Estudiantes Universitarios ayudan a estudiantes aquí y en el extranjero

Los niveles de lectura para los estudiantes en la clase de segundo grado de Kari Plandowski están subiendo.

Eso se debe en gran parte al apoyo que sus estudiantes están recibiendo de estudiantes de la Universidad de Rochester que están sirviendo como tutores de lectura en su clase bilingüe de la Escuela Núm. 33, John James Audubon.

Los estudiantes son miembros del capítulo de Estudiantes Ayudando a Honduras de la universidad. Ellos decidieron que servir a niños de la comunidad local, sería parte de su trabajo, además de los viajes de misión al país centroamericano, explicaron Vanessa Cedarbaum y María Salas que fundaron el grupo de la Universidad de Rochester.

"A mí me encanta el programa", dijo Plandowski. "Ayuda mucho. Especialmente con la atención individual".

Con 27 estudiantes y solo otra maestra en el salón de clase, el apoyo de los voluntarios de la Universidad de Rochester que trabajan como tutores tres veces a la semana tiene gran impacto, añadió Plandowski.

"Ellos vienen, trabajan con los muchachos y los ayudan a concentrarse", dijo ella. "A los muchachos les encanta. Corren hacia ellos con un libro en una mano y la otra levantada para que los escojan. Funciona muy bien. Los tutores están haciendo un bello trabajo con los niños".

Kiara Vega, de 7 años es una de los estudiantes que dicen que le gusta trabajar con los tutores y que ha avanzado varios niveles en la lectura.

"Es divertido porque puedo hablar y leer al mismo tiempo", añadió Kiara. "Me gusta hacer muchas preguntas. Porque cuando uno pregunta, si ellos saben la respuesta, uno la aprende. Y si no la saben, pues es un misterio".

O, ella dijo que las respuestas se pueden encontrar en otros libros, lo que ayuda a mejorar su lectura en español y en inglés. Kiara nació en Puerto Rico y se mudó a Rochester cuando tenía 3 años.

"Mientras más uno lee, más rápido uno lee", comentó ella.

Kiara tenía muchas preguntas sobre los lobos, mientras leía un libro titulado "Los Lobos" con su tutor Michael Cheung durante una sesión el 9 de diciembre. Cheung reía, mientras trataba de contestar a todas sus preguntas sobre si los lobos se comían a las personas, si los osos comían lobos, si había lobos en las islas tropicales y cómo era posible que la mamá lobo podía tener once lobatos al mismo tiempo. Esto último ella lo clasificó de raro.

Cheung, que es un estudiante de último año, empezó a trabajar como voluntario el año pasado, después de oír a su hermana, que es compañera de cuarto de Cedarbaum, hablar del programa. Él había estudiado español en la secundaria y quería usar esos conocimientos, según dijo.

Talya Malin, también estudiante de último año dijo que ella se había unido al club después de haber oído hablar del mismo en la feria de actividades de la universidad y que pensaba que había ganado mucho sirviendo de tutora

"Es una experiencia asombrosa. Es un cambio total de paso y hace una diferencia", dijo.

Hacer una diferencia es lo que el grupo trataba de hacer cuando empezaron a buscar una oportunidad de voluntariado local, dijeron varios de los miembros. Salas, que nació y se crió en México, tiene lazos que la unen a la comunidad mexicana de Rochester, lo que la llevó a la escuela 33, dijo ella. Los miembros del club comenzaron a trabajar de voluntarios allí en abril del 2012. Ella también ha hecho contacto con el Club Rotario Latino de Rochester y Latinas Unidas, dijo Salas.

"Nosotros nos enfocamos en cualquier cosa que se relacione con la comunidad hispana, por eso es que hemos hecho contacto con los grupos latinos y así es como hemos expandido nuestra red", añadió ella.

El apoyo de la comunidad ha ayudado, porque el club celebra varias recaudaciones de fondos para efectuar los viajes de misión a Honduras, dijo Cedarbaum. Los estudiantes de la Universidad de Rochester también reúnen ropa y materiales de escuela para llevar a los muchachos del pueblo, añadió ella.

Estudiantes Ayudando a Honduras, que fue fundado por estudiantes de universidad en el 2006, ha creado su propio pueblo de 40 casas, orfanatos para niños y niñas, y un hospedaje para voluntarios que es donde se quedan los estudiantes, explicó Cedarbaum.

Cedarbaum, que es estudiante de primer año de universidad, se involucró con Estudiantes Ayudando a Honduras en su escuela de secundaria en Nueva Jersey y en su último año de secundaria fue al pueblo hondureño de la organización. La experiencia la impresionó tanto que decidió crear un capítulo cuando llegó a la Universidad de Rochester, dijo ella. Como todos los clubes de servicio, deben incluir un servicio local y directo, Salas, también estudiante de primer año, conectó al capítulo de la Universidad de Rochester con un programa de tutores para las escuelas de la ciudad. Las dos han trabajado en el capítulo de la universidad desde su primer año en la misma.

Salas dijo que el viaje a Honduras está abierto a todos los estudiantes de la universidad, y que el club ofrece ayuda financiera a los estudiantes que sirven de voluntarios durante el año escolar, ya sea recaudando fondos, participando en la junta ejecutiva o sirviendo de tutores en la Escuela 33.

La habilidad lingüística de Cheung fue puesta a prueba no solo como tutor en la escuela 33, sino cuando fue a Honduras con el capítulo de la universidad a principios de año.

"Fue probablemente el mejor tiempo de mi vida… dándole a otros y haciendo felices a unos muchachos", dijo él.

Hacer el viaje al pueblo le abrió los ojos a Kiara Medina, estudiante de primer año proveniente de la ciudad de Nueva York. Ella ayudó a familias a cocinar, trabajó en la construcción de una escuela y jugó soccer con los niños.

"Una cosa es estar aquí en Rochester y comprender que tienen necesidad de distintas cosas", dijo ella. "Pero el viaje lo impulsa a uno a hacer más. Estoy lista para volver. Estoy entusiasmada para seguir ayudando".

Cedarbaum dijo que los voluntarios se entusiasman cuando los niños con quienes trabajan en Honduras se acuerdan de ellos cuando vuelven.

"Yo no sé cómo, pero esa es una de mis partes favoritas", dice ella de la reacción de los niños. "Nunca me he sentido más especial".

"Yo sentí como si los niños nos hubieran estado esperando todo el año", estuvo de acuerdo Medina.

NOTA DE LA REDACCIÓN: Para más informaciones sobre el Capítulo de la Universidad de Rochester Students Helping Honduras, favor de visitar http://studentshelpinghonduras.weebly.com.

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