado", dijo ella. "Y fui tutora durante la escuela media y secundaria. Desde entonces ya estaba viendo cómo ayudar a los demás y cómo enseñar a otros. Me fascinaba ver cómo se aprendía".

Ella obtuvo una licenciatura en educación infantil de Queens College en 1981, y luego recibió una maestría en educación bilingüe/bicultural de la Escuela de Maestros de la Universidad Columbia en 1988. También tiene una maestría en administración educacional de St. John Fisher College.

"Cuando era chiquita y caminaba por la Ciudad de Nueva York … uno de los edificios que me fascinaban era la Universidad Columbia", añadió Cruz-Vázquez. "Ser una niña y pensar que uno podía estudiar ahí… ese fue un sueño convertido en realidad".

Ella empezó a enseñar tan pronto como obtuvo su licenciatura y trabajó con niños autísticos, pues ella había estudiado una concentración en educación especial.

"Ese fue un gran interés para mí, considerar las habilidades de desarrollo desde el punto de vista de la educación especial de niños, pero también considerar a los niños que hablaban otro idioma; en este caso, el español", observó ella.

Después de estudiar en Columbia, Cruz-Vázquez y su esposo Mauricio Vázquez, con quien lleva 22 años de casada, se mudaron a Bélgica. Él estaba en las Fuerzas Aéreas de los EE.UU. y ella trabajó como especialista civil de educación, en una base de la OTAN y entrenó a maestros de 16 países diferentes.

"También tuve la oportunidad de visitar diferentes escuelas", añadió ella. "De hecho, algunas de las escuelas que visité tenían una formación de Montessori. … He vuelto al punto de partida’.

Después de pasar tres años en Europa y un tiempo en Colorado, Cruz-Vázquez dijo que ella y su esposo deseaban mudarse más cerca de sus familias. Su madre, María Cruz y sus hermanos se habían mudado al área de Búfalo, así que cuando ella obtuvo el trabajo en la Escuela Número 12, ella y su esposo se establecieron en Rochester.

El programa de dos idiomas en la escuela era diferente de su experiencia como maestra de estudiantes bilingües, porque sus estudiantes no hispanos y sus estudiantes latinos recibían instrucción en inglés y en español, observó ella.

"Así que ahora uno tenía que considerar la apreciación de un idioma y el deseo de mantener un idioma", comentó Cruz-Vázquez. "El intercambio de culturas fue bello, absolutamente bello. Y los maestros y la colaboración eran fenomenales".

Graciela Pérez, adquirió el puesto de directora durante el último par de años que Cruz-Vázquez pasó en la Escuela Número 12, ella también quedó muy impresionada con las relaciones de Cruz-Vázquez con sus estudiantes y con los padres de estos, como también por el respeto que les tenían sus colegas, añadió Pérez.

"Pensé que ella tenía que progresar y ampliar un poco sus horizontes", dijo Pérez. "Cuando uno está en la clase es algo maravilloso. Pero ella tenía el talento para ser un líder".

Pérez, que ya se ha retirado, se ocupó mucho de Cruz-Vázquez y le aconsejó que buscara un puesto administrativo.

"Se opuso a mi recomendación", dijo Pérez quien sirvió de mentora de Cruz-Vázquez durante un año. "Pero la empuje para que se saliera del nido".

Además de tener habilidades naturales de liderazgo, Cruz-Vázquez siempre se esmeró y dio más de lo que se le pedía, y Pérez dijo que ella está muy orgullosa de todo lo que ha logrado.

"Ella es fuerte", dijo Pérez, "Y aunque viene en un paquete pequeño, no se dejen llevar por el tamaño. Ella tiene un fuerte impacto".

Siguiendo los consejos de Pérez, Cruz-Vázquez cambió para la administración hace seis años cuando obtuvo el puesto de subdirectora de la Escuela Roberto Clemente, Número 8. Como la escuela estaba nombrada por un héroe nacional puertorriqueño, fue un momento de mucho orgullo para Cruz-Vázquez y su familia.

"Mi madre es mi mejor apoyo", añadió Cruz-Vázquez, comentando que el nombramiento "le hizo salir las lágrimas a mi mamá, y creo que fue en parte porque yo me reté a mí misma a ser más que una maestra… Yo diría que esto es como ser una maestra experta. Pero el nombre de mi primera escuela como directora fue para ella una gran cosa".

Y desde entonces, Cruz-Vázquez dijo que ella ha constatado que ser administradora le permite tener mayor impacto, y mantenerse cerca de la profesión de maestra que tanto le gusta.

"No solo tengo una clase de 20 estudiante, sino que tengo 600", añadió ella. "Los maestros vienen a hablarle a uno sobre la profesión y cómo llenar mejor las necesidades de los muchachos. En realidad, uno no ha dejado el salón de clase, sino que uno tiene más impacto".

Ella dijo que está muy entusiasmada con su nuevo trabajo y que ha tenido reuniones con estudiantes, padres y administradores, desde que le asignaron la escuela en junio. Ella dirigirá a un conjunto de más de 200 estudiantes.

En algún momento en el futuro, Cruz-Vázquez dijo que terminará el doctorado que ha comenzado, pero sea lo que sea, su trabajo siempre involucrará enseñar a niños.

"Yo no me veo alejada de la profesión", dijo ella. "Me atrae".

Copyright © 2022 Rochester Catholic Press Association, Inc. All rights reserved. Linking is encouraged, but republishing or redistributing, including by framing or similar means, without the publisher's prior written permission is prohibited.

No, Thanks


eNewsletter