La misión de Guadalupe trata de ayudar a los migrantes

BROCKPORT — Una estatua de Nuestra Señora de Guadalupe recibió a los visitantes que llegaron a la casa de Digna Renz como parte de una misión para volver a atraer a los migrantes a la iglesia.

Delante de la estatua, Rentz había colocado un pequeño altar con jarrones de flores y fotos de los miembros difuntos de su familia para que el Padre jesús Flores celebrara la Misa el 8 de noviembre. Ella bromeó que su marido había comprado una docena de rosas pero que eran para la Virgen María, no para ella. El Padre Flores trajo la Eucaristía en una caja especial de viaje al igual que un misal.

Cuando Renz oyó que la imagen de Guadalupe iba a viajar a casas del área de Brockport, donde se dirían Misas, se apresuró a aprovechar la ocasión de tener la imagen en su casa, le dijo ella a los visitantes.

"Yo dije, ‘Yo la recibiré", añadió Renz.

Aunque ella es originaria de Panamá, ha vivido en Brockport por casi 40 años y se ha hecho amiga de la comunidad mexicana, cuyos miembros ella ha conocido en las Misas en la Iglesia de la Natividad de la Santísima Virgen María.

La idea de la misión surgió durante una reunión en la iglesia en septiembre, explicó Penny Gardner, agente de pastoral del noroeste del Condado de Monroe y del Condado de Livingston.

"Notamos que la asistencia había bajado en las Misas", dijo Gardner. "Pensamos: ¿Cómo podemos renovarnos? Así que decidimos que la imagen de Guadalupe iría en misión a dondequiera que la recibieran".

Alicia Jocoba, nativa de Michoacán, México ofreció su casa para la Misa del primero de noviembre. Unos 30 migrantes trabajan cerca en las Fincas Martín y asistieron, dijo ella, ya que la Misa coincidía con la celebración mexicana del Día de los Muertos

"Me gustó mucho la idea de este esfuerzo", dijo ella. "La gente nos estamos alejando de la iglesia. … Ojalá que nos dé resultados.

Las razones para ese alejamiento son muchas, explicó Gloria Castañeda, que fue a la reunión del 8 de noviembre con su hija y su cuñada. Muchos migrantes tienen que trabajar los domingos hasta que se haga la colecta final, dijeron Jocoba y Castañeda. Además las leyes de inmigración continúan manteniendo a la gente en sus casas cuando no están trabajando, añadió Castañeda. Y ha habido muchos cambios en el personal de la iglesia en años recientes lo que ha causado que algunas familias no vayan ya a la iglesia, dijo ella.

"Cada cambio atrae menos gente", dijo Castañeda, pero parece que nos estamos uniendo otra vez’

Desde que la misión empezó en octubre, varias familias de la parroquia han recibido a la imagen de Guadalupe cada semana, dijo Gardner. "Es una oportunidad de abrir nuestros corazones con la ayuda de María al trabajo de Dios en nuestras vidas".

Pero hasta que no termine la colecta, los que participaron en la misión no sabrán si tuvieron éxito en atraer a las familias a la iglesia de la Natividad otra vez, dijo Castañeda.

"Estamos esperando", dijo ella. "Tenemos que tener fe".

La importancia de la fe fue el tópico de la homilía del Padre Flores durante la Misa del 8 de noviembre. Durante toda la misión él ha sido un verdadero don para nosotros relacionando el papel de la fe en las vidas diarias de la gente, dijo Gardner. El Padre Flores dijo que él quiere asegurar que la gente comprenda los evangelios y como se conectan a la vida de cada uno.

"Cuando podemos relacionar nuestras vidas con nuestras vidas católicas, ocurre algo bueno", dijo él. "Cuando nos toca la palabra de Dios, tenemos vida. Tenemos fuerza".

Durante la reunión del 8 de noviembre el Padre Flores le preguntó al grupo de 10 personas qué habían aprendido de la lectura sobre la viuda que dio lo poquito que tenía y no lo que le sobraba.

Carmela Cochito, una viuda, contó la experiencia que ella había tenido en su nativa Italia con un grupo que estaba de viaje. Dijo que estaba exhausta después de caminar seis horas el primer día del viaje y que pensaba que no iba a poder dar un paso al día siguiente. Pero le rezó durante casi toda la noche al Padre Sto. Pio de Pietrelcina y al día siguiente se despertó sin dolor después de dormir solo tres horas, y pudo seguir caminando durante dos días más.

"Estaba cantando cantos de alegría", dijo ella. "Quisiera que todo el mundo tuviera los mismos sentimientos, la misma fe. La vida sería tan fácil así".

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