Se recuerda el anterior Centro de Arte y Cultura Puertorriqueño

El anterior Centro de Arte y Cultura Puertorriqueño sirvió como lugar para una gama de ofrecimientos que incluyeron conciertos, aperturas de galerías, música, clases de arte y hasta clases de español.

Tres de los directores anteriores del centro recientemente recordaron lo vibrante que fue y lo mucho que el centro logró durante su breve historia desde finales de la década del 1960 hasta principios del 1980.

Agustín Ramos dijo que el centro nació de financiamiento federal ofrecido a la recién formada Liga de Acción Iberoamericana que siguió a los motines del 1968 en Rochester.

"Tuvimos una gran entrada de (Latinos), especialmente de puertorriqueños, en Rochester durante los años del 1950 y 60", añadió. "La comunidad era lo suficientemente grande como para hacerse sentir. … Fuimos tras las artes".

Carmen Fernández-Teremy dijo que Rafael Santiago empezó a propagar la idea y el centro rápidamente formó asociaciones con otras organizaciones, incluyendo los museos locales para llevar a cabo aperturas de arte y presentaciones de películas. El centro también se asoció con Geva Theatre para ofrecer talleres de actuación, dijo ella.

El centro estaba localizado en el centro de la ciudad en las avenidas Clifford y Hudson cerca de la anterior Iglesia Santo Redentor, dijo ella.

"La razón por la que pudimos trabajar bien con tanta gente es que teníamos gente en trabajos específicos que (entendían) cómo cruzar en las comunidades, como cruzar para ser el enlace", dijo Fernández-Teremy. "Si uno se queda aislado en su esquina, uno no llegará a ningún lugar".

El centro cerró un año después de él haber servido como director desde el 1983-84, dijo Héctor Arguinzoni. Él también había trabajado como voluntario y subdirector con Ramos.

"El centro de artes y cultura requería personas comprometidas con el arte porque la paga no era buena", comentó Arguinzoni. "Uno tiene que entender los aspectos administrativos tanto como los artísticos. Y es necesario tener conexiones. Como artista visual y músico, yo tenía la pasión para lograr que las cosas sucedieran".

El financiamiento del centro terminó porque la comunidad latina tenía necesidades más apremiantes, observó Ramos, que entonces abrió un taller que construía guitarras acústicas y cuatros.

"No quedó alguien que realmente cuidara del centro" añadió. "Esos fueron los buenos tiempos viejos".

Uno de los proyectos del centro de los cuales Arguinzoni dijo estar más orgulloso fue una documentación fotográfica de la comunidad latina. El centro también presentó un festival de películas y grabó un álbum de música puertorriqueña tradicional, añadió.

Y trabajó con Nydia Padilla-Rodríguez cuando ella estaba formando un grupo de baile para adultos que eventualmente llegó a ser Borinquen Dance Theatre, dijo él.

Arguinzoni dijo que desafortunadamente él perdió la pista de las cosas memorables del centro.

"Lo que es más triste es que no tengo fotos del centro", dijo. "Dejé todo ahí con la esperanza de que alguien lo archivara".

Parte de eso llegó a los archivos del Museo y Centro de Ciencias de Rochester, dijo, como parte de un proyecto iniciado por Sue Costa antes de su muerte en el 2007. Y algunas de las fotos del proyecto de documentación del centro fueron presentadas en la Galería de Enlace de la Alcaldía de la Ciudad de Rochester durante el Mes de la Herencia Hispana el año pasado.

"Nosotros compartimos tanto", añadió Fernández-Teremy. "Sería interesante organizar algo de nuevo para juntar todas las artes".

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