Los sacramentos y celebraciones de primavera son signos del amor de Dios

Mis queridos hermanos

y hermanas en Cristo:

Durante las últimas semanas, he tenido el privilegio de celebrar el Sacramento de la Confirmación con nuestros jóvenes, otorgándoles el don del Espíritu Santo y los dones que fluyen del Espíritu. La cantidad de candidatos que se confirmó fue muy alentadora, pero aún más alentadora fue su participación y compromiso tanto en la preparación para recibir el sacramento como en la Misa para la Otorgación de la Confirmación. De hecho, estos jóvenes son un signo de gran esperanza y ya son líderes en nuestras escuelas y parroquias.

También tuve la alegría de celebrar la recepción de la Primera Comunión por parte de algunos de nuestros niños pequeños. La ceremonia continúa impresionando tan profundamente los corazones de quienes asisten a esta hermosa ocasión, y nos devuelve a la época de nuestras propias Primeras Comuniones. Estoy muy agradecido con los párrocos, los vicarios parroquiales, los administradores pastorales, los coordinadores de educación religiosa, los maestros de educación religiosa, los patrocinadores y, ciertamente, los padres que han brindado tal apoyo a nuestros jóvenes.

El privilegio de estar con nuestros jóvenes continúa ahora con los ejercicios de graduación en nuestras escuelas. En estas ceremonias no puedo evitar pensar en los desafíos que enfrentan nuestros jóvenes y con los que seguirán enfrentándose en el futuro. Ruego que permanezcan cerca de nuestro Señor y encuentren en Jesús y en la iglesia el verdadero apoyo, junto con sus familias. También aprecio los muchos sacrificios que hacen los padres en nombre de sus hijos. Creo que es más que una coincidencia que el Día de las Madres y el Día de los Padres se celebren durante esta temporada, marcando momentos importantes en la vida de nuestros jóvenes.

Durante este mismo tiempo, celebramos la misa anual de bodas y aniversarios, recordando que Jesús mismo usó el santo Sacramento del matrimonio para describir su propio amor por la iglesia. En una época en que los compromisos pueden ser abrumadores para nuestros jóvenes debido a los muchos desafíos que afectan a los compromisos – especialmente el de una vida jurada para amar, honrar, apoyar y apreciar a su cónyuge por toda la vida hasta que la muerte los separe – las parejas que participaron en la misa fueron Un ejemplo poderoso de lo que un matrimonio vivido en amor y fidelidad puede lograr.

Este también es un momento en que ocurren las ordenaciones al diaconado y el sacerdocio, así como las celebraciones de los aniversarios de las ordenaciones. Estas ocasiones alegres se unen a las celebraciones del jubileo de nuestras hermanas religiosas, que han contribuido y continúan contribuyendo tanto a la vida de nuestra diócesis en tantas áreas del ministerio. Me impresionó profundamente cuando leí el Catholic Courier el mes pasado y noté cuántos años devotos de servicio de estas religiosas dedicadas han ayudado a construir el Cuerpo de Cristo en nuestra diócesis. Nuestros sacerdotes jubilares a menudo han expresado su aprecio por el apoyo que nuestras religiosas han sido para ellos durante sus propios años de ministerio.

De manera especial, deseo expresar el aprecio de nuestra diócesis por el ministerio apostólico de nuestro Obispo Emérito, el Obispo Matthew H. Clark, quien celebró su 40o aniversario de ordenación episcopal el 27 de mayo de 2019. El Obispo Clark tuvo el privilegio de ser ordenado obispo por San Juan pablo II. A través de la intercesión de San Juan Pablo, oramos para que el Sumo Sacerdote Eterno continúe bendiciendo al Obispo Clark.

Estas celebraciones son una manifestación del amor de todo el pueblo de Dios por la presencia de Jesús en medio de los sacramentos, especialmente en el sacramento de la Santísima Eucaristía y en los numerosos apostolados de la iglesia. Estoy seguro de que muchos otros aniversarios están siendo celebrados por miembros de nuestras comunidades parroquiales que sirven como voluntarios y contribuyen mucho a la vitalidad de nuestras parroquias. ¡Les deseo a todos un feliz aniversario!

Durante este mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, unamos nuestros corazones al Suyo, rogando su ayuda en nuestra vida diaria: “Corazón de Jesús, salvación de aquellos que confían en ti, ten piedad de nosotros”.

Mientras observamos los meses de verano, les deseo la paz y la felicidad de Dios y con un recuerdo continuo en mis oraciones, quedo

Devotamente suyo en Cristo,

Reverendísimo

Salvatore R. Matano

Obispo de Rochester

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