Guatemaltecos piden la renuncia del presidente Alejandro Giammattei y la procuradora general María Consuelo Porra durante una protesta en San Cristóbal Totonicapán el 29 de julio de 2021. Guatemaltecos piden la renuncia del presidente Alejandro Giammattei y la procuradora general María Consuelo Porra durante una protesta en San Cristóbal Totonicapán el 29 de julio de 2021. (Foto CNS por Luis Echeverría/Reuters)

Líderes de la iglesia guatemalteca respaldan crecientes protestas

CIUDAD DE MÉXICO (CNS) — Guatemaltecos salieron a las calles para exigir el derrocamiento del presidente y de la fiscal general del país centroamericano por la destitución de un fiscal anticorrupción cuya labor incomodaba al presidente Alejandro Giammattei.

Las protestas se han intensificado desde que Juan Francisco Sandoval, conocido por luchar contra casos vinculados con la corrupción política, fue destituido de la Fiscalía Especial contra la Impunidad el 23 de julio por la fiscal general guatemalteca, María Consuelo Porras.

“Esta fue la gota que colmó el vaso”, expresó Nery Rodríguez, directora de la Oficina de Derechos Humanos de la Arquidiócesis de la Ciudad de Guatemala. “La impresión es que se hizo esto para proteger a gente corrupta, para proteger a políticos, que han hecho tantas cosas para aprovecharse del Estado como tal”.

Los obispos de Guatemala también han respaldado las manifestaciones — como también los llamados a un paro nacional — mientras que sacerdotes y religiosas han participado en protestas.

“Se considera que la expulsión del fiscal prepara el camino a la impunidad”, manifestó el obispo Domingo Buezo Leiva de Izabal en un mensaje al Catholic News Service.

Sin embargo, el descontento de los guatemaltecos va más allá del despido del fiscal anticorrupción, según dicen observadores en Guatemala, quienes señalaron el mal manejo de la pandemia, la falta de vacunas, la falta de transparencia en los contratos firmados de vacunas, y el incumplimiento de los políticos al abordar necesidades urgentes como la pobreza.

“El tema de la compra de vacunas ha sido muy oscuro”, señaló el obispo Buezo. “Pero es solo una parte de la corrupción, que está presente en cada una de las acciones del gobierno”.

Por su parte, el padre Scalabriniano Mauro Verzeletti, director del albergue para migrantes de la Ciudad de Guatemala, asistió a las protestas y dijo que los manifestantes exigían “el fin de la corrupción, vacunas en los brazos, y algo de comer”.

Sandoval, el fiscal que fue despedido, huyó al país vecino de El Salvador después de su destitución. Él ha acusado a Porras, la fiscal general, de destituirlo por investigaciones de casos de corrupción vinculados al presidente, algo que Giammattei niega.

Porras dijo a los medios guatemaltecos que Sandoval perseguía selectivamente casos contra opositores políticos.

La destitución de Sandoval ha provocado rechazo internacional, y los funcionarios estadounidenses han suspendido cooperación con la oficina del fiscal general de Guatemala. La vicepresidenta Kamala Harris visitó Guatemala en mayo y destacó que la lucha contra la corrupción es clave para el desarrollo de la región y para frenar la migración.

La conferencia de obispos guatemaltecos calificó la destitución del principal fiscal anticorrupción del país como “ilegal y arbitraria”, añadiendo que “hizo un daño irreparable al país”.
“Quienes se regocijan por el despido lo hacen porque se sienten seguros y cómodos cuando se consolida este régimen de impunidad”, dijeron los obispos en un comunicado del 25 de julio.

“Este acto significa un evidente retroceso en la lucha por una lucha eficaz contra la corrupción y la impunidad, que tanto daño ha hecho al desarrollo integral del país”.

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