La comida está al tope de la lista de necesidades de House of Mercy

ROCHESTER — C.W.Earlsey no tenía casa, no tenía trabajo y no tenía acceso a la asistencia pública cuando visitó por primera vez House of Mercy poco después que esta abrió sus puertas en 1985. Quizás, lo peor era que no sabía de donde vendría su próxima comida.

Y él no era el único. Recordando a muchos de los clientes durante aquellos años, la Hermana Grace Miller, RSM, directora fundadora de la agencia que continúa aún en esa posición, dijo, "Habían madres que decían: ‘No tengo comida y mis hijos tienen hambre’. Y todavía lo siguen diciendo".

Entre las numerosas cosas que House of Mercy le ofrece a los pobres de la ciudad — albergue, ropa, abogacía, asistencia con alfabetización, transporte, ayuda para combatir adiciones — la Hermana Miller dice que hay un factor principal que lleva a la gente a su puerta.

"Cuando la gente viene aquí están buscando comida. Eso es básico", dijo ella.

Esas peticiones nunca se rechazan en House of Mercy, situada en el 725 de la Avenida Hudson, en el noreste de Rochester. Earlsey — que ha servido de gerente de la casa por 23 años — señaló que la comida está disponible a cualquier hora del día o de la noche, mientras que en otros comedores de emergencia en otras partes de la ciudad tienden a ofrecer las comidas a ciertas horas y en ciertos días.

Para financiar estos actos de generosidad, House of Mercy recibió una subvención para aliviar el hambre de $1,200 que provienen en parte del dinero recaudado por la Petición de Navidad anual organizada por el Catholic Courier/Caridades Católicas. La petición, que lleva 41 años de existencia, apoya los fondos de emergencias de las oficinas de Caridades Católicas y de sus agencias afiliadas en los doce condados de la Diócesis de Rochester.

La Hermana Miller reconoció que esa ayuda es muy necesaria para House of Mercy. Ella observó que cuando la agencia abrió sus puertas en su sitio original en Central Park, el ministerio servía aproximadamente a 600 personas, mientras que años más tarde el número ha subido a 4,000 personas. Esto se logra con un presupuesto limitado y dependiendo mucho en las contribuciones de dinero, comida y ropa que hace el público.

La Hermana Miller dijo que el apoyo de firmas y de la comunidad le permite a House of Mercy proporcionar comidas de Acción de Gracias y de Navidades a sus clientes todos los años, y también a distribuir comidas durante la época de fiestas. Nos ocupamos de más de 3,000 personas, observó ella.

Sin embargo la Hermana Miller dijo que ella preferiría que esa gente tuviera acceso a las necesidades básicas durante todo el año. Ella se presenta todos los meses ante la legislatura del Condado de Montoe para pedir más asistencia, contándole a los legisladores como sufren sus clientes, y llevando a clientes de House of Mercy para que den testimonios personales.

"Es el sistema el que oprime a nuestra gente , en vez de ayudarlos. Lo que hacen es hacerle la vida más difícil a los pobres", dijo la Hermana Miller, comentando que ella sigue viendo las consecuencias de la Ley de Reforma de la Asistencia Pública del 1996 que limitó los beneficios, requiriendo al mismo tiempo que los que recibían los beneficios trabajaran.

Entretanto, House of Mercy hace lo más que puede para ayudar a los que tienen hambre, están desempleados, enfermos, tienen adiciones o tienen incapacidades. A pesar de las distintas razones que llevan a los clientes allí, Earlsey dijo que ellos comparten un sentido de comunidad.

"Quizás no tenga una cama, pero tienen una silla, una televisión, un poco de conversación y una buena taza de café" dijo él.

Otra compañera de trabajo, Rita Lewis, que ha estado con House of Mercy desde que abrió, añadió que ella se siente en su casa en su ministerio porque está con el pueblo de Dios.

"Es muy importante saber que Dios está aquí con nosotros. Aquí es donde Dios estaría", dijo ella.

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