Orador urge una perspectiva diferente sobre la historia de la inmigración en los EE. UU.

PITTSFORD — Paul Finkelman repitió la declaración que se repite a menudo durante una discusión sobre la inmigración en América: "Somos un país de inmigrantes".

Y esa declaración se aplica a todas las personas en los Estados Unidos excepto a los indios americanos, el abogado de derechos humanos le dijo a las 200 personas reunidas para su presentación sobre los derechos de los inmigrantes el 6 de octubre en John Fisher College.

El también le pidió a los miembros de la audiencia que pensaran en la historia de la inmigración en los Estados Unidos de una manera diferente. La historia de la herencia americana, explicó Finkelman, se basa en las historias de "perdedores", de fincas, de poder político o de fortaleza económica. Esas pérdidas, sin embargo, a menudo eran debidas a circunstancias fuera de su control, dijo él.

El otro aspecto, continuó Finkelman, es que los "perdedores" tomaron grandes riesgos, a menudo emprendieron largos viajes por el océano en barcos que tenían salideros, a fin de obtener el sueño americano de crear un futuro exitoso para sus familias.

"De hecho, no eran perdedores… sino gente que confrontaba circunstancias que hacían de la migración el resultado más adecuado", dijo él. "Aquellos que no estuvieron dispuestos a afrontar los riesgos sufrieron más al final.

Él dio el ejemplo de su propia tía que volvió a Polonia en 1945 con más de 20 visas para ir a Canadá para sus parientes y les rogó que volvieran con ella. Porque no estaban dispuestos a arriesgarse, dijo él que tristemente solo dos de los parientes sobrevivieron en los campos de muerte de los nazis.

"Así que cuando miramos los problemas de la gente que viene a los Estados Unidos hoy, en vez de verlos como diferentes a nosotros mismos… debemos considerarlos como a nosotros o a nuestros antecesores", dijo Finkelman.

La Coalición de Rochester Metropolitana para Justicia en la Inmigración patrocinó las charlas dirigidas por Finkelman, un profesor de leyes y normas públicas y asociado principal del Centro de Leyes de la Escuela de Leyes de Albany. Finkelman también habló en Monroe Community College.

Jim Wood, un profesor asociado de St. John Fisher, dijo que este tema es una parte importante de nuestra economía que a menudo se pasa por alto.

"Los trabajadores del campo son el movimiento de derechos civiles de nuestra era", dijo él. "Tenemos que pelear todas las batallas que deben ser peleadas".

Finkelman está familiarizado con el área de Rochester porque él se crió en Watertown y sus padres se retiraron aquí "porque hace más calor" bromeó él. También explicó su conexión personal con el debate ya que sus dos abuelos llegaron al país por primera vez ilegalmente, uno cruzó la frontera canadiense como turista y se reunió con miembros de su familia en la Ciudad de Nueva York y el otro mintió sobre su edad para poder conseguir un trabajo.

"Yo soy la faz de extranjeros ilegales", dijo él.

Justo como los inmigrantes indocumentados siguen tomando riesgos para cruzar la frontera y ganarse la vida, la persecución de inmigrantes ha persistido a través de los Estados Unidos debido al color de su piel, al acento con el que hablan o por sus idiomas nativos, añadió Finkelman.

"Pero algo que sabemos es que la economía americana se ha construido con la labor de los inmigrantes, ya sea construyendo el sistema de trenes subterráneos en Nueva York con inmigrantes italianos o ya sea con mineros galeses, italianos y eslovacos en Pensilvania", dijo él. "La queja es siempre que esa gente está quitándole el trabajo a verdaderos americanos".

Y esa discriminación continúa con maestros que no son promovidos en Arizona si hablan con un acento fuerte, él añadió y Alabama que ha pasado "leyes draconianas" concernientes a los inmigrantes aunque los inmigrantes solo forman el 4% de la población del estado.

"Que es lo que pasa en nuestra sociedad, que tenemos de un lado a políticos diciendo que están a favor de las familias, pero por otro lado separan a las familias de los trabajadores indocumentados que tienen niños que son americanos", dijo él. "Hay algo muy mal con una sociedad que persigue a las personas que tienen los menos recursos y que trabajan tan duro como (los indocumentados) hacen".

Gary Orbaker, que es dueño de una finca de árboles frutales en Williamson, dice que los trabajadores migrantes son esenciales para la agricultura. El fue a la charla de Finkelman como parte de su apoyo para el proyecto de ley AgJOBS (Oportunidades de trabajo, beneficios y seguridad en la agricultura). La ley federal crearía un programa de "Ajuste Merecido" que le permitiría a los trabajadores del campo indocumentados y a los poseedores de visas para trabajadores invitados temporarios un estatus de inmigración temporario de acuerdo a su experiencia de trabajo, con la posibilidad de convertirse en residentes permanentes por medio del trabajo continuo en la agricultura, según www.fwjustice.org/files/AgJOBSPolicyBrief5-09-FINAL.PDF. También revisaría la actual visa de trabajador temporario H-2A, que tiene muchas restricciones e implica mucho papeleo, dijo Orbaker.

La verdadera solución para que la gente pueda ir y venir es un programa de trabajador invitado, pero la visa H-2A no permite eso, añadió él.

Bajo AgJOBS, si una finca vecina necesita ayuda extra, o si necesita más trabajadores durante la cosecha, los puede tomar prestados de otra finca, dijo Orbaker.

"Tienen que poder moverse libremente", dijo él de los trabajadores migrantes.

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