Defensora de la educación bilingüe se dedica a ayudar a los estudiantes

Margarita Reyes abandonó los estudios de secundaria.

Ella también fue una madre soltera, adolescente, que tenía dos hijas cuando llegó a Buffalo proveniente de su nativo Puerto Rico en el 1973, a la edad de 17 años. En esa época, no hablaba una palabra de inglés.

A pesar de esos obstáculos, Reyes — la actual presidenta de la Asociación para la Educación Bilingüe del Estado de Nueva York — dijo que ella nunca dejó que le impidieran realizar su sueño de obtener un título universitario, sin importar cuanto tiempo le tomara. En 1995, Reyes recibió su diploma de licenciada en educación especial bilingüe de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo, junto con su hija menor, Carmen Robles.

"No fue fácil", dijo Reyes durante una entrevista el 16 de diciembre. "A veces uno siente que no puede hacerlo. Pero uno trata, y sí puede hacerlo. A veces me dan pena las muchachas, las mujeres jóvenes, las madres jóvenes. Y aunque no sea fácil, ellas lo pueden lograr. Eso es lo que pienso".

Reyes obtuvo más tarde una maestría en educación bilingüe y en administración en SUNY Brockport y ahora es especialista de educación bilingüe especial en Monroe BOCES No. 1.

Anteriormente, ella trabajó 10 años como maestra de educación bilingüe especial y como administradora en el Distrito Escolar de la Ciudad de Rochester. Antes de eso, trabajó en varios lugares antes de mudarse a Chicago en 1981 donde trabajó de noche en un restaurante, mientras una compañera de cuarto le cuidaba a las niñas. Se mudó a Buffalo en 1989 y comenzó a trabajar como paraprofesional en una escuela de segunda enseñanza de la ciudad. Fue entonces, dijo ella, que se dio cuenta que la educación era la carrera que iba a seguir.

Diana Hernández, que está ahora en un sabático del Departamento Bilingüe del Distrito Escolar de la Ciudad de Rochester, supervisó a Reyes durante parte del tiempo que trabajó con el distrito. Ella dice que Reyes está completamente dedicada a ayudar a los estudiantes a tener éxito, particularmente a los estudiantes que están aprendiendo inglés.

"Ella cree en lo que hace", dijo Hernández. "Tiene un espíritu de armonía".

Reyes explicó que su deseo de hacer abogacía a favor de los niños cuyo primer idioma no es el inglés, proviene de la experiencia que tuvo con su hija menor, Carmen, cuando la niña estaba en segundo grado. Carmen tuvo la misma maestra que la hija mayor, Samalix, había tenido en segundo grado. Las niñas tenían un carácter opuesto, dijo Reyes, Carmen era tímida y Samalix extrovertida.

La maestra pidió que evaluaran a Carmen para recibir servicios de educación especial. Reyes dijo que ella estaba firmemente opuesta a eso, aunque en esa época ella no estaba familiarizada con la educación especial. Ella le pidió a la maestra que esperara seis meses y que probara hacerle preguntas directas a su hija.

"Carmen empezó a ser menos tímida", comentó Reyes. "Y fue la primera de su clase cuando se graduó de la enseñanza secundaria…Es por eso que yo les digo a los padres: ‘Ustedes conocen a sus hijos"

Ese es un mensaje que ella le repite a menudo a las familias con las que trabaja en la actualidad, especialmente a familias hispanas que culturalmente tienen la creencia de que los maestros saben más y siguen ciegamente sus consejos, añadió ella.

"Porque todavía hay la opinión de que si uno no habla inglés bien, y si uno habla inglés con acento, uno tiene un problema", dijo Reyes. "Ustedes se quedarían sorprendidos de saber cuantos muchachos son clasificados como que necesitan clases de pronunciación porque no hablan bien en inglés. Yo no digo que lo hacen a propósito. No se dan cuenta que no saben."

Reyes está tratando de cambiar todo eso en su nueva posición en BOCES, que empezó el otoño pasado. Ella trabaja con 71 distritos escolares y provee asistencia técnica a los más extensos, incluyendo al de Rochester. A los distritos más pequeños, Reyes dice que ella los visita y establece procedimientos para hacer intervenciones y referencias para los estudiantes que están aprendiendo inglés, especialmente aquellos que tienen necesidades especiales, para asegurar que los estudiantes no sean clasificados mal.

"Créanme, esa es mi pasión", dijo ella. "Si veo algo que no está bien, no va a ser lo mejor para el estudiante. Nadie me va a callar, ni dejarlo pasar".

Esa pasión, añadió ella, es lo que la llevó a aceptar la posición de liderazgo en la asociación bilingüe del estado. Ella subió al cargo el otoño pasado y es la primera persona de Rochester que tiene esa posición. Ella había servido antes como delegada y primera vicepresidenta para la asociación que tiene 1,400 miembros.

"Los cientos de horas que he dedicado a la organización SABE, se deben a los niños", observó ella. "Abogamos por servicios equitativos y de calidad para los estudiantes latinos y para los estudiantes del idioma inglés en general, no tan solo para los latinos".

Reyes tiene un talento especial para relacionar la cultura de los estudiantes con el idioma, cuando está tratando de mejorar el progreso académico de un muchacho, dijo Alexis Thompson, que supervisa el programa de educación bilingüe especial del Departamento de Educación del estado. Thompson conoció a Reyes por primera vez a principios de la década del 1990, cuando ella era maestra practicante en una clase de preprimaria en Buffalo.

"Los niños la quieren y el personal también", dijo Thompson. " Es muy hábil para comunicarse con las familias",

Su compasión es lo que hace que Reyes sea una defensora tan excepcional para la educación bilingüe como presidenta de NYSABE, dijo Lourdes Roa, coordinadora de educación para la Escuela Independiente Eugenio María de Hostas en Rochester. Roa también ha trabajado con Reyes en el departamento de educación bilingüe del distrito escolar de la ciudad.

"Ella es capaz de ver más allá de sus propias necesidades para ayudar a los demás", añadió Roa. "Ella le hace frente a los retos y hace lo que haga falta. Ella no se echa para atrás porque las cosas sean difíciles. Es una líder magnífica".

Reyes también sirve de modelo, equilibrando su vida de familia y su trabajo. Ella y su esposo, Natali, han estado casados por 25 años, y además de sus hijas y hijos, han ayudado a criar a sus nietos, sobrinas y sobrinos, dijo Reyes.

Su actitud desinteresada y su deseo de ayudar a otros también es un gran ejemplo para las niñas que participan en el Festival Puertorriqueño anual, dijo Roa. Reyes ha servido en la junta de directores del Festival Puertorriqueño durante los últimos siete años y es ahora la tesorera de la misma, dijo Orlando Ortiz, el presidente de la junta.

"Margarita ha sido muy valiosa para el festival y para la junta", dijo él. "Su habilidad de mantenerse tranquila, amable y complaciente durante el agobiante fin de semana del festival… ha sido beneficiosa".

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