Programa estimula el interés de los estudiantes en la ciencia

ROCHESTER — Dwayne Hall-Walker agitó la botella de soda y esperó. Entonces, él miró de cerca para ver si veía humo o una nube en la botella luego de encender un fósforo en la apertura de la botella y cerrarla rápidamente.

Stephen Hong, estudiante de primer año de medicina en la Escuela de Medicina y Odontología de la Universidad de Rochester asistió con el encendido de los fósforos y guió a Dwayne por las diferentes variables en el experimento.

"Estaba tratando de ver si podía poner una nube en la botella basado en la temperatura del agua, tamaño de la botella y tinte líquido", explicó Dwayne, estudiante de 12 años en el sexto grado en la Escuela No. 10 Academia Dr. Walter Cooper.

Dwayne es uno de varios estudiantes de la Escuela No. 10 y la Escuela No. 3 de la Comunidad Nathaniel Rochester que han estado participando en el Club Científicos Jóvenes de Rochester en la escuela de medicina durante los pasados meses.

"Me gusta la ciencia", añadió Dwayne. "He aprendido muchas palabras nuevas como método científico … y cómo ciertas cosas afectan los resultados de los experimentos".

Ampliar el acceso de los estudiantes de la ciudad a tal conocimiento es una de las metas del recién formado club, que fue una idea de los estudiantes de medicina Nicholas David y Tiffany Mark. Ellos también buscaron maneras de conectarse más con la comunidad de Rochester, dijo David.

"Pensamos que sería una buena idea el traer a los muchachos del distrito escolar de la ciudad (Rochester) para ver de qué se trata la ciencia", añadió él. "Y fue una oportunidad para hacer algunos experimentos".

Los estudiantes pudieron ver también que la universidad es un gran recurso de la comunidad y quizás pensar en asistir a la misma para estudiar, dijo David. Cada estudiante es pareado con un estudiante de medicina voluntario como parte del programa, añadió.

"También pudimos reciprocar un poco", observó él.

Los estudiantes abordaron al distrito y conectaron con Nydia Padilla-Rodríguez, director de asociaciones con la comunidad, que los dirigió hacia las Escuelas 3 y 10.

Peter Mastrogiovanni, especialista de STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática) en la Escuela No. 3, dijo que alrededor de 20 estudiantes de ambas escuelas se inscribieron en el programa pero cerca de la mitad han asistido regularmente a las sesiones que se celebran cada dos semanas. El programa empezó en noviembre. La clave ha sido que se provee transportación directamente desde la casa al recinto de la Universidad de Rochester, dijo él.

El programa también edifica sobre la transformación que está ocurriendo en la Escuela No. 3 a medida que se convierte en un edificio STEM, dijo Mastrogiovanni.

Miembros de la facultad del Colegio Roberts Wesleyan también han ido a la Escuela No. 3 para enseñar lecciones de ciencia a las clases de cuarto grado a través del programa "Adopte una Escuela" de la Sociedad Química Americana, dijo Anne Kovach, profesora adjunta de química. Roberts Wesleyan espera ampliar para trabajar con los estudiantes de tercer grado el próximo año, dijo ella.

"Esto (el programa de la UR) es una gran adición a lo que está ocurriendo en nuestro edificio", añadió Mastrogiovanni. "Estamos construyendo una gran base. Eso es la otra cosa grande acerca de esto".

Además de llevar a cabo sus propios experimentos y aprender los términos científicos, los estudiantes también hicieron cohetes y miraron a través de microscopios. La culminación de las sesiones inaugurales de este año será la creación de un cartel y dar una presentación oral de los experimentos y los resultados a la UR, dijo David.

"Es una experiencia maravillosa (para los estudiantes)", observó Padilla-Rodríguez. "Ellos son expuestos a hacer enlaces con otros. Ellos entienden cómo funciona la escuela de medicina y pueden empezar a pensar acerca de sus metas para su propia carrera al estar en un recinto universitario".

Adaliz Santiago-Díaz espera ser una veterinaria incluso después de descubrir durante la sesión del 7 de febrero que la escuela de veterinaria requiere más años de educación que la escuela de medicina. Como parte del club de ciencia, la estudiante de 10 años de edad en el quinto grado en la Escuela No. 3 llevó a cabo el experimento clásico Mentos-Cola para ver cuánta espuma se producía basado en el área de superficie del dulce y la marca de la cola usada, explicó ella.

Otros experimentos de los estudiantes incluyeron hacer pruebas del voltaje de batería de frutas y varias soluciones líquidas así como tratar de hacer el avión de papel perfecto.

Adaliz dijo que la experiencia ha sido divertida.

"Quería ver como sería venir aquí (UR) y hacer experimentos prácticos y otras cosas", dijo ella.

El programa ofrece una gran oportunidad para alentar a más estudiantes, especialmente niñas como Adaliz, para que se interesen en la ciencia y persigan carreras relacionadas con STEM, añadió Judy Diep, estudiante de segundo año de medicina de Brooklyn.

Para Shwetha Manjunath, estudiante de segundo año de medicina de Johnston, Pa., servir de voluntaria en el programa fue una progresión natural de la tutoría que ha estado ofreciendo por años a estudiantes más jóvenes en la escuela secundaria y la universidad.

"Quería seguir haciendo esto en la escuela de medicina", dijo. "Y es importante permitir que los muchachos exploren la ciencia en un entorno sin estrés".

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