Jesús pide que amemos al Señor

"Amarás al Señor, tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente." (Mt 22,37) ¿Qué significa la palabra "amor"? Al ser criada aquí en los EEUU aprendiendo la cultura de la sociedad y el lenguaje inglés, aprendí que en inglés la palabra "amor" es una palabra un poco común al menos que se le ponga un significado personal. En inglés, cuando a alguien le gusta mucho un tipo de comida o algo que es bien especial y personal, se le da el valor que en español es el equivalente de "me gusta mucho". En español nunca se diría "yo amo comer mantecado". La palabra "amor" en nuestro idioma tiene un significado tan profundo que no se usa en referencia a un objeto pero a otro ser por quien se siente un afecto sin medidas. Diríamos "Yo amo a mis padres", "Yo amo a mi esposo y mi hijo". Si algún objeto nos gusta mucho, diríamos, "Me gusta mucho el color morado" o "ese es mi color favorito".

El Evangelio del 26 de octubre habla de esa clase de amor. Noten como Jesús pide que amemos al Señor, nuestros Dios, "con todo tu corazón, tu alma y tu mente". ¡Ah! Él pide que nuestro ser más profundo ame a Dios; nuestro sentir, nuestro existir y nuestro pensar. Ese sí es un amor sin medidas. Así mismo nos ama Dios a nosotros. Él nos pide que le devolvamos el mismo afecto que Él tiene por nosotros. Él ama todo lo que somos y todo quienes somos. Eso mismo Él espera, que no solamente le amemos a Él pero todo lo que es Él. Muchos decimos amar a Dios pero a veces nuestro amor es equivalente a "me gusta mucho".

Cuando digo "amar todo lo que es Dios" me refiero al amor a todo lo que es vida. Dios es vida. Él nos creó para vivir, Él creó todo para que vivamos y Él creó a otros para que no vivamos solos. El Evangelio también dice, "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". (Mt 22,39) Nuestra propia vida es digna de amor al igual que todo lo que es vida: la naturaleza y todo lo que tiene vida. Octubre es el Mes de Respeto a la Vida. Qué perfecto que este Evangelio es parte de este mes. Nuestro Señor Jesús nos pide que nos amemos a nosotros mismos porque somos creación de Dios y que amemos a nuestro prójimo y a todo lo que es de Dios porque también lo son. El Señor también nos dice que "En estos dos mandamientos se basa toda la ley y los profetas". (Mt 22,40) Todo lo que viene de Dios viene de amor; todo lo que hacemos y cómo vivimos debe ser siempre con ese propósito en mente.

Todo lo que Dios nos da es digno de respeto, pues Él nos pide que amemos todo y a todos los de Él. Nunca dijo que sería fácil, el gran reto de este mandamiento es que amemos a TODO Y A TODOS, aun los que sean más difícil de amar. Así llegamos a la perfección del amor que Dios nos tiene y el cual Él pide de nosotros.

Johnston es especialista de programas interculturales de la Oficina de Diversidad Cultural de los Servicios Diocesanos Parroquiales y Clericales.

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