Sobre la esperanza en estos tiempos difíciles

El Año Nuevo despierta esperanza por mejores tiempos. Pero con tanto "extremismo partidario y gobierno por rabia", en 2010, frase de un editorial del New York Times, la esperanza puede parecer inútil.

No obstante, debemos encontrar animo en el poema "Ulises" por Alfred Tennyson: "Vengan, hermanos, no es muy tarde para buscar un nuevo mundo".

De hecho esa es la actitud de líderes de política, de negocio, de la policía, y de iglesias en Utah, estado firmemente Republicano.

Han firmado una declaración de principios sobre inmigración que el New York Times señala como una clara expresión de "buen sentido y cordura". Los líderes dicen que la policía local debe dedicarse a combatir el crimen, "no a violaciones civiles del código federal".

Cómo familias fuertes son la fundación de comunidades fuertes, ellos se oponen a pólizas que innecesariamente las separan. Además, reconocen el valor de los inmigrantes como trabajadores y contribuyentes.

Los signatarios del llamado "pacto de Utah" incluyen los alcaldes de la Ciudad y condado de Salt Lake, dos antiguos gobernadores Republicanos y un antiguo senador nacional, de la Diócesis Católica de la Ciudad de Salt Lake, la Cámara de Comercio, y grupos cívicos y ciudadanos. La Iglesia Mormona declaró que el pacto es "un responsable acercamiento al urgente desafío de la reforma de inmigración". El pacto concluye: "Utah siempre debe ser un lugar que da la bienvenida a gente de buena voluntad".

Timothy M. Dolan, arzobispo de Nueva York y presidente de la conferencia de obispos estadounidenses, expresó un punto de vista similar el verano pasado: "La bien recibida migración de hispanos Católicos de otras partes de las Américas a los Estados Unidos nos recuerda que todavía somos una ‘iglesia inmigrante’".

"Igual que generaciones pasadas de Católicos en nuestra arquidiócesis abrazaron y ayudaron a instalar a nuestros abuelos de Irlanda, Italia, Alemania, Polonia, Europa central y oriente, así también nosotros ahora continuamos esa tradición y damos la bienvenida a inmigrantes que creen que la palabra ‘católica’ denota ‘todos son bienvenidos’ y que la invitación sobre la Estatua de Libertad es de veras la verdad.

"Y, por supuesto, este don de inmigrantes hoy día incluye gente no sólo de naciones latinas sino de África, Asia y todavía de Europa".

Ser optimista es apreciar lo bueno que encontramos por dondequiera.

En Croton, Nueva York, donde mi esposa y yo somos mayores de edad, los vecinos vigilan por nuestro bienestar. Si Liz, de la casa al lado, no nos ha visto por varios días, llama para indagar si estamos bien. Cuando cae nieve, Denis y Tim, que viven a través de la calle, a veces me ayudan a barrer la acera. Eso en turno me anima a hacer lo mismo por la vecina viuda de 80 años.

En particular me inspira gente de mayor edad que sigue ayudando, como el hermano maryknoll Andrés Marsolek. Aunque ya tiene casi 75 años y esta "jubilado" en Tampa, Florida, después de 50 años como misionero, 30 de ellos en México, visita a los enfermos en los hospitales y a parroquianos confinados a casa, y toma fotos para el boletín de la parroquia, entre otras labores.

"Su generosidad es accesible todo el día, cada día en servicio de los necesitados", escribió el hermano cristiano Jack O’Neil del periódico Tampa Católico. "Como visitante a los hospitales y los confinados, facilita que el pueblo experimente la presencia de Dios en un modo real".

Tal dedicación recuerda a "Ulises" otra vez: "Lo que somos, somos, un igual templar de corazones heroicos, debilitados por el tiempo y el destino, pero firmes en voluntad, para luchar, buscar, hallar y no rendirse".

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