Una escena de la película "A Million Miles Away", un perfil basado en hechos del astronauta mexicano-estadounidense José Hernández (Michael Peña), producido por Amazon Studios. Clasificación OSV News, A-II – adultos y adolescentes. Clasificación de la Motion Picture Association, PG: se sugiere orientación de los padres. Algun material puede no ser adecuado para niños. (Foto de OSV News/cortesía de Amazon Studios) Una escena de la película "A Million Miles Away", un perfil basado en hechos del astronauta mexicano-estadounidense José Hernández (Michael Peña), producido por Amazon Studios. Clasificación OSV News, A-II – adultos y adolescentes. Clasificación de la Motion Picture Association, PG: se sugiere orientación de los padres. Algun material puede no ser adecuado para niños. (Foto de OSV News/cortesía de Amazon Studios)

Crítica de la película: A Million Miles Away

NUEVA YORK (OSV News) — «La tenacidad es un superpoder», observa un personaje en la película basada en hechos de la vida real «A Million Miles Away» (Amazon). Y así parece demostrarlo el astronauta mexicano-estadounidense José Hernández (Michael Peña), protagonista del cálido y campechano biopic de la directora y guionista Alejandra Márquez Abella.

En la adaptación de las memorias de Hernández «Reaching for the Stars» (Alcanzando las estrellas), Abella recorre su extraordinario viaje desde niño trabajador agrícola migrante a ingeniero de la NASA y candidato a una plaza en el transbordador espacial. Desde el principio, cuando ve por televisión la llegada del hombre a la luna en 1969, el joven Hernández se entrega de inmediato a la remota meta de seguir los pasos de la tripulación del Apolo 11.

Las probabilidades en contra del muchacho son enormes. Tal vez el primero de los obstáculos a los que se enfrenta — como señala su atenta maestra, la señorita Young (Michelle Krusiec) — sea el efecto negativo en su educación de la vida laboral migratoria y la reacción de sus padres. Admirablemente, mamá y papá responden a este llamado en favor de una mayor estabilidad tomando una decisión económicamente sacrificada.

Gracias, en parte, a su altruismo, Hernández obtiene un máster en ingeniería y entra a formar parte de la plantilla del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de California. Pero el hecho de que aún esté lejos de cumplir su máxima ambición queda atestiguado por un revelador incidente en el que, como recién llegado al laboratorio, es confundido con un conserje.

El guión de Abella, escrito junto con Bettina Gilois y Hernán Jiménez, retrata de forma convincente la determinación que demostró Hernández durante toda su vida: solicitó entrar en el programa espacial 11 veces antes de ser aceptado. También muestra el apoyo crucial que recibió de su cariñosa esposa, Adela (Rosa Salazar), y del resto de su familia.

A medida que Hernández supera los prejuicios y las barreras sociales y económicas a las que se enfrenta, tanto adolescentes como adultos se beneficiarán de su buen ejemplo y de los sólidos valores por los que se guía constantemente. Además, los espectadores creyentes se darán cuenta de los atributos católicos que Abella incluye brevemente en varios momentos. Esto implica, al menos, una influencia religiosa en el éxito de Hernández.

La película contiene algunas palabrotas y lenguaje grosero. La clasificación de OSV News es A-II – adultos y adolescentes. La clasificación de la Motion Picture Association es PG – Se sugiere la orientación de los padres. Es posible que algunos materiales no sean adecuados para los niños.


John Mulderig es crítico de películas y programas de televisión para OSV News. Sígalo en Twitter/X @JohnMulderig1.

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