Orador: Rechace la tendencia a rechazar

PITTSFORD — Como hijo de inmigrantes mejicanos nacido en Texas, Padre Virgilio Elizondo conoce la angustia de no saber dónde uno pertenece.

En su pueblo, constantemente se le recordaba que era mejicano. Cuando visitaba México, se le decía que él era "gringo."

Padre Elizondo describió su niñez el 25 de marzo durante dos sesiones que él dirigió como parte de una serie de conferencias de la Cátedra Estudios Católicos William H. Shannon en el Colegio Nazareth.

Él se refirió a las Escrituras para obtener orientación, especialmente los evangelios, según explicó durante la sesión titulada "Si Jesús hubiese nacido en San Antonio," que se refiere también al último capítulo en uno de sus libros que discute la humanidad de Jesús.

"El gran pecado del mundo es robar a las personas de la oportunidad de (verse a sí mismas) en la imagen y semejanza de Dios," para que puedan saber dónde pertenecen, dijo Padre Elizondo, quien pidió a la audiencia de más de 150 personas que pensaran en el pasaporte que Jesús llevaría hoy día.

El hecho de que Jesús vino de Galilea — un área considerada como indigna por los judíos porque las personas de ahí no hablaban apropiadamente, no conocían las reglas del templo y eran impuras — habla de su rechazo al rechazo, explicó Padre Elizondo, profesor de teología pastoral e hispánica ten la Universidad de Notre Dame.

"Este es Jesús — la piedra rechazada por los emperadores que se convirtió en la piedra angular," observó él.

Nacido en el pueblo Galileo de Nazaret — que era un pueblo fronterizo con Samaria — Jesús empezó así su trabajo como sanador, Padre Elizondo dijo:

"Jesús asumió las heridas de la sociedad dolida," comentó él. "Jesús se convierte en el rechazado que rechaza el rechazo. … Tenemos un Jesús que se convierte en débil para poder ser fuerte. Se hace pobre para ser rico. Él fue el no deseado que llega a ser el deseado."

Siguiendo su bautismo cuando Dios proclama, "Éste es mi hijo amado en quien me complazco," Jesús llega a ser audaz en su defensa del reino de Dios.

"Jesús da la bienvenida a todos," dijo Padre Elizondo. "Él tiene una manera especial de extender la mano a aquellos que la sociedad rechaza o no desea."

Una de las maneras más simples, pero más profunda, como Jesús rompió todas las barreras fue denegarse a seguir las normas de la sociedad ofreciendo hermandad a la mesa a cualquiera y a todos, añadió él.

"Ésta es una de las cosas que causó mayor confusión de entre las cosas que hizo Jesús," comentó Padre Elizondo.

Una vez él se encontró siguiendo las huellas de Jesús como párroco de una iglesia en San Antonio, cuando invitó a dos prostitutas a desayunar en un restaurant. El mozo lo llamó aparte para asegurarse de que él estaba consciente con quién se estaba asociando, y Padre Elizondo pudo ver porqué Jesús tenía predilección por los rechazados por la sociedad.

"Él estaba escandalizado porque yo no estaba escandalizado," dijo Padre Elizondo de la reacción del mozo. "Jesús sobrepasó el etiquetaje… y vio la belleza de la gente. El pecado del mundo nos ciega a la dignidad de la gente."

La Hermana de la Misericordia Janet Korn dijo que Padre Elizondo, conocido como fundador de la teología latina en E.U., sirve como fuente de gran esperanza y entusiasmo para todos los que proveen ministerios a la comunidad hispana.

"Él nos retó para que fuésemos evangelizadores activos y para encontrar las maneras de romper los límites de cultura, lenguaje y raza," añadió la Hermana Korn, director diocesana de ministerio urbano. "Padre Virgilio habló apasionadamente acerca de Jesús como un hombre que sufrió la exclusión y el rechazo y nos invitó para que fuésemos ministros de inclusión … ser invitadores, hospitalarios y aceptar a los que no son como nosotros."

El Diácono Carlos Vargas estaba impresionado porque el Padre Elizondo almorzó con ellos y "fraccionó el pan" antes de su conferencia el 25 de marzo con los diáconos que sirven a la comunidad latina. El Diácono Vargas hizo sus comentarios respecto al Padre Elizondo durante un retiro para la Parroquia San Francisco Xavier Cabrini en la Iglesia San Miguel el día siguiente a la conferencia del sacerdote.

Durante el almuerzo, los diáconos y sus esposas discutieron la diversidad de la comunidad latina local con Padre Elizondo, añadió el Diácono Vargas. Estuvieron de acuerdo en que independientemente de sus diferencias culturales, estos grupos comparten necesidades y preocupaciones similares, dijo él.

"Él tomó tiempo para conversar con la comunidad," observó el Diácono Vargas. "Se sentó, escuchó y compartió con nosotros."

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