Parroquia en Ithaca muestra el espíritu de misión

Ella se encuentra físicamente en Ithaca, pero el corazón de Bridget Fetsko permanece unas 1,700 millas lejanas.

Bridget, 17, fue conmovida profundamente por su viaje de misión a la República Dominicana en febrero, al igual que lo estuvo durante su primer viaje allá en el 2014. Ella califica su tiempo en la nación caribeña "como la mejor experiencia de mi vida".

"Estoy pensando en cuándo puedo regresar", dijo. "La gente allá se ha convertido en familia para mí".

Bridget estaba entre los 12 jóvenes y seis chaperones adultos de la Parroquia Santa Catalina de Siena que viajaron a la ciudad de Monte Plata del 14-21 de febrero. Luego, un grupo de 14 adultos visitó del 7-14 de marzo. Ambos viajes eran para trabajo de servicio; visitando familias y niños escolares; y viendo por sí mismos los beneficios de una colaboración de base entre Santa Catalina y su parroquia hermana San Antonio.

Trabajando conjuntamente con las religiosas y los asociados laicos de la orden religiosa Misioneros de Jesús, Santa Catalina ha donado cientos de miles de dólares durante más de 15 años y ha hecho numerosos viajes misioneros a Monte Plata. Esta conexión fue originada y ha sido fomentada por muchos años por el Padre Ron Gaesser, que sirvió como párroco de Santa Catalina de Siena desde el 1987 hasta su jubilación en el 2003.

El principal beneficiario de la ayuda de Santa Catalina es El Portal de Belén, una instalación para el cuidado de niños y escuela primaria en Monte Plata que también provee la muy necesaria asistencia médica y comidas nutritivas para su gente joven. Juan Arroyo, viajante adulto reciente, describió a los jóvenes y sus familias como "los más pobres entre los pobres en la ciudad y las áreas vecinas".

Los esfuerzos misioneros de los viajes de este año involucraron trabajo y tareas; turismo y participar en numerosas actividades espirituales y sociales con la gente de San Antonio y El Portal de Belén. Una experiencia espiritual destacada del viaje de los adultos involucró a Arroyo, que llegó a ser el primer asociado laico de los Misioneros de Jesús en Ithaca. Él se comprometió con el servicio y las metas de la orden en una ceremonia durante la cual el Padre Gaesser — que ahora vive en la República Dominicana la mayor parte del año — lo bendijo.

Mientras tanto, Bridget coordinó un proyecto para tomar fotos involucrando a más de 300 niños en El Portal de Belén. Las fotos se imprimieron y fueron enmarcadas en Ithaca, y luego devueltas a los niños y sus familias cuando los misioneros adultos regresaron un mes más tarde.

"Para muchas familias, ésta será la única foto que tendrán de su niño", observó Ann Marie Eckert, asociada pastoral en Santa Catalina, la única persona que fue en el viaje de jóvenes y el de adultos.

Otra experiencia memorable para Bridget fue su visita a un hogar donde el esposo está paralítico, la mujer está ciega y ella está criando el bebé de su hermana.

"Me asombró lo bien que esta mujer cuida del bebé y de su esposo cuando ella no puede ver", dijo Bridget, cuya madre, Maura, sirvió de chaperona en el viaje de jóvenes.

Eckert dijo que ella observó una capacidad de resistencia similar frente a los retos, así como un fuerte sentido de comunidad. Ella observó en particular una maestra en El Portal de Belén cuya familia ha hecho varias mejoras a su hogar después de haber recibido fondos de Santa Catalina el año pasado.

"No tiene inodoro dentro de la casa, no hay ducha ni agua corriente, y no hay nada en el lugar que me haga pensar que es un lugar cómodo para vivir. Pero ellos viven ahí, y están muy emocionados y esperanzados acerca de la casa en la cual están trabajando", dijo Eckert.

Los proyectos en las casas están entre las muchas maneras que los residentes dominicanos se benefician del Club 200 de Santa Catalina, una serie de rifas de la parroquia que genera aproximadamente $1,000 al mes para Monte Plata. Las entradas recientes del Club 200 financiaron la compra de gran cantidad de equipo de computadoras — y los participantes en el viaje de misioneros adultos hicieron la instalación y proveyeron entrenamiento – al igual que el proyecto de fotografías. En años pasados el Club 200 ha ayudado en áreas tales como mujeres jóvenes yendo a la universidad; la compra de un autobús escolar; construcción de casas, letrinas, pozos de agua y salones de clase adicionales y ha proporcionado ingreso para los maestros en El Portal de Belén (Eckert observó que muchos asociados laicos son maestros y/o están muy involucrados en el ministerio de la parroquia).

Santa Catalina de Siena también crea financiamiento mediante tazones para donativos colocados en las entradas y eventos especiales tales como cena de chili que recaudó más de $900. Además, este año los misioneros entregaron ropa, medicinas, materiales de primera ayuda y pañales donados por los feligreses.

Arroyo, que ya ha hecho seis viajes misioneros a Monte Plata empezando en el 2003, observó que cuando las personas ven personalmente el resultado de sus esfuerzos caritativos "y lo apreciado que son, ellas están motivados para hacer mucho más".

Por otra parte, Bridget señaló que uno no necesita visitar un país extranjero para lograr esto.

"Aliento a todos a hacer algo para ayudar a otros en su comunidad o lejos, muy lejos. Hay tanta gente que tiene necesidad y hay tantas cosas que podemos hacer para ayudar", declaró ella.

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