Trabajadora del campo recibe reconocimiento y abogacía

SODUS — La voz de Maria Elena López se quebrantó cuando habló de sus hijos.

Mientras ella y su marido trabajan en una lechería del área, su hija de 13 años y su hijo de 10 años están siendo criados en México por una tía. El dolor en su corazón es constante, dijo ella.

"El camino es muy difícil… duele bastante" dijo López. "Pero es un sacrificio que tenemos que hacer. …La necesidad nos trae {a este país) para hacer una vida mejor, una vida digna.

López fue una de varias trabajadoras del campo que habló el 12 de enero en La Casa, un centro de alojamiento para migrantes. Ellas hablaron sobre sus vidas durante un evento que es parte de un esfuerzo transnacional llamado "Cien Cenas".

El personal y personas que apoyan el Centro de los Derechos del Migrante empezaron a celebrar Cien Cenas en los Estados Unidos y en México hace varios años, explicó Mónica Ramírez, la subdirectora del centro. La primera meta de las cenas es honrar a los trabajadores que han perdido sus vidas cruzando la frontera de México y los Estados Unidos, añadió ella.

"Los trabajos de los migrantes se hallan entre los más peligrosos del país", dijo Ramírez que trabaja en la oficina del Centro en Baltimore, EE.UU. "Básicamente queremos subrayar la presencia de los trabajadores que vienen a los Estados Unidos buscando el sueño americano. Pero cuando llegan aquí se lesionan en el trabajo y esas lesiones no son reportadas".

La cena de Sodus también sirvió de recaudación de fondos para beneficiar el centro y la recién formada Alianza Nacional de Campesinas, explicó Alina Díaz, una miembra fundadora de la Alianza que coordinó la cena en La Casa.

Además de honrar a las trabajadoras que fueron invitadas, ella invitó a amigos y personal de otras organizaciones locales para que escullaran historias de la difícil situación de campesinas del área y para que reconocieran sus valiosas contribuciones, dijo Díaz.

Las trabajadoras migrantes son el foco de las Cien Cenas este año; otra faceta de la misión del centro es llamar la atención sobre los diferentes segmento de la población migrante, dijo Ramírez que es una miembra de la junta de la Alianza.

Díaz dijo que ella trata de informar a más personas sobre el trabajo del centro que prepara a los trabajadores en México sobre lo que encontrarán cuando crucen a los Estados Unidos. Los muchos retos incluyen acoso de parte de los oficiales de la ley, peligros ambientales, intimidación física y mental, discriminación y abuso sexual, dijo ella.

"Preparan el inmigrante antes de empezar su jornada", dijo Díaz.

El Centro para los Derecho del Inmigrante, que está basado en la Ciudad de México, en México, también trata de preparar a los trabajadores para ayudar a prevenir los abusos de los que habló Díaz a medida que se trasladan de sus comunidades en México y sus lugares de trabajo en los Estados unidos, según informaciones dadas por Ramírez.

Entre las cosas que el Centro proveen se hallan:

* proveer sesiones de entrenamiento antes de la partida sobre "Conozca sus Derechos". Más de 6,000 trabajadores han sido entrenados;

* establecer relaciones clave con agencias gubernamentales, redes de abogacía a favor de los migrantes, servicios de apoyo legales, y abogados en los Estados Unidos y en México;

* proveer representación legal para los campesinos;

* evaluar y referir casos de abuso a abogados y representantes legales.

Las mujeres migrantes han experimentado abuso emocional y físico, incluyendo violencia sexual, explicó Ramírez. Si son víctimas de violencia doméstica se pueden ver forzadas a trabajar al lado de sus maridos, dijo ella. En un caso en el que Ramírez trabajó un propietario dejó fuera a un trabajador después que fue arrestado por maltratar a su esposa.

Ramírez también se enteró de casos en que mujeres fueron privadas de pausas para ir al baño porque tomaban más tiempo que los hombres. Complicado con pocas pausas para tomar agua durante sus turnos de trabajo, esas mujeres pueden sufrir problemas con los riñones, además de infecciones del sistema urinario, añadió Ramírez.

Hay un numero de maneras en que las mujeres son afectadas, dijo ella.

Aunque López dijo que ella tiene la suerte de tener condiciones de trabajo decentes, los días se hacen muy largos y ella a menudo se siente aislada.

"A veces, nos sentimos que no tenemos a nadie", añadió. "A mí me da mucho gusto que hay gente como Alina que nos apoya. … Gracias a ella nos está abriendo puertas".

Ella dijo que no sabe que hubiera hecho sin el apoyo de gente como Díaz. Gracias a ese apoyo, López y otras campesinas del área se han unido con Díaz para hacerse miembros de la Alianza y luchar por los derechos que se merecen.

"Nosotras pasamos muchas cosas…para llegar a este país", dijo Patricia Reyes, de Oaxaca, México. "Ahora la voz de la mujer está escuchada… tenemos derecho a ser escuchadas".

Díaz y la Alianza han ayudado a las campesinas a ver que un futuro mejor es posible, añadió López.

"El que persevera, alcanza", dijo López.

Para llegar al último sueño de una reforma amplia de la inmigración, que el Presidente Barack Obama trajo a la atención nacional en su discurso de inauguración, Díaz se mudará a Washington, D.C. para hacer abogacía por medio de la Alianza.

"En mis sueños yo no tengo trabajo. Mi teléfono no suena. No veo una lágrima más", Díaz comentó. "Ese día, voy a decir: Dios mío, por fin. Hasta ese día seguimos hacia la lucha. Algunas veces parece que no vamos a ganar. Pero lo peor es no hacer nada".

NOTA DE LA REDACCIÓN: Para más informaciones sobre el Centro para los Derechos del Inmigrante, favor de visitar www.cdmigrante.org.

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