Cuerpo y Sangre de Cristo ‘Pan de Vida’

"Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre" (J: 6,51).

Celebramos el Cuerpo y la Sangre de Cristo, Jesús dice: "Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida".

Cada domingo celebramos el gran milagro en la Sagrada Comunión, recibimos vida y fortaleza para nuestra alma, somos Sagrarios vivientes y nos compenetramos con Cristo en un solo cuerpo y un solo espíritu. Como lo hizo la primera comunidad cristiana al compartir la fracción del pan (Hechos: 2,42).

En el XII Domingo del tiempo ordinario (Mt: 10,26-33): Jesús dice, "No tengan miedo". Vivimos actualmente en un mundo lleno de inseguridades, temores, estamos experimentando cosas jamás vistas que van mas allá de nuestros valores y creencias, tal vez porque nos hemos alejado de la mano de Dios, o hemos dejado de fijar la mirada en el cielo.

"No tengan miedo a los que matan el cuerpo, porque no pueden matar el alma", dice Jesús. El alma le pertenece a Dios por eso tenemos que orar para así alimentar el alma. Nos preocupamos tanto por nuestra apariencia física y por nuestras necesidades diarias, pero, ¿nos preocupamos por nuestra alma? San Juan Pablo II les decía a los jóvenes de Santiago de Chile "No tengan miedo. Miradlo a Él".

En el XIII Domingo del Tiempo Ordinario Jesús dice: "El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí" (Mt: 10,37). Estas son palabras profundas ya que nuestros padres son las personas que más amamos en este mundo, pero Jesús nos recalca que debemos amar a Dios sobre todas las cosas, y nos dice, "El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará". Jesús dio su vida por nosotros, pero, ¿somos capaces de dar la vida por Jesús?, ¿dedicarle un poco más de tiempo? Amarle nos conduce al Padre celestial.

"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré", dice Jesús. Nos invita a refugiarnos en Él porque Él conoce nuestras necesidades y nuestras angustias. Él nos llama por nuestro nombre y nos ofrece sus manos, pero muchas veces acarreados solo en nuestro propio mundo no nos damos cuenta de que está ahí, tan cerca de nosotros. Jesús comienza dándole gracias al Padre por haber escondido las cosas a los sabios y revelárselas a los sencillos y humildes, la humildad es la virtud más bella del cristiano porque Dios enaltece al humilde con su amor, y ama a los humildes de corazón. ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con Dios de tus planes y proyectos? Cuando oramos nos humillamos ante Dios reconociendo su grandeza y su amor y Dios se conmueve por el corazón humilde.

Permitamos que en este tiempo su Cuerpo y Sangre nos fortalezcan y nos renueven el alma.

Roche dirige un ministerio para adultos jóvenes en la Iglesia Santos Apóstoles.

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