Hagamos que el Reino de Dios irrumpa en el mundo

¡Hagan que el Reino de Dios irrumpa en el mundo: cambien su vida, cambien el mundo, transformen el mundo para que el Reino de Dios — el reino del amor de Dios –sea la regla y el orden del mundo! Escuchamos este mensaje en las lecturas de estas semanas. Para que el mundo sea transformado los individuos tienen que cambiar para ser más misericordiosos y justos — más sintonizados al amor de Dios. Por nuestro bautismo somos llamados por Dios a ser como Cristo.

Empezamos la vida sembrando lo bueno, pero a veces los compañeros, los programas de la televisión, los juegos electrónicos, el uso constante del teléfono, el deseo de tener más dinero, etc., siembran lo que va contra el amor como por ejemplo: la violencia, la decepción, el egoísmo, la flojera, la mentira, sentido de superioridad y la venganza. … Cuando las personas Intentan cambiar tienen que hacer cosas pequeñas y posibles (como la semilla de mostaza, la levadura en la masa) para que crezca la fe y se vean los resultados de su bautismo. Si seguimos el camino de Jesucristo poco a poco, otros verán el Reino de Dios, y espero que opten por vivirlo. Salomón supo que necesitaba la ayuda de Dios para vivir justamente y para actuar correctamente para el bien de su pueblo y por eso pidió la sabiduría y la prudencia necesaria. Nosotros también tenemos que pedir la ayuda del Espíritu diariamente.

En el libro del profeta Isaías Dios invita a los hambrientos, los cansados, los gastados, los pobres, los sedientos física y espiritualmente a ir a Él para ser nutridos. No estamos solos cuando damos a otros; Dios está dándose a nosotros para que podamos darnos a otros. Al establecer una relación íntima y profunda con Dios nada ni nadie puede separarnos de Cristo, como San Pablo nos recuerda. Jesús experimentaba las dificultades y sufrimientos humanos tal como la pérdida de Juan Bautista. Pero, ¿qué hizo él al enterarse de la muerte de Juan? Buscó fuerza en unión con su Padre en un lugar solitario. Espero que todos nosotros nos dirijamos a Dios cuando haya necesidad de fuerza, apoyo y consuelo o cuando queramos saber el próximo paso a tomar. Al intentar ir aparte, Jesús encontró a mucha gente con muchas necesidades y él respondió a sus necesidades, curando a muchos. A veces tenemos interrupciones en la vida a las cuales respondemos, siguiendo el ejemplo de Jesús, el misericordioso, justo y compasivo.

Ah, el Reino de Dios estará cerca cuando podamos ver las acciones del amor en el otro, cuando todo en la creación esté unido al amor de Dios. Cuando la gente tenía hambre en un lugar despoblado y los discípulos se sentían preocupados, Jesús dijo a ellos, "Denles ustedes de comer." ¿Qué podemos dar que es aún mejor que comida y bebida? ¿Tienen bastante confianza en sí mismos, después de haber sido nutridos por Cristo espiritual y sacramentalmente, como para poder consolar, compartir, ser compasivos y misericordiosos y enseñar a otros? En el Reino de Dios compartimos, aprendemos de Jesucristo, oramos y actuamos con amor hacia nuestros hermanos. En el seguimiento de Cristo en la Iglesia y en el mundo, tenemos que mantener nuestros ojos puestos en Cristo (¿quién era?, ¿qué hizo?, ¿qué dijo?, ¿cómo actuaba?) para responder efectivamente — para que sea el Reino de Dios que estamos efectuando en el mundo. La perla y el tesoro de las parábolas tenían tanto valor que dejaron todo para conseguirlos. ¿Qué están dispuestos a hacer para que el Dios de amor guíe sus vidas y sus acciones con los demás y la creación?

¿Dónde está Dios en su vida? Como Elías encontró a Dios en una brisa suave, normalmente nosotros encontramos a Dios en las cosas cotidianas y pequeñas. Sean más conscientes de los acontecimientos y las personas a su alrededor. Allí es posible encontrar la presencia o ausencia del Reino de Dios y hacer su parte para que el Reino de Amor transforme nuestro mundo.

Hermana Schwenzer, RSM, ministra pastoral para los hispanos en los condados de Wayne, Ontario, Yates y Seneca.

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