Escuchar la voz del Señor

Vivamos esta Cuaresma, escuchando atentamente la voz del Señor.

Primer domingo de Cuaresma, Marcos 1:12-15

"El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Nueva". Estas palabras son el llamado de Jesús a la conversión, ahora es el tiempo de nuestra salvación, este es el momento de escuchar la voz del Señor, y aceptar a Jesús en el Corazón. Jesús el Señor quien fue tentado en el desierto, sabe que nosotros somos tentados a no amar como Él nos enseñó, por eso en este primer domingo de Cuaresma, pidámosle al Señor Jesús que nos de la fuerza para no caer en la tentación y siempre escuchar su voz.

Segundo domingo de Cuaresma, Marcos 9: 2-10

"Este es mi Hijo amado, escúchenlo", éste es el domingo de la transfiguración del Señor Jesús y la palabra de Dios nos sigue invitando a escuchar la voz del Señor. En esta oportunidad es el mismo Dios padre quien nos dice, "Este es mi Hijo amado, escúchenlo". Cuaresma es la gran oportunidad de revisar nuestras vidas y hacer nuestros corazones dóciles a la palabra de Dios. Mis hermanos, que en este domingo nosotros seamos capaces de escuchar al Señor y dejar que el misterio de la transfiguración nos convierta cada día más en hijos obedientes y amados de Dios.

Tercer domingo de Cuaresma, Juan 2: 13-25

"Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio". Gracias al apóstol San Pablo hemos aprendido que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y por lo tanto debemos hacer de él una casa agradable a Dios. En este tercer domingo de Cuaresma vemos en la palabra de Dios a Jesús entrando en el templo y sacando de él a todos los ladrones y vendedores. Basados en este Evangelio nosotros tenemos la oportunidad de decirle al Señor Jesús que venga a nuestras vidas y que con su amor y su poder saque de nuestro interior todas aquellas cosas que no dejan hacer de nuestra vida una vida de oración y de entrega al Él. Que en esta Cuaresma nuestra casa sea una casa de oración.

Cuarto domingo de Cuaresma, Juan 13,14-21

"Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él", el amor de nuestro Dios por nosotros es muy grande, tanto que su único hijo se ha entregado en la cruz por nuestra salvación. Mis hermanos nuestra salvación está dada por el sacrifico de Cristo en la cruz, de nosotros depende acogerla y llevar una vida de amor de acuerdo al mandato del Señor Jesús. En este cuarto domingo de Cuaresma, nos acercamos más a la celebración del triduo pascual en la Semana Santa; por lo tanto sin dudarlo más aceptemos la salvación que el Señor Jesús nos ofrece en la cruz y renunciemos a todas las faltas de amor que hemos cometido.

Jainer Erick Viloria es un seminarista del Diócesis de Rochester.

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