Hispanos comparten sus tradiciones culturales

Aproximadamente 100 adultos y niños hispanos y anglos se juntaron el 11 de abril para celebrar una noche de música, baile y educación en Clyde.

Esa noche casi dos docenas de miembros de la comunidad católica hispano parlante del Condado de Wayne visitaron la parroquia San Juan Evangelista en Clyde para hablar sobre sus tradiciones culturales y hacer una demostración del tipo de música y bailes que es usual en sus celebraciones. El evento fue parte de la Serie de Conferencistas sobre Educación para Adultos que celebra todos los años la Parroquia San Juan Evangelista en conjunción con la Parroquia San Patricio de Savannah y la Parroquia San Miguel de Lyons. Las tres parroquias están trabajando juntas actualmente como una aglomeración y pronto se convertirán en una sola parroquia, dijo la Hermana de San José Diane Dennie, administradora pastoral de las tres parroquias.

"En el proceso de unión de las tres parroquias, es significativo que esta comunidad está lo suficientemente unida como para acoger a otra comunidad que está en nuestro medio. Ellos son nuestros vecinos", dijo la Hermana Dennie.

Los miembros de las parroquias de Clyde, Savannah y Lyons están conscientes de que el Condado de Wayne y sus muchas fincas, albergan a una cantidad de trabajadores migrantes que comparten la fe católica, y los católicos de habla inglesa deseaban aprender más sobre sus vecinos de habla española, dijo la Hermana Dennie.

"Surgió el tópico porque sabíamos que existía una comunidad hispana que estaba a nuestro alrededor y en nuestro medio", dijo ella, observando que sus feligreses están interesados en aprender sobre otras maneras de celebrar la liturgia y de expresar su amor a Dios. "Los cruces son buenos".

El Padre Jesús Flores, coordinador del ministerio migrante de la Diócesis de Rochester, y la Hermana Lucy Romero, agente de pastoral del Condado de Wayne, acompañaron a los católicos de habla hispana y ayudaron a explicar algunas de las diferencias culturales entre las comunidades católicas hispana y angla.

"Hablamos específicamente sobre dos celebraciones principales del pueblo mexicano", dijo el Padre Flores. "Una es la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe y la otra es el Día de los Muertos".

El día de los Muertos es una celebración hispana del Día de Todos los Santos y el Día de Todos los Difuntos que caen respectivamente el primero y el dos de noviembre. Los mexicanos celebran a menudo el Día de los Muertos preparando un altar y decorándolo con magnolias, crisantemos, frutas, velas y decoraciones de papel. Muchas de las decoraciones y de las comidas tienen la forma de esqueletos o cráneos, lo que a veces confunde a los anglos, dijo el Padre Flores.

"Para un extraño, le puede parecer que no hay conexión con la religión, pero en realidad tiene que ver con nuestra fe católica", dijo él. "Cuando la gente celebra el Día de los muertos, dice: no le tenemos miedo a la muerte, la muerte está relacionada con nuestra vida".

El Padre Flores también explicó que los hispanos piensan de una manera diferente que los anglos sobre la hora. Los hispanos, y especialmente los mexicanos, son más informales cuando se trata de la hora y de los horarios, dijo él

"Cuando voy a celebrar la Misa en una comunidad angla, siento la presión del tiempo. La presión de que tengo que empezar la Misa a tiempo, y de que la tengo que terminar a tiempo, o la gente se empieza a inquietar", explicó el Padre Flores. "Con la comunidad mexicana es diferente la situación. Empezamos 15 minutos después (de la hora fijada) o aún más tarde, y terminamos media hora más tarde".

Las culturas hispana y anglo tienen cada una sus dones individuales y esperamos que las dos comunidades encuentren que el juntarse las enriquece a ambas, dijo él.

"Cuando una persona de cualquiera de las dos comunidades… tiene la intención (de compartir con alguien de la otra) y está dispuesta a hacerlo, cuando se conocen, pueden desarrollar la riqueza de ambas", dijo el Padre Flores.

Uno de los dones de la comunidad migrante local es el conocimiento íntimo que tienen los trabajadores del campo de la tierra, dijo él. Hay todo un proceso humano involucrado en trabajar con las plantas.

"Aunque no tienen una educación formal muy elevada, tienen la sabiduría que da el trabajar en la agricultura, conocer la tierra y conocer a su Creador Misericordioso. Nos ayudan a no perder nuestra conexión con la sagrada realidad que es la tierra y su fruto", dijo el Padre Flores.

La naturaleza de su trabajo y a veces su estado cuestionable en los Estados Unidos significa que muchos trabajadores del campo migrantes no tienen el lujo de planear para el futuro. Ellos no dan el futuro por sentado y están agradecidos por cada nuevo día, añadió el padre.

"Ellos no tienen una cuenta en un banco. Ellos no tienen ningún tipo de seguro. Ellos viven día a día", dijo el Padre Flores. "Ellos están muy agradecidos. Si pueden trabajar, si pueden mantener a la familia junta hoy, consideran eso una bendición".

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