Un comienzo nuevo

Los evangelios de este tiempo (Domingo VII a 1º de Cuaresma) continuan la lectura del principio del Evangelio de San Mateo (Mateo 4:1 a 7:27). Estos evangelios forman la base fundamental de la nueva ética en la predicación de Jesús. Estaba basada en la Ley y los profetas (la escrituras hebraicas) y el mensaje de Juan el Bautista sobre la cercanía del Reino de Dios. Sin embargo, Jesús la radicalizó de una forma inimaginable.

En preparación para su mission, Jesús se salió de su pueblo de Nazaret y del mundo habitado y entró en el desierto (Mt. 4:1-11, 1º Domingo de la Cuaresma). El desierto era donde el pueblo de Dios había nacido y donde Dios "habla al corazón de su pueblo (Hosea 2:14).

Jesús comenzó su ministerio de la palabra en Galilea entre los pobres humildes. Él afirmó el mensaje de Juan de la llegada del Reino de los cielos y subrayó su inminencia diciendo que "ya estaba entre Uds" (Lc 17:20). Él invitó al pueblo a aceptar el Reino poniendo su fe en él y se realizaba en la vida de cada individuo adonde quiera que la maldad fuera superada por la justicia salvífica de Dios. Por eso, él reemplazó la represalia con su enseñanza de perdonar a sus enemigos. (Mt. 5:38-48 Domingo VII).

Jesús transformó el mensaje de la compasión y la misericordia de Dios que esta interrumpiendo en la historia de aquel tiempo. Él les aconsejaba a sus discípulos que no pusieran una cara triste cuando ayunaban. (Mt. 6:16, Miércoles de Cenizas) para así celebrar la nueva vida que Dios estaba infundiendo en ellos.

En aquel tiempo de Jesús era imposible enriquecerse sin explotar a los pobres. Por eso, para entrar el Reino de Dios, dijo él, "Nadie puede servir a dos amos — no pueden ustedes servir a Dios y al dinero (Mt. 6:24, Domingo VIII).

Para Jesús, todo el mundo tenía el derecho de elegir el Reino o no. Algunos escucharían la invitación, la abrazarían y entrarían en su dinámica exteriorizando la salvación ofrecida por la llegada de Dios. "No todo el que me diga, ‘Señor, Señor’ entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre. Él que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó sus casa sobre una roca." (Mt. 7:24-25, Domingo IX)

Este año podremos ver desarollándose en el Evangelio de Mateo este anuncio de la proximidad de Dios a su pueblo sufrido. Es un mensaje marcado con señales de perdón y sanación, haciendo real la liberación que Dios deseaba para su pueblo.

El Padre Tracy es ministro sacramentario en las iglesias San Miguel y Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Rochester.

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