La gente es primero, la vida humana es sagrada, insiste el papa en la ONU

Por Cindy Wooden
Catholic News Service

UNITED NATIONS (CNS) — Atender las guerras, el desarrollo, la economía y las preocupaciones ambientales siempre tiene que recordar que las vidas de niños, mujeres y hombres reales están en juego, dijo el papa Francisco ante las Naciones Unidas.

Ayudando a celebrar el 70 aniversario de la organización, el papa Francisco visitó sus sede el 25 de septiembre y suplicó a los líderes gubernamentales y funcionarios de la ONU mantener en el centro de sus preocupaciones la dignidad y la sacralidad de toda vida humana y el valor de todas las criaturas.

Por encima de todos nuestros planes y programas, él dijo ante la Asamblea General, "hay seres humanos singulares, hermanos y hermanas nuestros, hombres y mujeres, jo?venes y ancianos, nin?os y nin?as, que lloran, sufren y mueren" y se ven obligados a vivir en gran pobreza, privados de todos sus derechos. Seres humanos que se convierten en material de descarte cuando solo la actividad consiste en enumerar problemas, estrategias y discusiones.

Más de 190 líderes de estado asistieron a la Asamblea General y muchos se aseguraron de estar en la histórica sala de la ONU para el discurso del papa Francisco en vísperas de la discusión de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y, más tarde este año, la Conferencia sobre Cambio Climático en París

La primera hora de la visita del papa Francisco estuvo cargada de protocolo y poses para fotos grupales oficiales. Él se reunió en privado con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon y habló brevemente con empleados de la ONU, instándoles a hacer de sus lugares de trabajo un modelo de la paz y el respeto que ellos promueven en todo el mundo. Él también rindió tributo a los empleados de la ONU asesinados mientras cumplían su deber.

El papa Francisco hizo un llamado a acción real y concreta para frenar el cambio climático, respetar toda vida humana y "reconocer … la distincio?n natural entre hombre y mujer", las decisiones económicas que colocan las necesidades de la gente antes que las ganancias y a mayores controles en la venta de armamento con la eliminación de las armas nucleares.

Él elogió los acuerdos internacionales con Irán para asegurar que este no desarrolle armas nucleares y suplicó esfuerzos reales, concretos y multilaterales para llevar paz y justicia al Oriente Medio, al norte de África y a otros países africanos plagados de violencia y extremismo que reclaman actuar a nombre del islamismo.

"Los cristianos, junto con otros grupos culturales o e?tnicos e incluso junto con aquella parte de los miembros de la religio?n mayoritaria que no quiere dejarse envolver por el odio y la locura", el dijo, "han sido obligados a ser testigos de la destruccio?n de sus lugares de culto, de su patrimonio cultural y religioso, de sus casas y haberes y han sido puestos en la disyuntiva de huir o de pagar su adhesio?n al bien y a la paz con la propia vida o con la esclavitud cristianos".

Esas vidas, él dijo, tienen precedencia por encima de intereses partidarios.

"En las guerras y conflictos hay seres humanos singulares — hermanos y hermanas nuestros, hombres y mujeres, jo?venes y ancianos, nin?os y nin?as — que lloran, sufren y mueren", dijo el papa. Ellos son "seres humanos que se convierten en material de descarte cuando solo la actividad consiste en enumerar problemas, estrategias y discusiones".

El papa Francisco advirtió a los líderes de la ONU y a los jefes de estado que demasiadas decisiones parecen estar basadas en el deseo de unos cuantos para poder económico o político, ignorando los valores y los derechos bajo los cuales se formó la ONU para promoverlos y protegerlos.

La ONU, él dijo, está llamada a ayudar a la humanidad a "contrastar la oscuridad del desorden causado por las ambiciones descontroladas y por los egoi?smos colectivos".

"La exclusio?n econo?mica y social es una negacio?n total de la fraternidad humana y un gravi?simo atentado a los derechos humanos y al ambiente", dijo el papa haciendo eco de uno de los temas principales de su encíclica "Laudato Si’". El documento enfatizó que el respeto a la creación tiene que incluir el respeto a todas las criaturas, los seres humanos incluidos, y que los esfuerzos para reducir la pobreza y promover el desarrollo tienen que respetar tanto la Tierra como la gente que vive allí.

La mejor manera de medir el éxito de las nuevas metas de desarrollo, él dijo, será cómo estas le dan "acceso efectivo, pra?ctico e inmediato, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentacio?n adecuada y agua potable; libertad religiosa, y ma?s en general libertad del espi?ritu y educacio?n.

"Estos pilares del desarrollo humano integral", dijo el papa Francisco, "tienen un fundamento comu?n, que es el derecho a la vida y, ma?s en general, lo que podri?amos llamar el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana".

El papa Francisco insistió en la realidad de la "ley natural", código ético de lo correcto e incorrecto que toda persona puede reconocer. Como lo ha hecho antes, él condenó la "colonización ideológica" a través de la cual las naciones más ricas intentan imponer en los países más pobres no solamente una contabilidad legítima de cómo se usa la ayuda, sino también la imposición de "modelos y estilos de vida ano?malos extran?os a la identidad de los pueblos".

Anteriormente el papa Francisco ha llamado "colonización ideológica" hacer la ayuda para desarrollo dependiente de mayor aceptación de la homosexualidad y el matrimonio homosexual.

La Tierra, "la casa comu?n de todos los hombres debe tambie?n edificarse sobre la comprensio?n de una cierta sacralidad de la naturaleza creada", dijo el papa ante la asamblea.

Aunque algunas personas continúan cuestionando la evidencia científica de que la actividad humana está contribuyendo al cambio climático mundial, el papa Francisco insistió que existe en "un verdadero derecho al ambiente" y este está atado estrechamente a los derechos humanos, ya que la gente es parte de la naturaleza y están llamados a vivir en comunión con esta.

"Cualquier dan?o al ambiente", él dijo, "por tanto, es un dan?o a la humanidad".

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