Vigilia destaca las luchas de los trabajadores migrantes

ROCHESTER — Francisco Basilio no podía creer el apoyo para los trabajadores migrantes que se demostró durante una vigilia de oración el 21 de octubre en la Iglesia St. Mary.

"No esperábamos que la gente nos recibiera así", dijo Basilio. "Necesitamos tanta ayuda. No solo hablo de mí, sino de todos (los trabajadores agrícolas). … No se dejan escuchar. Tienen miedo".

Basilio, que trabaja en Sodus, comprende ese miedo. Pero él y su familia fueron a la vigilia, porque mientras más personas comprendan la difícil situación de los trabajadores migrantes, más oportunidades hay de que las cosas cambien, dijo Basilio.

"Todo es posible", dijo él.

Basilio, su esposa y sus tres hijos vinieron a Rochester por la primera vez desde que se mudaron al área hace más de un año. Los acompañó Peter Mares, un trabajador de alcance de Caridades Católicas en el Condado de Wayne que administra la residencia La Casa, en Sodus, que celebró recientemente su quinto aniversario. La familia Basilio vivió por tres meses en La casa, que provee una residencia temporánea a los trabajadores migrantes cuando llegan al área.

"Gracias a La Casa, nos podemos levantar", dijo Basilio.

Durante la vigilia del 21 de octubre, Mares habló sobre la situación de su familia, mientras los otros miembros de la misma estaban de pie a su alrededor en un podio en frente del altar

"Debido a las condiciones económicas mundiales, la familia tuvo que dejar su lugar de origen y trasladarse a Sodus", dijo él "Ahora, son parte de la comunidad".

La vigilia fue un evento conjunto del Centro Dugan de St. Mary y de la Campaña Justicia para los Trabajadores del Campo, dirigida por el Ministerio Rural y Migrante, dijo Anne-Marie Brogan, la administradora pastoral de la iglesia. El programa concluyó con más de 50 personas caminando hacia el altar, encendiendo velas y colocándolas en vasijas al lado de una cruz de madera que estaba en los escalones del altar.

Katie Kantz, la coordinadora de justicia social de la iglesia dijo que ella había escogido la inmigración como el foco del tema de la campaña de octubre de "Respeto a la Vida" para dar a conocer las luchas de los trabajadores migrantes que viven y trabajan en el área. Cada semana, la iglesia ofreció conferencistas y películas sobre el tema.

Los trabajadores migrantes "nos proveen un servicio a todos nosotros", dijo ella. "Queríamos promover conocimientos sobre el tema para tratar de ayudarlos, porque con el conocimiento viene la obligación de hacer algo".

El programa de St. Mary, fue una de 10 vigilias organizadas por la campaña Justicia para los Trabajadores del Campo en todo el estado durante el mes de octubre, para instar a que se pase la ley de Prácticas Laborales Justas para los Trabajadores del Campo. Esta legislación, propuesta en Nueva York, le daría a los trabajadores del campo las mismas protecciones laborales que reciben otros trabajadores, incluyendo pago por horas suplementarias, un día de descanso y el derecho a la negociación del convenio colectivo. La ley fue aprobada por la Asamblea en junio pero permanece en un comité del Senado.

"La gente del interior del estado se ha desilusionado y frustrado por el proceso político del estado, pero estas vigilias fueron un recordatorio para todos los involucrados de que hay decisiones importantes, hasta históricas, que están en la balanza", dijo Jordan Wells, coordinador de la campaña Justicia para los Trabajadores del Campo.

Durante la primera de las 10 vigilias, que tuvo lugar en Albany el 15 de octubre, el Obispo Howard J. Hubbard, de la Diócesis de Albany, expresó su apoyo a la legislación. El Obispo Hubbard es también el Presidente del comité internacional de justicia y paz de la Conferencia Estadounidense de Obispo Católicos.

"Desde el Libro del Génesis, hasta la última línea del Nuevo Testamento, las Escrituras nos dicen que todas las personas han recibido de Dios una dignidad trascendente que es única, sagrada e inviolable", dijo él en unas informaciones provistas por la oficina de Justicia para los Trabajadores del Campo. "De este valor sagrado, salen los derechos humanos básicos a la comida, el vestido, el cuidado de la salud, la educación y el empleo".

Los defensores de los derechos laborales han luchado para que se aprueba la legislación desde antes del 2003, cuando Marilú Aguilar dijo que había caminado de Rochester a Albany para apoyar la ley de los trabajadores del campo.

"Este es un asunto de justicia y se aviene con la enseñanza social católica", dijo ella. "La vigilia es una gran oportunidad de hablar sobre este tema de los trabajadores del campo porque ellos han sido mantenidos aislados e invisibles por tanto tiempo".

Mario Escalante, antiguo director ejecutivo de la Coalición de Acción Hispana, estuvo de acuerdo. El nativo de El Salvador trabajó con trabajadores migrantes en el Programa de Educación Migrante de la Universidad del Estado de Nueva York en Brockport, recién llegado a Rochester en la década del 1980.

"Es un esfuerzo de buena voluntad por personas religiosas que creen en la justicia", dijo él sobre la vigilia. "Nos da esperanza… de que las cosas van a mejorar"

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