Autora cuenta la desesperación de los migrantes que cruzan el desierto

ROCHESTER — Peggy Rosenthal y su esposo, el Diácono George Dardess, acababan de cruzar el Río Mississippi en su viaje de Arizona a Rochester, cuando decidieron que tenían que traer a Rochester a la autora Margaret Regan.

"Estábamos seguros que a la gente le gustaría oír lo que estaba pasando al otro extremo del debate de la inmigración", dijo Rosenthal cuando presentó a Regan a más de 150 personas que vinieron a escuchar sus experiencias como reportera en la frontera entre Arizona y México. Durante su presentación, que tuvo lugar el 13 de mayo en la Primera Iglesia Unitaria, Regan leyó pasajes de su libro "La Muerte de Josseline", que no es ficción.

Reportera del periódico Tucson Weekly desde 1990, Regan dijo que la inmigración no había sido un tema importante en la década del 1990. Entonces, en el 2000, el número de migrantes encontrados muertos en el desierto y llevados al médico forense de Pima County subió a 65 de un total de 17 el año anterior. En el 2007, el número de inmigrantes indocumentados que llegaron a la morgue subió a 218 y en el 2009 llegó a 1,415, según el libro de Regan.

Regan explicó que el gobierno de los EE. UU. empezó a principios de esta década a vigilar los caminos de migración urbana a través de San Diego y El Paso, causando que más migrantes atravesaran el desierto para cruzar la frontera. Además, la ratificación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica hizo bajar el precio del maíz en México, impulsando a más personas a arriesgarse a cruzar la frontera para poder mantener a sus familias, añadió ella.

"En el pasado, la migración no era tan peligrosa", dijo Regan. "Se pensaba que el desierto era demasiado peligroso. (Los agentes de la patrulla fronteriza) no tomaron en cuenta la desesperación de la gente por venir aquí".

Regan comenzó su propio recorrido por la frontera de Arizona cuando convenció a su editor en el 2000 que la dejara reportar lo que estaba ocurriendo en la ciudad fronteriza de Douglas, que queda a unas dos horas de Tucson. Cuando llegó allí, se quedó impresionada a la vista de helicópteros, cámaras de infrarrojo y la enorme cantidad de agentes de la patrulla fronteriza que arrestaban a la gente por las calles, dijo ella.

"A dos horas de mi casa en Tucson… había una guerra desarrollándose a mi alrededor", dijo ella. "Esa gente estaba siendo tratada como criminales internacionales".

Después de cientos de entrevistas con trabajadores, agentes, rancheros, vigilantes y personas humanitarias, Regan decidió escribir el libro, "La Muerte de Josseline", del que ella leyó pasajes durante su charla en Rochester. El libro cuenta el trágico fin del intento de cruzar la frontera de dos primos guatemaltecos.

"A Silverio le empezó a doler el corazón, dijo Ismael, poniendo la mano en su propio corazón para demostrar el dolor de su primo", leyó Regan del libro. "Y le dolían los brazos, añadió, tocándose los brazos. Él colocó al joven en la tierra, y lo sostuvo en sus brazos hasta que al final, simple y dolorosamente, Silverio murió. Faltaba un mes para que cumpliera 23 años"

"Yo veo a esta gente, y considero a los americanos que han estado viniendo desde el comienzo de este país", le dijo Regan a su audiencia. "Ilegal no es la cuestión. Ellos están impulsados por la desesperación para sobrevivir".

"En una entrevista telefónica el 14 de mayo, Regan dijo que como había vivido en la Ciudad de Nueva York, ella sabía que en el área había muchos inmigrantes. También dijo que estaba sorprendida por lo importantes que eran los inmigrantes para la industria de la agricultura en Nuava York y que a pesar de eso los agentes de inmigración y de la patrulla fronteriza hicieran tantas redadas.

Ella le dijo a su audiencia que reuniones con activistas y trabajadores migrantes locales en el área de Sodus le habían enseñado mucho sobre lo que le pasa a los inmigrantes cuando logran llegar a lugares como Rochester.

"Me parece contraproducente privar a los granjeros de trabajadores que puedan cosechar sus frutos e impedir que los trabajadores puedan ganarse la vida", añadió Regan, cuya visita a Rochester fue patrocinada por varias organizaciones, entre ellas, Caridades Católicas, el Centro Independiente de Trabajadores Agrícolas, las Hermanas de San José, las Hermanas de la Misericordia y los Servicios de Apoyo a los Migrantes del Condado de Wayne.

La Hermana Luci Romero, una agente de pastoral migrante diocesana que asistió a la conferencia de Regan, dijo que personas como Regan ayudan a promover la necesidad de una reforma de las leyes de inmigración porque tener información es poder.

"Son muchas las historias", dijo ella. "Nosotros las conocemos. …Aquí continuamos las historias sobreviviendo en otras etapas".

La Hermana Romero dijo que es importante que los americanos comprendas las dolorosas dificultades que confrontan los trabajadores indocumentados, como cuenta el libro de Regan. Con respecto a la aprobación de la nueva ley en Arizona dirigida a los inmigrantes, los residentes locales necesitan saber que los trabajadores aquí han estado viviendo con el peligro de redadas y deportaciones sin que haya una legislación similar en Nueva York.

"Lo estamos viviendo todos los días", añadió la hermana Romero.

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