Programa culinario prepara a estudiantes para el éxito

ROCHESTER — Cordero Rivera trabajó en la línea de producción con sus compañeros de la clase de cocina, sirviendo el menú que habían preparado durante el almuerzo en el Café Meadows de la Escuela de Secundaria East.

Rivera es uno de los cinco estudiantes de cuarto año en el programa culinario de la escuela de segunda enseñanza y sirve como chef principal. Él descubrió su interés en la cocina durante un programa después de las clases en octavo grado. Desde entonces, todos los trabajos por hora que ha hecho han tenido que ver con la comida.

"El interés viene de mi padre", dijo él durante el servicio de almuerzo el 12 de febrero. "A él le gusta cocinar y yo lo ayudaba cuando era chiquito".

Los estudiantes matriculados en el programa culinario toman los cursos estándares como Inglés y Matemáticas temprano en el día y pasan tres períodos en el Café Meadows de la escuela donde aprenden no sólo a cocinar, sino también a operar un restaurante. Muchos de los estudiantes que se han graduado del programa han seguido estudios para convertirse en chefs en escuelas tan prestigiosas como el Instituto Culinario de América (CIA de las siglas en inglés). Otros se han matriculado en programas culinarios o de turismo en el Instituto Tecnológico de Rochester y en otras universidades.

Rivera, de 17 años, dijo que a él le gusta ver la reacción de la gente a los diferentes platos que él prepara. Por medio del programa, también ha aprendido a tener paciencia y a trabajar en equipo, además de la importancia de la preparación y de asegurarse que todo esté en su lugar. Él dijo que siempre se siente contento de trabajar en la cocina.

"Uno no puede hacerlo todo solo", dijo él. "Cuando vengo aquí de mal humor, cocinar me ayuda a olvidarme de todo".

Una cosa que los estudiantes entienden cuando se matriculan es que trabajarán arduamente y que cosecharán el fruto de su trabajo, dijo el Chef Jeff Christiano que dirige el programa culinario. Graduarse de la enseñanza secundaria — un reto en el Distrito Escolar de la Ciudad de Rochester que a penas tiene un 50 por ciento de graduaciones — se da por sentado; la conversación de los estudiantes de más edad gira alrededor de si irán a la universidad o a entrenarse para lograr una carrera que pague bien, añadió él .

"Este es el restaurante de ellos", dijo Christiano. "Cuando se van, son independientes. Hablan sobre la universidad a la que van a ir; no sobre si van a ir a la universidad".

Las fotos de los 25 estudiantes del programa que han ido a la universidad están expuestas en la cocina de tipo restaurante. Christiano, que es un graduado de CIA, dijo que dejó un trabajo como chef ejecutivo en Woodcliffe Lodge hace 10 años cuando lo reclutó el director de la Escuela de Secundaria East de aquella época para que dirigiera el programa culinario. Él también da clases en el Centro Culinario y de Vinos de Nueva York en Canandaigua.

El programa se desarrolló a partir de un club para enseñarles a los estudiantes el lenguaje, los equipos y las técnicas de la industria de los restaurantes en un programa de estudios de viajes y turismo. De los 90 estudiantes matriculados ahora en el programa, 20 están involucrados en la operación del restaurante, durante un período triple todos los días. Cada uno de esos estudiantes tuvo que solicitar ese puesto, añadió él.

"Muchos muchachos vienen aquí y consideran que Denny’s representa una comida fina para ellos. No tienen ningún concepto de cómo administrar un restaurante. Hemos logrado buenas cosas aquí".

Es la mezcla de altas expectativas y de resultados excelentes que impresionaron a la Chef Daisy Martínez — que presenta un programa por la Cadena Food Network y es una contribuyente regular del programa "Rachael Ray" — cuando visitó el café hace dos años durante una visita como conferencista para el Programa de Premios de Reconocimiento de Latinas Unidas.

"El chef a cargo del programa está tan dedicado al mismo y tan involucrado", dijo Martínez durante una entrevista telefónica el 15 de febrero, "que resulta muy alentador".

Ella dijo que tendría el gusto de volver a Rochester el 19 de marzo para ser una Jueza invitada a la recaudación de fondos de la escuela de segunda enseñanza, a beneficio de un viaje a Italia que los estudiantes del programa culinario han planeado. La competencia al estilo del programa de televisión Iron Chef entre los cinco estudiantes de último año tiene por objeto ayudar a pagar los $25,000 que costará el viaje, dijo Christiano. Los sub chefs del evento de recaudación de fondos van a incluir dignatarios tales como el Alcalde Robert Duffy, la Presidenta de Monroe Community College, Anne Kress, y el miembro de la Junta de Educación del Distrito Escolar de la Ciudad de Rochester, Melisza Campos.

