Los quíntuples van al kindergarten

HAMLIN — Cinco pares de zapatos tenis. Cinco mochilas. Cinco cajas de crayones.

No es una lista típica de cosas que comprar para empezar las clases, pero esa es la realidad para la familia Barreiro mientras preparan a los quíntuples para su primer día en la Escuela Primaria Ginther en Brockport.

Los amigos y familiares le preguntan constantemente a Marisol Barreiro qué va a hacer cuando los niños, incluyendo a su hija mayor Soleemar que tiene ahora 10 años, estén en la escuela, dijo ella durante una entrevista el 23 de agosto en su hogar en Hamlin.

"Dormir, salir, divertirme", dijo Marisol riéndose. "Las cosas que no puedo hacer cuando están aquí".

La lista incluye cosas caseras tales como doblar la ropa después de lavarla y ponerla de vuelta en su sitio, dijo ella, porque usualmente la ropa limpia terminaba en pilas en la sala mientras sus enérgicos hijos revoloteaban a su alrededor. Ella podrá ir al mercado durante el día, en vez de esperar a que su esposo, Carlos, vuelva del trabajo o de pedirle a su mamá, Moncita Rodríguez, que cuidara a los muchachos, dijo Barreiro.

Hablando de clases, Marisol dijo que ella planea tomar algunos cursos en SUNY Brockport más tarde, cuando los niños se hayan acostumbrado a su nueva rutina.

"Pero por el momento, los estoy preparando", dijo Barreiro.

Ella anticipa que las mañanas van a ser una locura, teniendo que peinar a las tres niñas, Emealis, Lysmarie y Zoraelis. Jomar y Darón tienen un pelado bien corto.

"Pero se pueden vestir solos y lavarse los dientes, lo que facilita las cosas", añadió Marisol. Tres de los niños estarán en una clase y dos en una clase asociada, dijo ella que había pedido que no separaran a los quíntuples.

Los muchachos fueron colocados así debido a las circunstancias especiales, explicó Rosemary Custer, Directora de Ginther.

"Si fueran solo dos, estaría bien (que los separaran)", dijo Marisol. "Pero eso hubiera implicado cinco salones de clases, cinco maestros diferentes, cinco estilos diferentes de enseñar, cinco visitas fuera del colegio, cinco conferencias de padres y maestros. ¡Imposible!

Custer añadió que ella apreciaba tener las reacciones de Marisol, como también los informes de los programas de preprimaria de los niños, en lo que se refiere a la escuela.

"Su nivel de dedicación y de comprensión en tanto que madre que apoya la educación de sus hijos es admirable", dijo Custer.

Aunque la población de estudiantes del distrito incluye a gemelos y otros múltiples, esta es la primera vez que ella ha visto a quíntuples empezar las clases en Ginther, en los 12 años que lleva trabajando en la escuela, los últimos cuatro como directora.

"Esto es único", dijo ella.

La familia ha progresado mucho desde que los cinco bebés dormían en la cuna de su hermana mayor cuando llegaron del hospital, explicó Carlos. Nacieron el 7 de diciembre del 2005, a las 26 semanas de embarazo y pesaban de 1 libra, 1.5 onzas a 1 libra, 14 onzas.

"Hacíamos todo aquí, dormían la siesta, los cambiábamos y los alimentábamos", dijo Marisol de la sala de su casa.

La familia no tuvo que comprar pañales durante los dos primeros años gracias a donaciones y tarjetas de regalo que recibían por intermedio de las Iglesias San Miguel — de la cual la familia Rodríguez había sido feligresa por muchos años — y Nuestra Señora Perpetuo Socorro, dijo la mamá de Marisol. También les donaron cunas y la pareja pudo cambiar a los bebés a su propio dormitorio. Una vez que los quíntuples comenzaron a salirse de las cunas los padres los cambiaron a camitas, dijo Marisol. Ahora, los dos varones tienen su propio cuarto y las niñas tienen otro cuarto pintado de rosado, con tres camitas a lo largo de una pared. Soleemar tiene su propio dormitorio, y Marisol y Carlos otro.

