Escuela de verano promueve lo académico, autoestima

LYNDONVILLE — El Programa de Educación para Migrantes de Brockport no solamente tiene un nuevo lugar sino también nuevo liderazgo para su escuela de verano.

La Hermana de San José Beverly Baker se jubiló el año pasado luego de más de tres décadas como directora del programa para migrantes en SUNY Brockport, que supervisó las operaciones de la escuela de verano. Donna Peterson-Spence es la directora ahora y Darlene Senko fue contratada como principal para el programa de la escuela de verano de este año, que ahora está ubicado en el edificio de la anterior Escuela Elementar Lyndonville en la Calle Main. Las clases comenzaron al principio del mes pasado.

Senko dijo que este lugar es más céntrico para los estudiantes y el personal, que viajan desde los condados de Monroe, Orleans, Genesee y Niagara. El edificio está más actualizado que el lugar anterior, que estuvo en uso por más de una década, Escuela Cristiana Cornerstone en Brockport, dijo ella.

Senko dijo que el edificio Lyndonville fue alquilado para albergar al programa de verano de 37 años, que recibe fondos de una subvención del Título 1 del Departamento de Educación de Estados Unidos para proveer instrucción para estudiantes en los grados K-8. El único criterio para matricularse en la escuela de verano es que uno de los padres debe ser trabajador agrícola, y un trabajador social matricula a las familias, añadió ella.

Durante una visita a la escuela el 16 de julio, Senko dijo también que ella espera que el programa se pueda quedar en el mismo lugar por al menos un par de años, pero en el otoño Peterson-Spence negociará con los oficiales de Lyndonville para un acuerdo de alquiler a largo plazo.

Actualmente, más de 100 estudiantes se han matriculado y por lo general 90 de éstos asisten en un día dado, dijo Senko. Ella observó que la escuela trata de tener menos de 20 estudiantes en cada salón de clases.

Un maestro certificado y un asistente enseñan a los estudiantes en cada salón de clases; muchos de los ayudantes son maestros certificados también, dijo Senko. Todos los maestros y asistentes son bilingües y muchos son maestros de inglés o enseñan inglés como segundo idioma.

"Enfocamos en mejorar tanto las destrezas de inglés como las de español (de los estudiantes), así como en el desarrollo de sus destrezas de matemática y escritura", dijo Senko.

Muchos de los maestros, tal como John Hagenah, han estado en el programa por más de 10 años. Él ha enseñado en la escuela por 13 años, aunque no todos consecutivamente, observó ella.

Su primer verano en la escuela como asistente le convenció para cambiar sus estudios de pre-medicina en SUNY Brockport a educación.

"Estos muchachos eran los mejores niños que había conocido en el mundo entero", comentó Hagenah. "Me encanté con los niños y el programa. Me convencieron para ser maestro".

Ahora, él enseña español en la Academia de Liderazgo en el Distrito Escolar de la Ciudad de Rochester. La escuela de verano Lyndonville ofrece un entorno de enseñanza diferente del de la ciudad, comentó Hagenah.

"La principal se asegura de que ellos (los estudiantes) estén en un entorno seguro donde pueden aprender y sobresalir y donde ellos se encuentran cómodos", dijo él.

Loa estudiantes tienen un horario similar al de un día escolar regular donde se ofrece educación física en el edificio de la escuela secundaria al otro lado de la calle, dijo Senko. Del mismo modo se les da desayuno y almuerzo en la cafetería de la escuela secundaria añadió ella.

Las clases de arte y tecnología se ofrecen en el anterior edificio de la escuela elemental, así como evaluaciones de salud por el personal del Centro de Salud de la Comunidad Oak Orchard, dijo ella.

Los días escolares son de lunes a jueves con excursiones cada viernes a lugares tales como la Playa Hamlin y el Zoológico de Buffalo. Las tropas de Niñas Escuchas y Niños Escuchas visitan para proveer actividades adicionales a los estudiantes, añadió Senko.

Además de exponer a los estudiantes a las diferentes áreas de la región y ayudarles en su progreso académico, el programa intenta desarrollar su autoestima, explicó Senko.

Aunque algunos estudiantes viven en la región todo el año, otros se mudan de un lugar a otro y esas transiciones para llegar a conocer la comunidad y hacer amigos son muy difíciles, dijo ella.

"Tratamos de operar la escuela como una familia", observó ella, añadiendo que ella y el personal a menudo se sientan con los estudiantes para las comidas. Nosotros (también) llenamos las lagunas en su educación … y les damos los instrumentos necesarios para el éxito a medida que continúan sus carreras escolares".

Como educadora, ella dijo que ve como objetivo de la educación pública el producir miembros bien redondeados de la sociedad.

"Mientras más educación recibe (el estudiante), mayor podrá ser su contribución a la sociedad", dijo Senko. "Todo el mundo tiene que leer y escribir para poder hacer eso".

Mayra Rosario, 11, de Kendall, dijo que el programa les da a los estudiantes migrantes la ventajaadicional que necesitan para empezar la escuela en el otoño.

"Aprendemos las cosas que vamos a aprender en la escuela", dijo ella. "Los niños más jóvenes pueden estar preparados … y pueden conocer a gente nueva que irá a la misma escuela."

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