L a semilla misteriosa

Desde Jesús los creyentes saben que el Reino tiene su propia fuerza y su dinamismo. La posibilidad de un mundo Nuevo esta ya activamente presente entre nosotros: germina y va creciendo, sin que sepamos como. Es siempre algo insignificante, no se percive, pero tiene la capacidad de transformarlo todo. Quien ve así las cosas ha entendido que no es la fuerza ni la oposición de la gente lo que hace eficaz o impide la realización del Reino, por eso quienes buscan el Reino de Justicia, de paz y verdad deben despojarse de todo tipo de ansiedad inutil. No hay nada en el acontecimiento del Reino que nuestro ego pueda controlar; acontece estemos despiertos o dormidos.

Esta busqueda de hacer nuestro mundo un mundo mas habitable y mas humano la compartimos con mujeres y hombres de las mas diversas tradiciones religiosas. También en ese camino vamos con quienes luchan por un mundo mas justo,incluso fuera de la fe.

Cada momento nos ofrece ocasiones, todas humildes y pequeñas…pero cada una esconde la presencia del Reino. Vale la pena tomar en serio cada una de esas ocasiones.

El último profeta del antiguo testamento que fue Juan Bautista descubrió en Jesús el Reino misterioso. Por eso celebramos el nacimiento de aquel que anticipo en Jesús, sin signos de poder ni de fuerza, la llegada del mesias del Reino.

Una fe madura es la condición para dejarse sorprender por este “mundo Nuevo” que llega con Jesús. El evangelio de Marcos describe el camino de la experiencia de fe de los discipulos. El relato de la mujer que padecia flujos de sangre y la niña enferma, hija del jefe de la sinagoga nos presenta a estas dos mujeres como modelos de fe. Al siguiente domingo escuchamos como Jesus llega a su pueblo y por la falta de fe no pudo hacer alli ningún milagro.

Ni la mujer, ni el padre de la niña esperan el milagro para tener fe. Ambos son ya una mujer y un hombre de fe y el maestro les admira.

Un “milagro” es un hecho, ordinario o extraordinario, comprensible o no, en el que descubrimos que Dios esta a favor nuestro. No es possible un “milagro” sin fe, es la fe la que nos abre a la experiencia de Dios actuando-reinando en nuestras vidas. La cercania de Jesús siempre es fuente de salud.

Asi esta mujer, enferma y discriminada por la ley religiosa, movida por su fe, a pesar de saber que todo lo que ella tocara se volveria impuro y sintiendose rechazada por Dios y fuente de maldicion para todos, se levanta, se acerca por detras de Jesús y lo toca: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud”. Con su decisión y con la actitud de Jesús el Reino llenó la vida de esta mujer, recuperó su dignidad y derrumbó la discriminacion social y religiosa que la mantenia sometia. Tambien a Jairo, ante la información de que su hija ya murió, Jesús le dice: ”No temas basta que tengas fe”.

Toda mujer que es tocada por el Reino, despliega la energia de la semilla de la que habla Jesús.

Hoy la mujer está en el centro de la vida y de las muertes,

ya no mira el mundo a través de rumores y de velos,

y defiende la vida universal en el seno materno de la historia,

en tribunales, foros, calles y de frente. (Benjamin Gonzalez Buelta SJ)

El Padre Flores es director del ministerio migrante de la Diócesis de Rochester.

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