La familia no tuvo que comprar pañales durante los dos primeros años gracias a donaciones y tarjetas de regalo que recibían por intermedio de la Iglesia San Miguel, de la cual la familia Rodríguez había sido feligresa por muchos años dijo la mamá de Marisol. También les donaron cunas y la pareja pudo cambiar a los bebés a su propio dormitorio. Una vez que los quíntuples comenzaron a salirse de las cunas los padres los cambiaron a camitas, dijo Marisol. Ahora, los dos varones tienen su propio cuarto y las niñas tienen otro cuarto pintado de rosado, con tres camitas a lo largo de una pared. Soleemar tiene su propio dormitorio, y Marisol y Carlos otro.

La rutina diaria este verano consistió en que los niños se quedaran en payamas cuando no tenían que salir en el Ford Excursion, en el que caben todos. Pero todos han viajado por avión para ir a la boda de un familiar, junto con otros parientes, dijo Marisol, para que cada niño fuera de la mano de un adulto. Visitaron Disney World, viajando de noche para que los niños estuvieran dormidos, pero los quíntuples estuvieron más entusiasmados con la piscina del hermano de Marisol en la Florida, dijo ella.

Soleemar dijo que tener tantos hermanos y hermanas resulta a veces abrumador.

"A veces molestan mucho", dijo ella. "Cuando mamá se enteró que iba a tener cinco bebés yo por poco exploto. Pero las cosas van mejorando".

Carlos Barreiro recuerda una vez que los muchachos cogieron un virus intestinal y decían, "Me siento mejor", y yo les contestaba, "Me alegro, pero yo no".

A parte de enfermedades típicas como virus estomacales e infecciones de los oídos, los quíntuples han sido saludables desde que salieron del hospital tras pasar varios meses en la unidad neonatal de cuidados intensivos del Hospital Strong Memorial, donde fueron los primeros quíntuples en nacer desde el 1993, según informaciones del Centro Médico de la Universidad de Rochester. En el 2005, hubo 4.2 millones de nacimientos con solo 68 mujeres teniendo 5 o más bebés, según www.cdc.gov/nchs/data/nvsr/nvsr57/nvsr57_07.pdf.

Los quíntuples Barreiro tienen ahora un peso y una estatura normales, y todos tienen muy buen apetito, dijo Carlos.

Emealis tiene asma, pero no ha tenido ningún ataque, dijo la pareja, dando gracias a Dios.

Jomar ha estado recibiendo terapia física y ocupacional porque tiene un tono muscular débil, dijo Marisol. Jomar fue el bebé que tuvo un sangramiento cerebral que los doctores detectaron durante el embarazo, añadió Marisol. Él ha estado practicando usar un lápiz, tijeras y crayones en preparación para ir al colegio.

"Él está determinado a hacer todo lo que le pidan", dijo Marisol.

Emealis, Darón, Lysmarie y Jomar han recibido terapia física, ocupacional, del habla y musical con el correr de los años. Zoraelis fue la única que no ha necesitado servicios excepto por una operación cuando los niños vinieron del hospital, explicó Marisol. Emealis también tuvo algunos problemas físicos poco después de venir del hospital. Tuvo que volver al hospital para que le quitaran una obstrucción intestinal con la que había nacido, dijo su padre.

Todos los quíntuples fueron a programas de preprimaria supervisados por BOCES No. 2, excepto Zoraelis, que fue a Ginther el año pasado. Sus hermanos ahora dicen que van a ir a la escuela de Zora para el Kindergarten.

Zoraelis dice que está muy contenta de que sus hermanos se le van a unir en Ginther.

"Nos hacen cuentos y vamos a aprender a leer", dijo ella. "Todos vamos a ir a mi kindergarten".

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