Voluntarios de Cayuga abogan por los niños

Los niños abusados, abandonados y en riesgo del Condado de Cayuga han obtenido recientemente cinco nuevos defensores.

Estos cinco voluntarios se han comprometido a abogar por esos muchachos en el Sistema de la Corte Familiar del Condado de Cayuga, reuniendo informaciones sobre los casos de los niños y asegurándose que los jueces tengan las más informaciones posibles antes de tomar decisiones. Ellen Kulik, Joan McCadden, Patricia Saunders, John Slauson y Kathleen Williams prestaron juramento como Defensores Especiales Nombrados por la Corte el 14 de abril, en el Histórico Edificio de Correos de Auburn.

Después de haber prestado juramento, los voluntarios de CASA están esperando ser nombrados a sus primeros casos.

"Hablamos con todas las personas involucradas en el sistema familiar y le presentamos informaciones a los jueces para ayudarlos a tomar las decisiones que resulten mejores para los muchachos. Nuestro principal interés es ayudar a encontrar hogares seguros y acogedores para esos muchachos, ya sea de vuelta con sus familias o no", dijo William Lamb, director ejecutivo de CASA de Finger Lakes, que está administrada por las Caridades Católicas de Finger Lakes.

El programa CASA, abrió en el área de Finger Lakes en el 2007, cuando Caridades Católicas de Finger Lakes recibió una subvención de la agencia nacional CASA e instituyó CASA del Condado de Ontario. Lamb fue uno de los primeros tres voluntarios de CASA del Condado de Ontario que fueron juramentados durante el verano del 2007.

CASA es una organización sin fines lucrativos, integrada por voluntarios y compuesta por la organización nacional como también por cientos de organizaciones más pequeñas, a nivel de condados, en toda la nación. Más de 25 condados del Estado de Nueva York tienen programas CASA, incluyendo Ontario, Monroe, Steuben, Schuyler, Chemung, Tioga y ahora Cayuga, dijo Lamb. La organización comenzó en Seattle en el 1977 después que un juez de la Corte Familiar devolvió a una niña de 4 años a su familia.

"Una semana más tarde la niña fue hallada muerta, a manos del nuevo novio de la madre", dijo Lamb. "El juez del caso dijo que hubiera tomado la misma decisión, basándose en las informaciones que tenía en su posesión, así que convocó a un grupo de ciudadanos interesados que se comprometieron a ayudar a la Corte a obtener más informaciones, y así nació el programa CASA".

Respaldados por una orden judicial, los voluntarios de CASA están encargados de reunir las más informaciones posibles sobre un caso. Obtienen las informaciones entrevistando a miembros de la familia, maestros, consejeros, médicos y a cualquiera que tenga informaciones sobre lo que más convenga a ese niño, dijo Lamb.

"Si la Corte ha ordenado algún servicio para la familia, ayudarán a la familia a obtener ese servicio, o cualquier otro que puedan necesitar", añadió.

Los defensores, por ejemplo, pueden asegurar que estudiantes que tengan necesidades especiales obtengan de su distrito escolar los servicios que necesiten, dijo Lamb. Esos estudiantes tienen programas de educación individualizados, que describen las adaptaciones que pueden requerir, tal como tener el doble del tiempo dado para terminar los exámenes, que les lean las preguntas de los exámenes, o tener ayudantes que tomen notas de clases para ellos. Cuando un estudiante pasa a otro distrito escolar, puede tomar a veces hasta cuatro meses para que transfieran su programa de educación individualizado.

"Las escuelas tienen un proceso para eso, y toma tiempo. Los estudiantes piensan entonces que no pueden desenvolverse bien", dijo él observando que los voluntarios de CASA pueden acelerar el proceso. "Gracias a la orden judicial, podemos hablar a todas las personas conectadas con el niño, podemos hablar con el personal de la antigua escuela y de la nueva".

Los voluntarios de CASA ayudan a los padres que no saben cómo abogar por sus hijos, y los padres generalmente están bien dispuestos a aceptar la ayuda de los voluntarios.

"No pertenecemos al Departamento de Servicios Sociales, ni a los Servicios de Protección de Niños. Nuestra meta es darle informaciones al juez y casi siempre podemos trabajar con las familias diciéndoles que deseamos lo que resulte mejor para sus hijos", dijo Lamb. "Nosotros no hacemos recomendaciones , y pienso que éso impresiona bien a las familias con las que trabajamos".

Los cinco voluntarios que prestaron juramento el 14 de abril, recibieron un entrenamiento de 30 horas, y 6 horas de observación del proceso judicial, dijo McCadden, una maestra retirada y miembro de la parroquia Nuestra Señora de la Nieve en el norte del Condado de Cayuga. Durante el entrenamiento, revisaron casos pasados y aprendieron sobre las normas que deben seguir como voluntarios de CASA. Lamb los asistirá durante sus primeros casos para asegurar que se familiaricen con el proceso y que hagan el trabajo correctamente, dijo McCadden.

McCadden también dijo que espera que su trabajo como voluntaria de CASA mejore las vidas de los niños con quienes trabaja y contribuya a que sus vidas sean más normales. Al ayudar a los niños, ella piensa que también ayudará a los padres.

"Forman una unidad", dijo McCadden refiriéndose a los padres y a sus hijos. "Si el niño recibe algo que sea para su bien, será así mismo para el bien de los padres, y viceversa".

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