El arzobispo Waldemar Sommertag, embajador del Vaticano en Nicaragua, aparece en esta foto en la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 19 de marzo de 2018. El Vaticano calificó la expulsión del embajador del Vaticano por parte de Nicaragua como "grave e injustificada" a medida que se profundizaba la brecha entre la Iglesia Católica y el gobierno del presidente nicaragüense Daniel Ortega. (Foto CNS por Paul Haring). El arzobispo Waldemar Sommertag, embajador del Vaticano en Nicaragua, aparece en esta foto en la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 19 de marzo de 2018. El Vaticano calificó la expulsión del embajador del Vaticano por parte de Nicaragua como "grave e injustificada" a medida que se profundizaba la brecha entre la Iglesia Católica y el gobierno del presidente nicaragüense Daniel Ortega. (Foto CNS por Paul Haring).

Nicaragua expulsa embajador del Vaticano

El Vaticano calificó la expulsión de Nicaragua del embajador del Vaticano como “grave e injustificada” a medida que se profundizaba la brecha entre la Iglesia Católica y el gobierno del presidente nicaragüense Daniel Ortega.

En un comunicado del 12 de marzo, el Vaticano dijo que el gobierno de Nicaragua “ha decidido retirar el beneplácito (agrément) a S.E. Mons. Waldemar Stanislaw Sommertag, Nuncio Apostólico en Managua desde 2018, imponiéndole que dejara inmediatamente el País después de notificarle esa medida”.

La declaración continuó: “Tal disposición resulta incompresible ya que durante su misión S.E. Mons. Sommertag ha trabajado incansablemente por el bien de la Iglesia y del pueblo nicaragüense, especialmente por los más vulnerables, buscando siempre favorecer las buenas relaciones entre la Sede Apostólica y las Autoridades de Nicaragua. Merece particular mención su participación como testigo y acompañante de la Mesa de Diálogo Nacional entre el Gobierno y la Oposición política, en vista de la reconciliación nacional y de la liberación de los presos políticos.

“Convencida de que esta grave e injustificada decisión unilateral no refleja los sentimientos del pueblo de Nicaragua, profundamente cristiano, la Santa Sede desea reafirmar su plena confianza en el Representante Pontificio”.

La expulsión del nuncio destaca la dificultad de la relación entre la Iglesia y el gobierno de Nicaragua, donde la Iglesia Católica ha buscado la reconciliación en medio de la agitación política y ha sido atacada por ofrecer apoyo a los presos políticos y sus familias.

El gobierno de Ortega ha tildado a los líderes eclesiásticos de “golpistas” y terroristas, mientras asfixia a la sociedad civil y acaba con toda oposición. El gobierno no ofreció ninguna explicación por la expulsión del nuncio.

La conferencia episcopal nicaragüense confirmó en un comunicado del 9 de marzo que el arzobispo Sommertag se fue del país el 6 de marzo. La conferencia no ofreció más comentarios y dijo en el comunicado que se trataba de un asunto bilateral entre el Vaticano y Nicaragua.

El periódico nicaragüense Confidencial informó de una serie de incidentes, lo que sugiere dificultades en los meses previos a la expulsión.

En un ejemplo, el periódico señaló que el arzobispo Sommertag voló a Roma el 10 de enero en vez de asistir a la investidura de Ortega ese mismo día. Ortega ganó las elecciones de noviembre de 2021, denunciadas internacionalmente como una farsa, luego de que sus principales opositores fueran arrestados y encarcelados.

El nuncio en Nicaragua tradicionalmente ha sido visto honoríficamente como el decano del cuerpo diplomático, pero esa designación fue despojada por el gobierno en noviembre después de que el arzobispo Sommertag usó el término “presos políticos”, según informes de prensa.

Su papel en Nicaragua nunca fue fácil, ya que generó críticas de todos lados. Los críticos del régimen de Ortega expresaron su decepción por su falta de franqueza, un papel que observadores de la iglesia dicen que no se debe esperar que desempeñe un diplomático.

La Alianza Universitaria Nicaragüense, una organización estudiantil, emitió un comunicado el 12 de marzo dándole crédito al Arzobispo Sommertag por ayudar a lograr la liberación de más de 500 presos políticos. La alianza también le dio crédito al nuncio por ayudar a las familias de esos prisioneros a tener acceso a sus seres queridos encarcelados y mejorar las deplorables condiciones en las que se encontraban.

El arzobispo Sommertag “ha sido un constante defensor de la paz y el diálogo y su expulsión… es lamentable para muchas de las familias de los presos políticos”, dice el comunicado.

No está claro si el arzobispo Sommertag regresará a Nicaragua, aunque la nunciatura ha permanecido abierta.

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