La venida de nuestro Salvador

"Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados" Mt. 1, 18-24.

Durante este tiempo de adviento los cristianos católicos seguimos en esta importante espera; la espera de un Salvador que se nos ha sido anunciado por mucho tiempo. A lo largo de nuestros años de vida hemos aprendido a celebrar adviento como un tiempo de preparación para la gloriosa venida de nuestro Salvador. En este cuarto domingo de adviento démonos la oportunidad de callar nuestra alma y nuestro espíritu por un momento y dejar que nuestro corazón se prepare con humildad y sencillez a recibir a aquel que nos libera de nuestros pecados. Ora diciendo: ¡Ven Señor Jesús! ¡Ven a salvarme de mis propios pecados!

"Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre" Jn. 1,1-18.

¡Alegrémonos! Nos ha nacido la salvación, la luz del mundo, ha nacido nuestro Señor Jesús y nos ha hecho hijos de Dios. La salvación ha venido al mundo y nosotros hemos de reconocerla; no podemos seguir viviendo en este mundo celebrando Navidad como una fecha o una tradición más. Navidad es la oportunidad de reconocer a Jesús como nuestro único Salvador, recibirlo en nuestro corazón y recibir el poder de ser hijos de Dios, poder que no es otro que el poder del AMOR. En este tiempo de Navidad, regale amor, regale perdón, crea en el nombre de Jesús, el nombre que significa Salvación.

"María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón" Lk. 2,16-21.

Empezamos un nuevo año con la celebración de la Virgen María, la madre de Dios. Nada mejor que decir adiós a un año y empezar uno nuevo de la mano y la compañía de nuestra bella madre del cielo. En este día también debemos aprender de los pastores que vieron a Jesús en el pesebre y al igual que ellos alabemos y glorifiquemos al Señor por las bondades recibidas en el año que ha terminado y por las que vienen en este nuevo año. "Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado".

"¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?" Mt. 2,2

Es la fiesta de la Epifanía del Señor y con ella termina el tiempo de navidad. Es bueno que al igual que los reyes se preguntaban dónde estaba el rey de los judíos, nosotros nos preguntemos en este día, en estos primeros días del año y últimos de Navidad, ¿Dónde está nuestro rey, el Señor Jesús, y qué lugar ocupa él en nuestro corazón y nuestra vida? Y si lo encontramos al igual que los Reyes Magos entonces adorémoslo.

"Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios" Jn. 1, 29-34.

Al continuar este nuevo año y empezar el tiempo ordinario en el año litúrgico, dejemos que estas palabras del evangelio de Juan sean las que marquen el resto de nuestro año. Nosotros que hemos celebrado Navidad y en ella hemos visto a Jesús, dediquémonos este año a dar testimonio de Jesús como el Hijo de Dios y como nuestro Señor y Salvador.

Padre Viloria es vicario parroquial en las parroquias Santa María y Santas María y Marta en Auburn.

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