Martínez también servirá de madrina durante el evento ¡Soy única! ¡Soy Latina! de Latinas Unidas que tendrá lugar el 20 de marzo en la Universidad de Rochester.

"Ante todo soy una madre", dijo Martínez, una nativa de Brooklyn e hija de padres puertorriqueños. "Es lo más importante que hago. Si puedo servir para inspirar a una persona a ser mejor, a tratar de lograr más y a desear más, haré lo más posible".

Daisy Rivera Algarín, presidenta de Latinas Unidas, dijo que ella estaba muy bien impresionada con la generosidad de Martínez hacia la comunidad de Rochester. Debido a la conexión de Martínez con la Escuela de Secundaria East, Simon & Schuster, sus editores, le pidieron a Latinas Unidas que patrocinaran en Rochester una parada de la gira para autografiar copias del libro de Martínez titulado: Daisy: Morning, Noon and Night (Daisy: Mañana, Mediodía y Noche). Pero cuando los organizadores del evento dijeron que no podían costear los honorarios por la parada, los editores dijeron que Martínez no los cobraría.

"Eso fue maravilloso", dijo Rivera Algarín, quien añadió que la firma de libros tendría lugar en el Wegmans de la Calle Mt. Read, después del evento.

Las lecciones que un muchacho puede aprender en una cocina son algo que recordará para siempre, dijo Martínez. Además de aprender lo básico, como preparación de la receta, las lecciones principales incluyen lidiar con diferentes tipos de personas y la importancia de darle un buen servicio a los clientes, observó Christiano.

"Es la influencia de la familia, el amor al trabajo, desear contar una historia de la misma manera que hace un artista con un cuadro o un músico cuando compone una pieza", dijo Martínez del arte de cocinar. "Le da a uno un sentimiento de orgullo y de haber logrado algo".

Ella dijo que el Programa de la Escuela de Secundaria East es similar a un programa culinario para estudiantes hispanos que ella apoya en la Ciudad de Nueva York por medio de recaudaciones de fondos que le dan la oportunidad a los estudiantes de competir para becas.

Cuando estudiantes que de otro modo hubieran podido ser desatendidos o que hubieran podido abandonar los estudios tienen la oportunidad de mostrar sus habilidades delante de sus compañeros y de sus familias durante concursos de cocina, eso es una parte importante del programa, dijo ella. Aprender cómo cocinar platos que están más allá de su sistema de referencias le abre a uno las puertas a un nuevo mundo de oportunidades, añadió ella.

"Le muestra a uno que hay vida más allá del ambiente habitual de uno, ya se trate del Harlem hispano o de Rochester", comentó Martínez. "Hay muchas cosas disponibles (en el mundo) que uno puede aprender y es algo que se puede tratar de obtener".

El programa también alienta a los estudiantes a tratar de aplicar sus habilidades a la vida real de una manera significativa, dijo Mary Doyle, directora principal de la oficina de innovaciones del distrito escolar de la ciudad.

"Siempre estamos tratando de replicar programas exitosos", añadió ella. "El programa culinario es una parte singular de las pequeñas comunidades de aprendizaje de la Escuela de Segunda Enseñanza East, que le permite a los estudiantes seleccionar un camino que les interesa y explorarlo con el tiempo".

Michelle Santos es una de esas estudiantes de la Escuela de Secundaria East que se crió aprendiendo a cocinar con su mamá desde que tenía 8 años. Por lo tanto, cuando tuvo la oportunidad de matricularse en el programa culinario, Michelle dijo que aprovechó inmediatamente la oportunidad.

"Me gusta cocinar y preparar cosas distintas. Cosas que yo no como pero que hago que sepan bien", dijo ella.

El programa culinario la ha dado más autoestima y le ha dado el gusto por más platos además de incrementar sus aspiraciones, añadió Michelle. Ella planea continuar sus estudios culinarios después que termine la enseñanza secundaria y obtener una maestría en administración de empresas.

La estudiante de último año Ashley Davis dijo que Christiano inspira a los estudiantes a esmerarse. Ellas y sus compañeros de la clase de cocina también se alientan y apoyan mutuamente para obtener éxito no solo en el café sino también en todas las demás clases, añadió Davis.

Es un cambio completo a como se sentía cuando estaba en segundo año de secundaria y no le gustaba ir a la escuela, comentó ella.

"Nos despertamos por la mañana con el único propósito de venir al café" dijo ella. "Tengo la oportunidad de ir a la escuela. ¡Perfecto!"

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