Programa provee estructura y actividades

ROCHESTER — Cada día es una nueva aventura para el personal del centro juvenil del Proyecto HOPE que está situado en el salón de actos de la Iglesia San Miguel.

El programa para después de la escuela sirve actualmente a unos 12 estudiantes aunque el número fluctúa a diario, explicó Fátima Peña, coordinadora del programa. Ella y dos líderes juveniles tratan de proveer a los niños con un programa estructurado de artes manuales y juegos y actividades tales como preparación de comidas sin cocinar, añadió Peña.

Enseñarles a estos muchachos, cuya mayoría viene a pie desde sus casas o sus escuelas, de que no siempre pueden hacer su voluntad ha sido uno de los mayores retos, dijo ella. El personal trabaja incansablemente para hacer cumplir las reglas fundamentales que han establecido para el programa — con grandes expectativas en lo referente a conducta y respeto a las reglas del centro.

"Son muchachos muy voluntariosos", comentó Peña. "No tienen mucha supervisión".

Pero si se hiciera lo que los muchachos quisieran, dijo Peña, pasarían todo el tiempo que están aquí jugando básquetbol. Los dos aros portables del centro se colocaron en el piso en los extremos opuestos de la habitación tan pronto como llegaron varios muchachos el 21 de marzo.

Tan importante como los juegos y las actividades, el programa para después de las clases también provee estructura y guía de adultos, añadió ella. La mayoría de los jóvenes que participan no tienen en sus vidas la figura de un padre, dijo Peña.

"Les ofrecemos este lugar … donde se pueden sentir cómodos y seguros", dijo ella.

Esta primavera marca el primer aniversario del centro operado por el Proyecto HOPE, que es una iniciativa de la Liga de Acción Iberoamericana para mejorar las vidas de los residentes de los barrios del noreste por medio de fondos provenientes de Greater Rochester Health Foundation. El otoño pasado la división de Ibero de servicios para jóvenes y niños fue contratada para operar el programa, explicó Miguel Meléndez, coordinador del Proyecto HOPE.

Peña había solicitado un trabajo con Ibero cuando se presentó la posición de coordinador de programa para el centro juvenil, dijo ella. Ella tiene mucha experiencia trabajando con niños como maestra de inglés para personas que hablan otros idiomas y como asistenta de maestros bilingües, en la República Dominicana, de donde es nativa. Ella se mudó a Rochester hace nueve años.

Su primera priordad, dijo ella, es proveer estructura diaria y apoyo a los niños que están inscritos en el programa que se ofrece a diario de 3 a 6 p.m.

"A mi me encantan los niños", dijo Peña. "Nuestro reto principal es mantenerlos interesados en venir todos los días. Es un reto constante. Pero no dejamos de tratar y luchar".

Reclutar niños para el programa ha sido una tarea difícil debido a las edades específicas con las que deseamos trabajar, niños de 9 a 12 años, añadió Meléndez. Varias familias le han pedido al centro que acepte a los hermanos menores o mayores de los muchachos, explicó él.

"Los tratamos de acomodar cuando es posible", dijo Meléndez. "En general, la meta es tener más niños".

Inicialmente, Peña inscribió 36 muchachos en el programa pero se quedó con la mitad de ese número para cuando el centro cerró por el verano el año pasado, explicó Peña. Ella añadió que le ha pedido a los feligreses de San Miguel para que envíen a más niños al centro. Hay informaciones sobre el centro en el boletín parroquial, dijo Meléndez.

La iglesia también ha donado equipos, incluyendo mesas de fútbol, ping pong y hockey en hielo que están colocadas a lo largo de una pared del bien iluminado local, dijo Peña. Se usaron fondos del programa para comprar los aros de básquetbol, dijo ella. Todo el equipo se saca cuando hay actividades parroquiales.

Recientemente, el centro empezó a ofrecer talleres sobre una variedad de tópicos ofrecidos por Milagros Rodríguez, coordinadora de programas de educación preventiva para hispanos de DePaul, como parte del Consejo Nacional sobre Alcoholismo y Dependencia de Drogas del Área de Rochester.

El programa de "Entrenamiento de Habilidades para la Vida" instruye a los muchachos sobre una variedad de temas tales como auto estima, toma de decisiones y prevención de fumar, añadió ella.

"Es un programa que tiene un enfoque amplio", explicó ella."No solo da informaciones sobre las drogas y cómo resistirlas, sino también les enseña a los muchachos la importancia de tener habilidades saludables. Tener esas habilidades generales para la vida son factores de protección importantes en lo referente a la prevención".

Ella está orgullosa de los niños del centro, que son atentos y calurosos toda la semana, dijo Rodríguez. Ella espera que las informaciones, la guía y los consejos que los muchachos reciben durante el programa para después de la escuela tengan un impacto positivo en sus vidas.

"La realidad es que ellos no siempre reciben ese apoyo", comentó Rodríguez. "Y si yo puedo hacer una diferencia en la vida de un niño, habré hecho una diferencia en su mundo".

El cuidado que el personal del centro le da a los niños se hace evidente cuando jahnaja Jones entra y enseguida le da un abrazo a Peña. La niña de 9 años camina desde la casa de su abuela que queda en la Calle Evergreen. A ella le encanta jugar básquetbol y tomar parte en todas las actividades del centro, pera ella dijo que tenía una queja.

"Yo nunca puedo cocinar", dijo Jahnaja, porque generalmente no va al centro en los días que se ofrece esa actividad.

A Joseph Yeomas, que tiene 9 años, también le gusta ir al centro.

"A mí me gusta ir allí", dijo él. "Me divierto mucho".

Andrew Rodríguez, dijo que él espera que eventualmente el centro estará lleno de niños como Jahnaja y Joseph. Él se mantiene muy ocupado trabajando por las tardes en el centro, pasando los días en la Escuela de Secundaria East y estudiando a tiempo completo en un programa en línea para obtener una licencia de música.

"Me gusta mucho el programa para después de las clases", dijo él. "Estamos muy interesados en informar a la gente sobre el programa".

NOTA DE LA REDACCIÓN: Para más informaciones o para inscribir a un niño en el Centro juvenil del Proyecto HOPE, favor de ponerse en contacto con Fátima Peña en fatima.pena@iaal.org o de llamar al 585-454-1200.

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