Ministerio ayuda a las mujeres a sobreponerse a los retos

ROCHESTER — A Natalia García le gusta aprender cosas nuevas.

Cuando el Departamento de Servicios Sociales la refirió al programa de costura Dorcas de Sonia Rodríguez, García dijo que había desarrollado habilidades que nunca pensó posibles. Aunque ella sabía coser a mano, tejer y hacer crochet, nunca había aprendido a usar una máquina de coser.

"Es una buena experiencia", dijo García. "Ahora puedo hacer mi ropa y ganar un poco de dinero".

García, la madre soltera de un hijo de 10 meses, se mudó a Rochester hace tres años. Después de perder su trabajo en una guardería de ancianos, empezó a recibir ayuda del condado, para recobrarse, explicó ella.

"Es muy difícil encontrar trabajo", añadió García, que tiene 25 años. "Yo creo que este programa es magnífico para ayudar a la gente, para que aprendan diferentes habilidades para mantener a sus familias".

Rodríguez dijo que ella había desarrollado la idea de ayudar a mujeres por medio de Dorcas y de otros varios ministerios hace varios años después de haber trabajado como voluntaria con la Comisión de Proceso Judicial. La Comisión, un grupo de voluntarios de abogados, educadores y cléricos que abogan por la justicia social dentro del sistema legal, proporciona ayuda para volver a entrar en la sociedad a las mujeres que salen de la cárcel, explicó Rodríguez. Ella le provee consejería a las mujeres que están en la cárcel del Condado de Monroe en Henrietta, añadió ella.

"Ahí fue donde vi la necesidad", dijo Rodríguez. "Estas mujeres necesitan ir a algún lugar cuando salen de la cárcel".

Así que ella consultó con su iglesia, Hope Christian Fellowship en Charlotte, que la ayudó a obtener un espacio para un programa residencial de ayuda para volver a entrar en la sociedad llamado "De la Oscuridad a la Luz", explicó Rodríguez. La iglesia también donó espacio para el ministerio de costura Dorcas en su edificio en la Avenida Lake, añadió ella.

La iglesia adquirió la antigua rectoría de la Iglesia Sta. Brígida, en el Boulevard San Paul el mes pasado, dijo ella. Esa propiedad estaba ocupada antes por Bethany House, una casa de hospitalidad de los Trabajadores Católicos para mujeres y niños sin casa. La compra le permitiría a Rodríguez y a su iglesia ofrecer los ministerios de consejería y de costura en el mismo lugar, añadió ella.

Rodríguez dijo que había traído sus habilidades de costura a Rochester hace 22 años cuando la factoría de su familia en Puerto Rico fue forzada a cerrar debido a motivos políticos. Cuando se mudó aquí, se convirtió en trabajadora social y trabajó para la Asociación de la Salud, Acción para una Comunidad Mejor y las Hermanas de la Caridad en Búfalo, durante los próximos 15 años.

Entonces a Rodríguez la diagnosticaron con fibromialgia y tomó un tiempo libre, dijo ella. Se dio cuenta que deseaba incorporar su Cristianismo en su consejería para el futuro. Así que creó un ministerio llamado Triunfadores y lo basó en un programa de 12 pasos de consejería bíblica contra el abuso de substancias, explicó Rodríguez. Eso se convirtió en un nombre que cubría el programa Dorcas, y los componentes de volver a entrar a la sociedad.

Cuando ella creó el ministerio de costura, Rodríguez se puso en contacto con el programa de empleomanía del condado llamado WEP para ofrecer el ministerio de costura como una opción para esos clientes. El nombre viene de una historia en los Hechos de los Apóstoles, dijo Rodríguez. Dorcas, también conocida como Tabita fue una discípula que ayudaba a los pobres, según www.catholic.org/saints/saint/php?saint_id=1904.

Para pagar por los materiales necesarios para coser, Rodríguez dijo que ella vendía delantales y trajes hechos a mano por las mujeres. Ella también ofrece trajes y ositos. El cuarto de costura de la iglesia está lleno de cortes de costura y trajes de noche. Tres de las máquinas de coser en el cuarto son donadas, dos otras fueron compradas una por ella y otra por un pastor. Ella también compra la mayoría de las telas, pero han empezado a recibir donaciones, añadió Rodríguez.

"Cada centavo que recibimos, se pone en el programa", dijo ella.

El programa es una operación familiar. Rodríguez cose y supervisa a las costureras. Su esposo, Luis, ayuda con el bordado, y su hija, Lucila Matos, asiste con los ositos.

Los programas tales como Dorcas son vitales para las personas que salen de la cárcel, dijo Sue Porter, que trabajó con Rodríguez hace varios años cuando ella era una voluntaria de la Comisión de Proceso Judicial.

"Estábamos muy impresionadas con sus habilidades entonces", dijo Porter, una coordinadora de la comisión. "Los programas de empleo y de entrenamiento son muy necesarios en esta población de ciudadanos… Es muy importante para las comunidades tener una variedad de programas de entrenamiento para que puedan progresar y convertirse en ciudadanos que pagan impuestos".

Ella sabe que las mujeres que salen de la cárcel no pueden encontrar trabajo y que se pueden entregar a las drogas y a otras adicciones, dijo ella.

"Si tienen un lugar donde vivir, y aprenden a vivir en comunidad, pueden mejorar", dijo Rodríguez. "Se respetarán a sí mismas más. Se valorarán a sí mismas y sabrán como Dios las ama".

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