Celebran fiesta de Nuestra Señora de Altagracia

ROCHESTER — Las frígidas temperaturas y los vientos helados el 21 de marzo no hacían pensar en el clima tropical de la República Dominicana.

Pero unas 200 personas desafiaron el frío para celebrar la fiesta de Nuestra Señora de la Altagracia, la protectora de la nación caribeña, en la Iglesia San Miguel. Entre los presentes se hallaba Anastasio García-Girón, que ha asistido a esta Misa especial por diez años.

"Para mí, es muy importante" honrar a María en esta fiesta, dijo García Girón, durante la reunión que tuvo lugar después de la Misa. Restaurantes locales, entre ellos El Edén y 3 Latino, donaron comida para la celebración anual.

El llevó a sus tres hijos, y su hija Ariana, que tiene 7 años, fue una de las tres niñas que llevaron rosas para colocarlas delante de la imagen de Altagracia que estaba colocada enfrente del altar, donde también estaba colocada la bandera dominicana.

"Desde pequeño, mi mamá me hablaba de la Virgen. … que era como una luz que me alumbraría el camino; y seguí sus pasos", añadió García-Girón, que se mudó a Rochester en 1995. "Y todo me ha salido muy bien".

Durante su homilía, el Diácono Bienvenido DeJesús explicó que los dominicanos honran a la Virgen bajo dos advocaciones: Nuestra Señora de la Merced, el 24 de septiembre y Nuestra Señora de la Altagracia, que es más conocida.

Una basílica en su honor se alza cerca del árbol en Higüey, donde se cree que su imagen apareció por primera vez en 1502, explicó el Diácono DeJesús. Ese fue el mismo año en el que dos hermanos venidos de España trajeron una imagen de la Altagracia a la República Dominicana, dijo él, y desde entonces se le han atribuido muchos milagros a la Virgen.

Según Alexis Guerrero, que es de Higüey, la gente viaja hasta la basílica desde todo el país para honrar a María por escuchar sus plegarias, y le traen todo tipo de dones, hasta vacas, en acción de gracias.

"Desde todo, la gente comienza a celebrar… y compartir", añadió él

Un milagro muy conocido asocia a Ntra. Sra. de Altagracia con la historia de una petición que hizo un comerciante rico para su hija, dijo el Diácono DeJesús. Cuando el padre se preparaba para hacer un viaje a Santo Domingo, la hija le pidió que le trajera una imagen de la Virgen de Altagracia que ella había visto en un sueño. El padre no pudo encontrar la imagen en ninguna parte, pero cuando se quedó en la casa de un amigo en Higüey, se encontró con un anciano que tenía una larga barba y que sacó la imagen de un saco y se la dio. Al día siguiente el anciano desapareció.

"Esa imagen representa el nacimiento de Jesús en el pesebre de Belén, dijo el Diácono DeJesús.

La imagen es importante para todos los cristianos, no solo para los dominicanos, ni solo para los católicos, que deben recordar que la Virgen María es la madre de todos, añadió él.

"Cada uno de nosotros somos herederos de Dios nuestro padre", dijo DeJesús. "María tiene un papel muy importante en ese destino. No es una casualidad que los países latinos tienen tanta devoción a la virgen".

El le pidió a todos los presentes que hicieran la promesa de traer un amigo a la celebración del año que viene para mantener viva esta tradición tan importante para los dominicanos y otros latinos en su nuevo país.

"Le enseño como llegar aquí", dijo él. "Todavía tiene sus brazos abiertos".

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