Cooperación para obtener vocaciones sacerdotales

ROCHESTER — Una colaboración de tres años con la Diócesis de Medellín en Colombia comenzará a producir resultados en la primavera.

Sergio Chávez, que está ahora en su tercer año de estudios en la Escuela Teológica de la Universidad Católica de América en Washington, D.C., está programado para ser ordenado como diácono transitorio en junio por el Obispo Matthew H. Clark a medida que continúa su jornada hacia la ordenación sacerdotal, según Bernard Grizard, director diocesano de los Ministerios de Apoyo a las Parroquias.

El Obispo Clark, que enviará su renuncia para retirarse en julio, de acuerdo con la ley canónica, "fue el que empezó todo esto", dijo el Hermano Juan Lozada, director del Apostolado Hispano en Rochester y enlace entre las diócesis de Rochester y Medellín. "Que él pueda ordenar a Chávez antes de retirarse es perfecto".

La colaboración tomó forma después que el Padre Edwin Gómez de Colombia, que está ahora trabajando en Worchester, Massachussets, dirigió la Santa Misión, un retiro de una semana para los fieles hispanos de Rochester. Su visita provocó conversaciones sobre el proceso que había llevado al Padre Gómez a Worchester. La primavera siguiente, el Hermano Lozada y el Padre James Schwartz, director diocesano de vocaciones, viajaron a Medellín y entrevistaron a candidatos seminaristas para la Diócesis de Rochester.

Chávez formó parte del grupo inicial que vino a Rochester para aprender inglés. Tras completar un año de estudios viajó de vuelta a Colombia y volvió a Rochester con Jorge Ramírez, que está continuando sus estudios teológicos en el Seminario San Mary de la Universidad de Baltimore, dijo Grizard.

A principios de febrero, el Hermano Lozada iba a viajar a Baltimore para apoyar a Ramírez cuando reciba la orden de acólito.

"Es una orden menor y me acerca cada vez más al sacerdocio", escribió Ramírez en un mensaje enviado por Facebook.

Otro seminarista colombiano, Carlos Mario Sánchez Betancur, que llegó aquí el año pasado, está completando su año pastoral en la Iglesia San Luis en Pittsford. Carlos Alberto Builes Gil, que pasó un tiempo en la Iglesia Nuestra Señora de las Américas, ha vuelto a Colombia y quizás regrese aquí más tarde, dijo Grizard.

Un nuevo grupo de seminaristas colombianos — Daniel Darío Valle, Daniel Ruiz-Sierra y Jainer Erick Viloria, está tomando clases en Nazareth College, dijo Grizard.

Él dijo que estos seminaristas son únicos porque Ruiz-Sierra era casi completamente bilingüe cuando llegó a Rochester y Valle está adquiriendo fluidez en el idioma muy rápidamente.

En vez de dedicar todo su tiempo de estudio a aprender inglés en la Escuela San Bernardo de Teología y Ministerio, como había sucedido con seminaristas anteriores, la diócesis decidió inscribir a estos hombres en una programa multicultural en Nazareth con otros estudiantes internacionales, explicó él. El Hermano Lozada añadió que el programa de Nazareth ha sido muy bueno para los seminaristas porque les permite conocer a otra gente que se está adaptando a una nueva cultura.

El programa de Nazareth también le da a los hombres mayor acceso a dar viajes a las tiendas, restaurantes y otras partes de la región porque les permite inculturarse mientras viven en Becket Hall, el programa residencial diocesano para los que están discerniendo si tienen vocación sacerdotal, dijo Grizard.

Además de sus clases en Nazareth, la diócesis ha ofrecido talleres para ayudar a los seminaristas, como también a los sacerdotes internacionales conocidos como "externos" que están trabajando en iglesias locales, a aprender sobre las diferentes culturas representadas en la región, dijo Grizard.

"Generalmente, cuando los seminarios y externos llegan, lo primero que hacemos es ofrecer esos talleres para darles una idea de lo que van a experimentar", dijo el Hermano Lozada.

Aunque Viloria llegó solo el mes pasado, él también se ha inscrito en Nazareth ya que tomó cursos de teología en Colombia el otoño pasado a fin de no quedarse atrás, Explicó Grizard

Viloria dijo que él había sentido la llamada al sacerdocio cuando tenía 17 años gracias al ejemplo que le dio un sacerdote en su parroquia. Viene de una familia de siete hermanos, quienes, juntos con sus padres, apoyan su decisión no solo de ser sacerdote, sino de ir a otro país, dijo Viloria que tiene 30 años.

Para Valle, que también tiene 30 años, la llamada vino cuando era adolescente.

"En todo mi proceso de formación humana, familiar, social religiosa, cultural y social, he tenido muy en cuenta que existe un Dios superior a todos", comentó él. "Y sé que en el momento en que me sentí llamado por Él, me ha acompañado en mi proceso de mi vida".

En un correo electrónico, Ruiz-Sierra dijo que él había ido a un colegio Jesuita de segunda enseñanza en Medellín, después de ir a la Escuela Columbus donde él había aprendido inglés. Por medio de la oración y el servicio a los pobres durante sus años de segunda enseñanza, Ruiz-Sierra dice que encontró a Dios y eventualmente decidió escuchar su llamada.

Él estudió economía en la Universidad Eafit y luego se unió a los Jesuitas trabajando para los pobres en diferentes ciudades de Colombia. Más tarde, estudió filosofía en la Universidad Pontificia Javeriana en Bogotá, donde también estudió Valle, y en la Universidad de Antioquia. En el 2010, habló con el Padre Gómez para discutir sobre el sacerdocio y lo refirieron al Padre Fernando Bernal, quien también nos refirió a otros seminaristas colombianos que han venido a la Diócesis de Rochester.

Con el apoyo de sus padres y de sus tres hermanos, Ruiz-Sierra dijo que había tomado un avión con destino a Rochester en agosto, junto con Valle, quien él dice viene de una familia muy unidad que tiene una fe muy fuerte.

"Nuestros padres nos han apoyado en lo que hemos decidido en la vida, a mí especialmente con esta gran opción de vida sacerdotal y el hecho de trasladarme a otro país, difícil situación emocional", añadió Valle. "Pero mis padres y cuatro hermanos siempre me colaboran apoyándome en estas importantes decisiones".

Los tres hombres dijeron que han sido bienvenidos por la gente de la diócesis, lo que ha hecho su transición más fácil, aun mientras aprenden el idioma que Valle describe como "muy diferente" de su lengua natal.

"Aquí he encontrado una comunidad comprometida con su fe y abierta y acogedora que me ha apoyado mucho en mi proceso de adaptación, al igual que lo han hecho todas la personas que trabajan en la promoción vocacional y la formación (de sacerdotes) en la diócesis", escribió Ruiz-Sierra.

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