Para que nosotros y el mundo tengamos vida

¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer a las ovejas de mi rebaño!, dice el Señor". Tan importantes son los líderes, sean de la Iglesia, de las naciones, de organizaciones, corporaciones o de familias. Hay líderes que son buenos y otros que son malos o inadecuados. En nuestra Iglesia algunos obispos y sacerdotes no han guiado a la Iglesia bien y han permitido abusos, o mal uso de su autoridad o del dinero de la Iglesia. No han servido como buenos pastores. Jeremías escribió que Dios iba a enviar pastores que apacientan a sus ovejas, y del tronco de David vendría un rey justo y prudente con el nombre de "El Señor es nuestra justicia". Cuando vino ese rey en la persona de Jesucristo, Él se mostraba como una persona de compasión, oración, entrega, fidelidad y de paz. Cuando los apóstoles volvieron de su primera misión entusiasmados por lo que hicieron y enseñaron, Jesús quería enseñarles la verdad — lo que hicieron fue por el poder de Dios, no por su propio poder. Jesús quería que ellos fueran aparte para tener una comunicación con Dios en oración, así formando una base firme en Dios, desde la cual pudieron servir a los demás. Tantas veces Jesús les enseñaba cómo ser pastores por su propio ejemplo de oración y acción. La oración nos ayuda a reconocernos tal cual somos y de dónde recibimos la fuerza; nos hace más humildes.

El pueblo buscaba a Jesús y Él les respondió con compasión, enseñándoles, tomando tiempo con ellos, y entregándose a la gente, así siendo un buen líder. Jesús hizo el milagro de la multiplicación de los panes y peces para dar de comer a más de cinco mil personas — un milagro que algunos querían que Él repitiera. Buscaban el don (pan) y no al donador (Cristo). En la historia de los Reyes, Eliseo había compartido los panes que él tenía sin pensar en la posibilidad que le iba a faltar. Tenía fe en Dios, sabiendo que iba a tener bastante para todos. A veces es un problema para nosotros; no somos tan generosos porque pensamos más en nosotros mismos, guardando para nuestras necesidades, sin pensar en las necesidades de otros. Jesús dio en abundancia a los cinco mil hambrientos, y desde entonces ha dado a billones más por medio de su Palabra y de su propio Cuerpo y Sangre. Lo que Jesús pidió de la gente que había recibido el pan y lo que pide de nosotros es hacer la obra de Dios y creer en Jesucristo. ¡Jesús, el Enviado, es el pan que da la vida al mundo! Piénsenlo — ¿cómo sería nuestra vida sin Jesucristo?

¿Creemos que los que van a Jesús no tendrán hambre y los que creen en Jesús nunca tendrán sed? Es Jesús que nos alimenta por medio del sacramento de la Eucaristía; es Jesús que nos alimenta por medio de su enseñanza y de su Palabra, es Jesús que nos da de beber por su ejemplo de vida y por nuestro bautismo y seguimiento de Él. Sí, podemos comprar panes, y esos van a ayudarnos físicamente, pero por nuestro conocimiento y seguimiento de Jesús y nuestra participación plena en la Eucaristía recibimos un alimento espiritual que va a darnos un por qué de vivir y un sustento para nuestra vida. Jesús dijo que "el que coma de este pan (Jesucristo) vivirá para siempre". ¿Realmente lo conocemos, le comunicamos, escuchamos su Palabra, comemos de su Cuerpo, bebemos de su Sangre y tenemos fe firme en Él? Durante su vida Jesús enseñaba y daba un buen ejemplo a sus discípulos y a nosotros de cómo ser pastores y nos sigue dando los medios de realizarlo como padre o madre de familia, como evangelizador en la Iglesia, como trabajador, como dirigente de una organización o como líder de la Iglesia. Podemos ver que el Papa Francisco intenta con muy buena voluntad de ser un buen pastor, guiando a la Iglesia y a otros en el mundo a reconocer con misericordia y con ayuda a los necesitados que son: la Tierra tan maltratada, los que viven en pobreza y los que no conocen a Jesucristo. ¿La persona del buen pastor Jesucristo y su enseñanza han sido para ti pan para poder vivir más plenamente y no tan egoístamente tu vida como un cristiano(a) y líder en tu propio ambiente?

Hermana Schwenzer, RSM, ministra pastoral a los hispanos en los condados de Wayne, Ontario, Yates y Seneca.

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